
Las autoridades de Nepal elevaron este jueves a 389 el número de muertos por las devastadoras inundaciones que afectan al norte del país, cerca de la frontera con China, después de una violenta crecida del río Bhotekoshi que arrasó zonas montañosas del distrito de Rasuwa.
La emergencia, iniciada el miércoles, mantiene además a cientos de personas desaparecidas, entre ellas ciudadanos extranjeros. Al menos cuatro españoles se encuentran entre quienes aún no han podido ser localizados.
Las operaciones de búsqueda y rescate se concentran en distintos puntos afectados por el avance del agua, el barro y los escombros. Del total de víctimas recuperadas hasta ahora, 137 fueron encontradas en el distrito de Chitwan, convertido en uno de los principales centros de las labores de emergencia.
Otras 63 personas tuvieron que ser hospitalizadas en Katmandú, mientras cerca de 4.350 efectivos fueron desplegados para participar en las tareas de rescate, evacuación, recuperación de cuerpos y distribución de ayuda humanitaria.
La magnitud de la tragedia trasciende las fronteras nepalesas. En territorio chino se contabilizan al menos tres muertos y cerca de 560 desaparecidos, incluidos unos 260 extranjeros, debido al impacto de las inundaciones en la región del Tíbet.
El desastre ha afectado especialmente a una zona utilizada tanto por residentes de comunidades fronterizas como por turistas y peregrinos que recorren las rutas montañosas del Himalaya.
Helicópteros y equipos terrestres
El Gobierno encabezado por el primer ministro Balendra Shah intensificó desde las primeras horas del jueves las operaciones de búsqueda y asistencia. Helicópteros del Ejército y aeronaves privadas fueron incorporados al dispositivo ante las dificultades para acceder por tierra a numerosos sectores.
Equipos militares distribuyeron además alimentos básicos, medicamentos, tiendas de campaña y otros insumos de emergencia entre comunidades aisladas.
Las autoridades pidieron a los turistas que permanecen en Nepal mantener la calma, seguir las instrucciones oficiales y evitar desplazamientos hacia las áreas consideradas de riesgo, debido a la posibilidad de nuevos deslizamientos y crecidas.
Carreteras, puentes y otras obras de infraestructura han sufrido daños, dificultando el acceso de los equipos de emergencia a una región caracterizada por valles estrechos, fuertes pendientes y cursos de agua alimentados por los glaciares del Himalaya.
La hipótesis de un colapso glaciar
Los análisis preliminares apuntan a que la inundación habría comenzado tras el colapso de una masa glaciar río arriba, que provocó el desplazamiento repentino de enormes cantidades de hielo, roca, agua y sedimentos.
Las imágenes satelitales examinadas hasta ahora permitieron descartar que un terremoto hubiera sido el detonante directo de la tragedia.
El fenómeno vuelve a situar bajo atención los riesgos asociados a los glaciares del Himalaya. El aumento de las temperaturas, el retroceso de las masas de hielo y la formación o crecimiento de lagos glaciares están incrementando la exposición de comunidades ubicadas en los valles inferiores a inundaciones repentinas.
Nepal ya había sufrido en agosto de 2024 una emergencia de este tipo en el valle de Thame, en la región del Everest. La ruptura en cascada de lagos glaciares liberó alrededor de 770.000 metros cúbicos de agua y generó un caudal máximo superior a 800 metros cúbicos por segundo. La corriente llegó a la localidad en menos de media hora, destruyó infraestructura y provocó pérdidas superiores a US$6,18 millones.
Semanas después, intensas lluvias provocaron nuevas inundaciones y deslizamientos en diferentes regiones del país, dejando más de un centenar de fallecidos y cortando importantes rutas de comunicación con Katmandú.
En julio de 2025, Rasuwa —el mismo distrito golpeado ahora— ya había enfrentado otra grave inundación en la cuenca del Bhotekoshi. La crecida destruyó un puente en la frontera con China, arrastró vehículos y provocó daños en instalaciones hidroeléctricas y comerciales de Rasuwagadhi.
La actual tragedia aparece así como un nuevo episodio dentro de una sucesión de fenómenos extremos que han convertido a las zonas montañosas de Nepal y del Tíbet en uno de los puntos más vulnerables del Himalaya.
Las tareas de búsqueda continúan y el número definitivo de víctimas podría aumentar considerablemente debido a la cantidad de personas que permanecen desaparecidas tanto en Nepal como en territorio chino.
Para los antecedentes incorporé los episodios de Thame de 2024 —incluidos el volumen liberado y pérdidas por US$6,18 millones—, las inundaciones y deslizamientos de septiembre de ese año y la emergencia previa ocurrida en Rasuwa en 2025.
La entrada Inundaciones dejan casi 390 muertos en Nepal y cientos de desaparecidos en la frontera con China se publicó primero en El Periodista.
