
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió este miércoles cambiar el nombre del estrecho de Ormuz por “estrecho de Trump”, en momentos en que Washington asegura haber asumido el control del estratégico paso marítimo y las tensiones militares con Irán vuelven a escalar en Medio Oriente.
“Ahora que está bajo control de Estados Unidos, ¿deberíamos cambiar el nombre del estrecho de Ormuz por el de estrecho de Trump?”, escribió el mandatario en sus redes sociales.
Trump agregó que, de concretarse la modificación, tanto el estrecho como Estados Unidos estarían “más candentes que nunca”.
La propuesta se produce después de que el mandatario insistiera durante los últimos días en que las fuerzas estadounidenses controlan Ormuz, afirmación rechazada por Teherán. El paso conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y constituye una de las rutas más importantes para el transporte mundial de petróleo y gas.
La idea sigue además la política impulsada recientemente por Trump respecto del lago Ontario, al que ordenó denominar “Lake America” en documentos y sistemas oficiales estadounidenses en medio de las disputas comerciales con Canadá. La medida fue rechazada por las autoridades canadienses, aunque algunas plataformas digitales comenzaron a incorporar la nueva denominación para sus usuarios en Estados Unidos.
Nueva escalada entre Washington y Teherán
La declaración sobre Ormuz coincide con un nuevo deterioro de la situación militar entre Estados Unidos e Irán. Washington lanzó esta semana nuevos ataques contra instalaciones y equipamiento iraní relacionado con sistemas de defensa aérea, radares y capacidades para desplegar minas marítimas.
Las operaciones comenzaron durante el fin de semana con ataques estadounidenses contra lanzadores de misiles y posiciones iraníes en la isla de Larak, situada junto al estrecho. Estados Unidos sostuvo que buscaba impedir acciones que amenazaban la navegación internacional.
Irán respondió posteriormente con misiles y drones contra instalaciones estadounidenses y posiciones ubicadas en países de Medio Oriente, entre ellos Jordania, Kuwait y Bahréin. Varios de esos proyectiles fueron interceptados, mientras Trump advirtió que cualquier nueva represalia iraní provocaría ataques estadounidenses de mayor intensidad.
El intercambio vuelve a elevar el riesgo de que el enfrentamiento entre Washington y Teherán derive en un conflicto de mayor escala, después de varias semanas de relativa disminución de las hostilidades.
Ormuz sigue lejos de una normalización
Pese a las afirmaciones de Trump sobre el control estadounidense del estrecho, el tránsito comercial continúa enfrentando importantes dificultades.
Antes de la actual crisis, aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado internacionalmente atravesaba esta ruta marítima. Sin embargo, el movimiento de buques se ha reducido significativamente desde el inicio de las hostilidades y los ataques contra embarcaciones han mantenido elevado el riesgo para las navieras. (Audacy)
Las fuerzas estadounidenses aseguraron esta semana haber intervenido en la desviación de 84 buques mercantes dentro del perímetro de seguridad establecido en Ormuz, mientras Washington mantiene un amplio despliegue naval destinado a proteger la navegación y ejercer presión económica sobre Irán.
La tensión volvió a trasladarse además a los mercados energéticos. El petróleo Brent llegó a situarse en torno a los US$94 por barril durante la jornada, reflejando el temor a que una interrupción prolongada del estrecho reduzca la oferta mundial de crudo.
Teherán, por su parte, rechaza que Estados Unidos controle Ormuz y sostiene que mantiene capacidad militar para condicionar el tránsito por el paso. La disputa transforma así al estrecho no solo en uno de los principales escenarios militares de la confrontación, sino también en una herramienta de presión sobre la economía y el suministro energético internacional.
