
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abrió este martes un nuevo frente en la creciente disputa comercial con Canadá al ordenar que su Administración avance en la exclusión de productos canadienses de importantes programas de contratación pública federal.
Trump instruyó a la Administración de Servicios Generales (GSA) para que, en coordinación con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), adopte las medidas necesarias para retirar los productos de origen canadiense de sus programas de adjudicación múltiple.
La medida permanecería vigente, según el mandatario, hasta que Canadá garantice lo que calificó como una “reciprocidad plena y justa” para agricultores y empresas estadounidenses.
“Sin reciprocidad, no hay acceso”, afirmó Trump al anunciar la decisión.
El mandatario sostuvo que los programas administrados por la GSA representan más de US$50.000 millones anuales y acusó a las autoridades canadienses de restringir el acceso de compañías estadounidenses a sus mercados de contratación pública mientras las empresas de Canadá mantienen una amplia participación en las compras gubernamentales de Estados Unidos.
La decisión supone una nueva escalada en una disputa que durante los últimos meses ha ido extendiéndose desde los aranceles tradicionales hacia sectores estratégicos y ahora también a las adquisiciones del Gobierno estadounidense.
Canadá responde con aranceles de hasta 50%
La ofensiva de Trump coincide con la entrada en vigor, este martes 8 de septiembre, de las nuevas represalias comerciales adoptadas por el Gobierno canadiense encabezado por el primer ministro Mark Carney.
Ottawa estableció gravámenes de 15%, 25% y 50% sobre productos estadounidenses, en respuesta a los aranceles que Washington había aplicado previamente a bienes procedentes de Canadá.
Las contramedidas abarcan importaciones estadounidenses valoradas en 27.600 millones de dólares canadienses, equivalentes a alrededor de US$20.000 millones, y afectan principalmente a productos de acero y aluminio, lácteos, electrodomésticos, maquinaria agrícola, pulpa y papel, plásticos y artículos electrónicos. En determinados productos de acero y aluminio, los gravámenes canadienses aumentaron desde 25% hasta 50%.
Canadá justificó la represalia como una respuesta equivalente a los aranceles de 50% aplicados por Estados Unidos a un volumen similar de exportaciones canadienses. Además, el Gobierno de Carney anunció un paquete de apoyo por 7.500 millones de dólares canadienses —unos US$5.500 millones— para empresas y trabajadores afectados por la disputa comercial.
Una disputa que se extiende a sectores estratégicos
Las tensiones entre Washington y Ottawa se han intensificado después del fracaso de las últimas negociaciones para contener la escalada arancelaria. Carney ha planteado que Canadá debe disminuir su dependencia económica de Estados Unidos y diversificar sus relaciones comerciales, mientras Trump ha insistido en utilizar el acceso al mercado estadounidense como instrumento para obtener concesiones.
La confrontación ya ha alcanzado también al sector aeronáutico. Trump ha amenazado con restringir las ventas en Estados Unidos del fabricante canadiense Bombardier, mientras la compañía ha advertido sobre el impacto que una medida de ese tipo podría tener sobre sus actividades y empleos en territorio estadounidense.
El conflicto adquiere especial relevancia por la profundidad de la integración económica entre ambos países, socios junto a México del acuerdo comercial de América del Norte, T-MEC. Las cadenas productivas de sectores como automóviles, aeronáutica, agricultura, energía, acero y aluminio atraviesan reiteradamente la frontera.
La amenaza de excluir productos canadienses de las compras del Gobierno federal introduce ahora un mecanismo adicional de presión. De materializarse plenamente, las empresas de Canadá no solo enfrentarían mayores barreras arancelarias para ingresar al mercado estadounidense, sino también restricciones para competir por contratos públicos en uno de sus principales socios comerciales.
La nueva escalada ocurre, además, mientras la política económica de Trump vuelve a apoyarse fuertemente en los aranceles y en las restricciones de acceso al mercado estadounidense como herramientas de negociación. Canadá, por su parte, ha optado por responder con medidas equivalentes, profundizando una disputa que amenaza con modificar una de las relaciones comerciales más estrechas del mundo.
