EEUU registra sus primeras muertes por sarampión de 2026: Pensilvania confirma dos fallecidos

 

Estados Unidos registró las primeras muertes asociadas al sarampión durante 2026, luego de que las autoridades sanitarias de Pensilvania confirmaran el fallecimiento de dos personas que no estaban vacunadas contra la enfermedad.

Ambas víctimas eran residentes del condado de Lancaster, una de las zonas afectadas por el actual brote. Los decesos son los primeros vinculados al sarampión en Pensilvania en 35 años: el estado no registraba una muerte por esta enfermedad desde 1991.

El episodio constituye una nueva señal de alerta frente al avance de una infección que durante décadas estuvo prácticamente eliminada de Estados Unidos gracias a las campañas masivas de vacunación.

Hasta el 20 de agosto, el país acumulaba más de 2.760 casos de sarampión distribuidos en 47 estados durante 2026, cifra que ya supera ampliamente los 2.289 contagios confirmados durante todo 2025.

La expansión de la enfermedad venía acelerándose desde comienzos de año. Al 9 de julio ya se habían contabilizado 2.231 casos confirmados y 32 brotes, mientras que durante 2025 se registraron 48 brotes. Cerca del 90% de los contagios del año pasado estuvieron asociados a focos epidémicos.

Pensilvania, uno de los focos

La situación adquirió especial gravedad en Pensilvania. Durante 2026, el estado ha confirmado 393 casos distribuidos en 28 condados.

El brote comenzó a intensificarse en abril y llevó a las autoridades a desplegar una campaña extraordinaria de inmunización. Desde entonces se han administrado más de 4.100 vacunas contra sarampión, paperas y rubéola (MMR) mediante 91 clínicas temporales, mientras se prepara la instalación de otras 40.

Solo durante julio, más de 35.000 residentes de Pensilvania recibieron la vacuna MMR, unas 10.000 dosis por encima de lo habitual para un mes.

Días antes de confirmarse las muertes, las autoridades sanitarias habían advertido sobre nuevas exposiciones potenciales al virus en Lancaster. Entre ellas figuraban personas que participaron en un campamento de fútbol en la Universidad de Millersville los días 4 y 5 de agosto y clientes que estuvieron el 12 de agosto en un supermercado de la zona.

El regreso de los estudiantes a las aulas también elevó la preocupación. Aunque la mayoría de los escolares de Pensilvania cuenta con protección, existen establecimientos donde la cobertura está por debajo del 95%, porcentaje considerado clave para mantener una inmunidad comunitaria capaz de dificultar la circulación del virus.

Una enfermedad que Estados Unidos había logrado eliminar

El sarampión fue declarado eliminado de Estados Unidos en 2000, después de décadas de vacunación sistemática. La eliminación, sin embargo, no significa que el virus haya desaparecido completamente: casos importados pueden desencadenar brotes cuando alcanzan comunidades con niveles insuficientes de inmunización.

En los últimos años, la disminución de las tasas de vacunación ha aumentado esa vulnerabilidad. La cobertura con la vacuna MMR entre niños de jardín infantil cayó desde 95,2% en el año escolar 2019-2020 hasta 92,5% en 2024-2025. Esa diferencia dejó a aproximadamente 286.000 niños de ese nivel escolar expuestos al riesgo de infección.

El sarampión figura entre las enfermedades infecciosas más contagiosas conocidas. Se transmite principalmente a través del aire cuando una persona infectada respira, tose o estornuda. El virus puede permanecer activo en un espacio cerrado hasta dos horas después de que el enfermo haya abandonado el lugar.

Los primeros síntomas suelen incluir fiebre, tos, secreción nasal y ojos enrojecidos o llorosos. Posteriormente aparece una erupción cutánea que normalmente comienza en la cabeza y se extiende hacia el resto del cuerpo.

Aunque muchas personas se recuperan, la infección puede provocar complicaciones graves como neumonía y encefalitis. Cerca del 20% de quienes contraen sarampión requieren hospitalización y se estima que entre uno y tres de cada 1.000 enfermos pueden morir.

Los niños menores de cinco años, las embarazadas y las personas con sistemas inmunológicos debilitados se encuentran entre los grupos con mayor riesgo de desarrollar cuadros severos.

La vacunación como principal barrera

La vacuna MMR continúa siendo la herramienta más eficaz para impedir la propagación de la enfermedad. Con dos dosis alcanza aproximadamente un 97% de efectividad y, para la gran mayoría de las personas inmunizadas, proporciona protección de larga duración.

El aumento de casos registrado durante 2025 y 2026 ha reabierto en Estados Unidos el debate sobre la pérdida de cobertura de vacunación y las consecuencias que puede tener la acumulación de comunidades con bajos niveles de inmunización.

Las dos muertes confirmadas ahora en Pensilvania muestran el riesgo de ese retroceso. Después de 35 años sin fallecimientos por sarampión en el estado, una enfermedad que durante décadas parecía controlada vuelve a convertirse en un problema de salud pública y pone nuevamente el foco sobre una de las herramientas que permitió mantenerla a raya: la vacunación.

La entrada EEUU registra sus primeras muertes por sarampión de 2026: Pensilvania confirma dos fallecidos se publicó primero en El Periodista.