La entrada Trump propone rebautizar estrecho de Ormuz con su nombre en plena escalada con Irán se publicó primero en El Periodista.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió este miércoles cambiar el nombre del estrecho de Ormuz por “estrecho de Trump”, en momentos en que Washington asegura haber asumido el control del estratégico paso marítimo y las tensiones militares con Irán vuelven a escalar en Medio Oriente. “Ahora que está bajo control de Estados Unidos,
La entrada Trump propone rebautizar estrecho de Ormuz con su nombre en plena escalada con Irán se publicó primero en El Periodista.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió este miércoles cambiar el nombre del estrecho de Ormuz por “estrecho de Trump”, en momentos en que Washington asegura haber asumido el control del estratégico paso marítimo y las tensiones militares con Irán vuelven a escalar en Medio Oriente.
“Ahora que está bajo control de Estados Unidos, ¿deberíamos cambiar el nombre del estrecho de Ormuz por el de estrecho de Trump?”, escribió el mandatario en sus redes sociales.
Trump agregó que, de concretarse la modificación, tanto el estrecho como Estados Unidos estarían “más candentes que nunca”.
La propuesta se produce después de que el mandatario insistiera durante los últimos días en que las fuerzas estadounidenses controlan Ormuz, afirmación rechazada por Teherán. El paso conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y constituye una de las rutas más importantes para el transporte mundial de petróleo y gas.
La idea sigue además la política impulsada recientemente por Trump respecto del lago Ontario, al que ordenó denominar “Lake America” en documentos y sistemas oficiales estadounidenses en medio de las disputas comerciales con Canadá. La medida fue rechazada por las autoridades canadienses, aunque algunas plataformas digitales comenzaron a incorporar la nueva denominación para sus usuarios en Estados Unidos.
Nueva escalada entre Washington y Teherán
La declaración sobre Ormuz coincide con un nuevo deterioro de la situación militar entre Estados Unidos e Irán. Washington lanzó esta semana nuevos ataques contra instalaciones y equipamiento iraní relacionado con sistemas de defensa aérea, radares y capacidades para desplegar minas marítimas.
Las operaciones comenzaron durante el fin de semana con ataques estadounidenses contra lanzadores de misiles y posiciones iraníes en la isla de Larak, situada junto al estrecho. Estados Unidos sostuvo que buscaba impedir acciones que amenazaban la navegación internacional.
Irán respondió posteriormente con misiles y drones contra instalaciones estadounidenses y posiciones ubicadas en países de Medio Oriente, entre ellos Jordania, Kuwait y Bahréin. Varios de esos proyectiles fueron interceptados, mientras Trump advirtió que cualquier nueva represalia iraní provocaría ataques estadounidenses de mayor intensidad.
El intercambio vuelve a elevar el riesgo de que el enfrentamiento entre Washington y Teherán derive en un conflicto de mayor escala, después de varias semanas de relativa disminución de las hostilidades.
Ormuz sigue lejos de una normalización
Pese a las afirmaciones de Trump sobre el control estadounidense del estrecho, el tránsito comercial continúa enfrentando importantes dificultades.
Antes de la actual crisis, aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado internacionalmente atravesaba esta ruta marítima. Sin embargo, el movimiento de buques se ha reducido significativamente desde el inicio de las hostilidades y los ataques contra embarcaciones han mantenido elevado el riesgo para las navieras. (Audacy)
Las fuerzas estadounidenses aseguraron esta semana haber intervenido en la desviación de 84 buques mercantes dentro del perímetro de seguridad establecido en Ormuz, mientras Washington mantiene un amplio despliegue naval destinado a proteger la navegación y ejercer presión económica sobre Irán.
La tensión volvió a trasladarse además a los mercados energéticos. El petróleo Brent llegó a situarse en torno a los US$94 por barril durante la jornada, reflejando el temor a que una interrupción prolongada del estrecho reduzca la oferta mundial de crudo.
Teherán, por su parte, rechaza que Estados Unidos controle Ormuz y sostiene que mantiene capacidad militar para condicionar el tránsito por el paso. La disputa transforma así al estrecho no solo en uno de los principales escenarios militares de la confrontación, sino también en una herramienta de presión sobre la economía y el suministro energético internacional.
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