La entrada Trump escala guerra comercial con Canadá y amenaza con excluir sus productos de contratos públicos de EEUU se publicó primero en El Periodista.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abrió este martes un nuevo frente en la creciente disputa comercial con Canadá al ordenar que su Administración avance en la exclusión de productos canadienses de importantes programas de contratación pública federal. Trump instruyó a la Administración de Servicios Generales (GSA) para que, en coordinación con la Oficina
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abrió este martes un nuevo frente en la creciente disputa comercial con Canadá al ordenar que su Administración avance en la exclusión de productos canadienses de importantes programas de contratación pública federal.
Trump instruyó a la Administración de Servicios Generales (GSA) para que, en coordinación con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), adopte las medidas necesarias para retirar los productos de origen canadiense de sus programas de adjudicación múltiple.
La medida permanecería vigente, según el mandatario, hasta que Canadá garantice lo que calificó como una “reciprocidad plena y justa” para agricultores y empresas estadounidenses.
“Sin reciprocidad, no hay acceso”, afirmó Trump al anunciar la decisión.
El mandatario sostuvo que los programas administrados por la GSA representan más de US$50.000 millones anuales y acusó a las autoridades canadienses de restringir el acceso de compañías estadounidenses a sus mercados de contratación pública mientras las empresas de Canadá mantienen una amplia participación en las compras gubernamentales de Estados Unidos.
La decisión supone una nueva escalada en una disputa que durante los últimos meses ha ido extendiéndose desde los aranceles tradicionales hacia sectores estratégicos y ahora también a las adquisiciones del Gobierno estadounidense.
Canadá responde con aranceles de hasta 50%
La ofensiva de Trump coincide con la entrada en vigor, este martes 8 de septiembre, de las nuevas represalias comerciales adoptadas por el Gobierno canadiense encabezado por el primer ministro Mark Carney.
Ottawa estableció gravámenes de 15%, 25% y 50% sobre productos estadounidenses, en respuesta a los aranceles que Washington había aplicado previamente a bienes procedentes de Canadá.
Las contramedidas abarcan importaciones estadounidenses valoradas en 27.600 millones de dólares canadienses, equivalentes a alrededor de US$20.000 millones, y afectan principalmente a productos de acero y aluminio, lácteos, electrodomésticos, maquinaria agrícola, pulpa y papel, plásticos y artículos electrónicos. En determinados productos de acero y aluminio, los gravámenes canadienses aumentaron desde 25% hasta 50%.
Canadá justificó la represalia como una respuesta equivalente a los aranceles de 50% aplicados por Estados Unidos a un volumen similar de exportaciones canadienses. Además, el Gobierno de Carney anunció un paquete de apoyo por 7.500 millones de dólares canadienses —unos US$5.500 millones— para empresas y trabajadores afectados por la disputa comercial.
Una disputa que se extiende a sectores estratégicos
Las tensiones entre Washington y Ottawa se han intensificado después del fracaso de las últimas negociaciones para contener la escalada arancelaria. Carney ha planteado que Canadá debe disminuir su dependencia económica de Estados Unidos y diversificar sus relaciones comerciales, mientras Trump ha insistido en utilizar el acceso al mercado estadounidense como instrumento para obtener concesiones.
La confrontación ya ha alcanzado también al sector aeronáutico. Trump ha amenazado con restringir las ventas en Estados Unidos del fabricante canadiense Bombardier, mientras la compañía ha advertido sobre el impacto que una medida de ese tipo podría tener sobre sus actividades y empleos en territorio estadounidense.
El conflicto adquiere especial relevancia por la profundidad de la integración económica entre ambos países, socios junto a México del acuerdo comercial de América del Norte, T-MEC. Las cadenas productivas de sectores como automóviles, aeronáutica, agricultura, energía, acero y aluminio atraviesan reiteradamente la frontera.
La amenaza de excluir productos canadienses de las compras del Gobierno federal introduce ahora un mecanismo adicional de presión. De materializarse plenamente, las empresas de Canadá no solo enfrentarían mayores barreras arancelarias para ingresar al mercado estadounidense, sino también restricciones para competir por contratos públicos en uno de sus principales socios comerciales.
La nueva escalada ocurre, además, mientras la política económica de Trump vuelve a apoyarse fuertemente en los aranceles y en las restricciones de acceso al mercado estadounidense como herramientas de negociación. Canadá, por su parte, ha optado por responder con medidas equivalentes, profundizando una disputa que amenaza con modificar una de las relaciones comerciales más estrechas del mundo.
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