 Estados Unidos registró las primeras muertes asociadas al sarampión durante 2026, luego de que las autoridades sanitarias de Pensilvania confirmaran el fallecimiento de dos personas que no estaban vacunadas contra la enfermedad. Ambas víctimas eran residentes del condado de Lancaster, una de las zonas afectadas por el actual brote. Los decesos son los primeros vinculados
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Estados Unidos registró las primeras muertes asociadas al sarampión durante 2026, luego de que las autoridades sanitarias de Pensilvania confirmaran el fallecimiento de dos personas que no estaban vacunadas contra la enfermedad.

Ambas víctimas eran residentes del condado de Lancaster, una de las zonas afectadas por el actual brote. Los decesos son los primeros vinculados al sarampión en Pensilvania en 35 años: el estado no registraba una muerte por esta enfermedad desde 1991.

El episodio constituye una nueva señal de alerta frente al avance de una infección que durante décadas estuvo prácticamente eliminada de Estados Unidos gracias a las campañas masivas de vacunación.

Hasta el 20 de agosto, el país acumulaba más de 2.760 casos de sarampión distribuidos en 47 estados durante 2026, cifra que ya supera ampliamente los 2.289 contagios confirmados durante todo 2025.

La expansión de la enfermedad venía acelerándose desde comienzos de año. Al 9 de julio ya se habían contabilizado 2.231 casos confirmados y 32 brotes, mientras que durante 2025 se registraron 48 brotes. Cerca del 90% de los contagios del año pasado estuvieron asociados a focos epidémicos.

Pensilvania, uno de los focos

La situación adquirió especial gravedad en Pensilvania. Durante 2026, el estado ha confirmado 393 casos distribuidos en 28 condados.

El brote comenzó a intensificarse en abril y llevó a las autoridades a desplegar una campaña extraordinaria de inmunización. Desde entonces se han administrado más de 4.100 vacunas contra sarampión, paperas y rubéola (MMR) mediante 91 clínicas temporales, mientras se prepara la instalación de otras 40.

Solo durante julio, más de 35.000 residentes de Pensilvania recibieron la vacuna MMR, unas 10.000 dosis por encima de lo habitual para un mes.

Días antes de confirmarse las muertes, las autoridades sanitarias habían advertido sobre nuevas exposiciones potenciales al virus en Lancaster. Entre ellas figuraban personas que participaron en un campamento de fútbol en la Universidad de Millersville los días 4 y 5 de agosto y clientes que estuvieron el 12 de agosto en un supermercado de la zona.

El regreso de los estudiantes a las aulas también elevó la preocupación. Aunque la mayoría de los escolares de Pensilvania cuenta con protección, existen establecimientos donde la cobertura está por debajo del 95%, porcentaje considerado clave para mantener una inmunidad comunitaria capaz de dificultar la circulación del virus.

Una enfermedad que Estados Unidos había logrado eliminar

El sarampión fue declarado eliminado de Estados Unidos en 2000, después de décadas de vacunación sistemática. La eliminación, sin embargo, no significa que el virus haya desaparecido completamente: casos importados pueden desencadenar brotes cuando alcanzan comunidades con niveles insuficientes de inmunización.

En los últimos años, la disminución de las tasas de vacunación ha aumentado esa vulnerabilidad. La cobertura con la vacuna MMR entre niños de jardín infantil cayó desde 95,2% en el año escolar 2019-2020 hasta 92,5% en 2024-2025. Esa diferencia dejó a aproximadamente 286.000 niños de ese nivel escolar expuestos al riesgo de infección.

El sarampión figura entre las enfermedades infecciosas más contagiosas conocidas. Se transmite principalmente a través del aire cuando una persona infectada respira, tose o estornuda. El virus puede permanecer activo en un espacio cerrado hasta dos horas después de que el enfermo haya abandonado el lugar.

Los primeros síntomas suelen incluir fiebre, tos, secreción nasal y ojos enrojecidos o llorosos. Posteriormente aparece una erupción cutánea que normalmente comienza en la cabeza y se extiende hacia el resto del cuerpo.

Aunque muchas personas se recuperan, la infección puede provocar complicaciones graves como neumonía y encefalitis. Cerca del 20% de quienes contraen sarampión requieren hospitalización y se estima que entre uno y tres de cada 1.000 enfermos pueden morir.

Los niños menores de cinco años, las embarazadas y las personas con sistemas inmunológicos debilitados se encuentran entre los grupos con mayor riesgo de desarrollar cuadros severos.

La vacunación como principal barrera

La vacuna MMR continúa siendo la herramienta más eficaz para impedir la propagación de la enfermedad. Con dos dosis alcanza aproximadamente un 97% de efectividad y, para la gran mayoría de las personas inmunizadas, proporciona protección de larga duración.

El aumento de casos registrado durante 2025 y 2026 ha reabierto en Estados Unidos el debate sobre la pérdida de cobertura de vacunación y las consecuencias que puede tener la acumulación de comunidades con bajos niveles de inmunización.

Las dos muertes confirmadas ahora en Pensilvania muestran el riesgo de ese retroceso. Después de 35 años sin fallecimientos por sarampión en el estado, una enfermedad que durante décadas parecía controlada vuelve a convertirse en un problema de salud pública y pone nuevamente el foco sobre una de las herramientas que permitió mantenerla a raya: la vacunación.

 Salud y Sociedad archivos – El Periodista

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