Las autoridades de Nepal elevaron este jueves a 389 el número de muertos por las devastadoras inundaciones que afectan al norte del país, cerca de la frontera con China, después de una violenta crecida del río Bhotekoshi que arrasó zonas montañosas del distrito de Rasuwa. La emergencia, iniciada el miércoles, mantiene además a cientos de
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Las autoridades de Nepal elevaron este jueves a 389 el número de muertos por las devastadoras inundaciones que afectan al norte del país, cerca de la frontera con China, después de una violenta crecida del río Bhotekoshi que arrasó zonas montañosas del distrito de Rasuwa.
La emergencia, iniciada el miércoles, mantiene además a cientos de personas desaparecidas, entre ellas ciudadanos extranjeros. Al menos cuatro españoles se encuentran entre quienes aún no han podido ser localizados.
Las operaciones de búsqueda y rescate se concentran en distintos puntos afectados por el avance del agua, el barro y los escombros. Del total de víctimas recuperadas hasta ahora, 137 fueron encontradas en el distrito de Chitwan, convertido en uno de los principales centros de las labores de emergencia.
Otras 63 personas tuvieron que ser hospitalizadas en Katmandú, mientras cerca de 4.350 efectivos fueron desplegados para participar en las tareas de rescate, evacuación, recuperación de cuerpos y distribución de ayuda humanitaria.
La magnitud de la tragedia trasciende las fronteras nepalesas. En territorio chino se contabilizan al menos tres muertos y cerca de 560 desaparecidos, incluidos unos 260 extranjeros, debido al impacto de las inundaciones en la región del Tíbet.
El desastre ha afectado especialmente a una zona utilizada tanto por residentes de comunidades fronterizas como por turistas y peregrinos que recorren las rutas montañosas del Himalaya.
Helicópteros y equipos terrestres
El Gobierno encabezado por el primer ministro Balendra Shah intensificó desde las primeras horas del jueves las operaciones de búsqueda y asistencia. Helicópteros del Ejército y aeronaves privadas fueron incorporados al dispositivo ante las dificultades para acceder por tierra a numerosos sectores.
Equipos militares distribuyeron además alimentos básicos, medicamentos, tiendas de campaña y otros insumos de emergencia entre comunidades aisladas.
Las autoridades pidieron a los turistas que permanecen en Nepal mantener la calma, seguir las instrucciones oficiales y evitar desplazamientos hacia las áreas consideradas de riesgo, debido a la posibilidad de nuevos deslizamientos y crecidas.
Carreteras, puentes y otras obras de infraestructura han sufrido daños, dificultando el acceso de los equipos de emergencia a una región caracterizada por valles estrechos, fuertes pendientes y cursos de agua alimentados por los glaciares del Himalaya.
La hipótesis de un colapso glaciar
Los análisis preliminares apuntan a que la inundación habría comenzado tras el colapso de una masa glaciar río arriba, que provocó el desplazamiento repentino de enormes cantidades de hielo, roca, agua y sedimentos.
Las imágenes satelitales examinadas hasta ahora permitieron descartar que un terremoto hubiera sido el detonante directo de la tragedia.
El fenómeno vuelve a situar bajo atención los riesgos asociados a los glaciares del Himalaya. El aumento de las temperaturas, el retroceso de las masas de hielo y la formación o crecimiento de lagos glaciares están incrementando la exposición de comunidades ubicadas en los valles inferiores a inundaciones repentinas.
Nepal ya había sufrido en agosto de 2024 una emergencia de este tipo en el valle de Thame, en la región del Everest. La ruptura en cascada de lagos glaciares liberó alrededor de 770.000 metros cúbicos de agua y generó un caudal máximo superior a 800 metros cúbicos por segundo. La corriente llegó a la localidad en menos de media hora, destruyó infraestructura y provocó pérdidas superiores a US$6,18 millones.
Semanas después, intensas lluvias provocaron nuevas inundaciones y deslizamientos en diferentes regiones del país, dejando más de un centenar de fallecidos y cortando importantes rutas de comunicación con Katmandú.
En julio de 2025, Rasuwa —el mismo distrito golpeado ahora— ya había enfrentado otra grave inundación en la cuenca del Bhotekoshi. La crecida destruyó un puente en la frontera con China, arrastró vehículos y provocó daños en instalaciones hidroeléctricas y comerciales de Rasuwagadhi.
La actual tragedia aparece así como un nuevo episodio dentro de una sucesión de fenómenos extremos que han convertido a las zonas montañosas de Nepal y del Tíbet en uno de los puntos más vulnerables del Himalaya.
Las tareas de búsqueda continúan y el número definitivo de víctimas podría aumentar considerablemente debido a la cantidad de personas que permanecen desaparecidas tanto en Nepal como en territorio chino.
Para los antecedentes incorporé los episodios de Thame de 2024 —incluidos el volumen liberado y pérdidas por US$6,18 millones—, las inundaciones y deslizamientos de septiembre de ese año y la emergencia previa ocurrida en Rasuwa en 2025.
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