Medvédev advierte que Rusia puede usar armas nucleares si considera amenazada su seguridad

El expresidente de Rusia y actual vicepresidente del Consejo de Seguridad del país, Dmitri Medvédev, volvió a elevar el tono de las advertencias nucleares al asegurar que Moscú tiene derecho a emplear armas atómicas si considera amenazada la seguridad del Estado.

“Todos deben comprender que las armas nucleares pueden utilizarse en determinadas circunstancias. No es una historia para asustar, sino una realidad”, afirmó Medvédev, quien ocupó la Presidencia rusa entre 2008 y 2012.

El dirigente sostuvo que esa posibilidad no constituye una simple amenaza retórica, sino que forma parte de la doctrina nuclear vigente de la Federación Rusa, que establece las condiciones bajo las cuales el Kremlin podría autorizar el empleo de este tipo de armamento.

Medvédev recordó además que Moscú puede considerar como una agresión conjunta contra Rusia cualquier ataque efectuado por un Estado que no posea armas nucleares si este cuenta con la participación o respaldo de una potencia nuclear.

La doctrina de disuasión nuclear rusa fue actualizada por el presidente Vladímir Putin en noviembre de 2024 y amplió las circunstancias consideradas por Moscú como susceptibles de provocar una respuesta nuclear. Entre ellas se contempla una agresión contra Rusia o Bielorrusia respaldada por una potencia que posea armas atómicas.

La modificación representó un endurecimiento respecto de la formulación anterior y estuvo directamente vinculada al creciente apoyo militar occidental a Ucrania durante la guerra iniciada en febrero de 2022.

Amenaza directa a Kiev y la OTAN

Medvédev fue todavía más lejos al referirse a las capacidades militares de Rusia frente a Ucrania y la Alianza Atlántica.

“Nuestro potencial militar nos permite atacar Kiev y objetivos clave de la OTAN de tal manera que no quede piedra sobre piedra, sino únicamente polvo nuclear gris”, señaló.

Sin embargo, el exmandatario reconoció que un escenario de esas características tendría consecuencias irreversibles.

Según Medvédev, una confrontación nuclear representaría “un punto de no retorno absoluto” no solo para Rusia, Ucrania o los países occidentales involucrados en el conflicto, sino para todo el planeta.

Las declaraciones se producen en momentos en que las tensiones entre Moscú y los países de la OTAN permanecen en niveles elevados, pese a los esfuerzos diplomáticos impulsados por Estados Unidos para reactivar negociaciones destinadas a terminar con la guerra en Ucrania.

Durante los últimos días, Rusia volvió a lanzar fuertes ataques con misiles y drones contra Kiev y otras regiones ucranianas, mientras las fuerzas de Ucrania han intensificado sus operaciones de largo alcance sobre instalaciones militares, energéticas y logísticas dentro del territorio ruso.

Paralelamente, Moscú ha acusado reiteradamente a los países occidentales de intervenir indirectamente en la guerra mediante la entrega de armamento, inteligencia y apoyo tecnológico a Ucrania.

Una doctrina nuclear más amplia

La actualización de la doctrina rusa estableció que Moscú puede considerar el uso de armas nucleares ante determinadas amenazas contra la soberanía o integridad territorial de Rusia y Bielorrusia.

También incorporó explícitamente el escenario en que una potencia no nuclear participe en una agresión contra Rusia contando con el respaldo de un Estado nuclear, una fórmula que Moscú ha relacionado reiteradamente con la cooperación militar entre Ucrania y los miembros de la OTAN.

La Alianza Atlántica, en tanto, mantiene una estrategia de disuasión basada en una combinación de capacidades convencionales, defensas antimisiles y fuerzas nucleares. La organización considera que la guerra de Rusia contra Ucrania constituye una de las mayores amenazas para la seguridad euroatlántica de las últimas décadas.

Las nuevas advertencias de Medvédev aparecen así en un escenario particularmente delicado: mientras Washington intenta impulsar nuevamente conversaciones entre Moscú y Kiev, ambos bandos continúan intensificando sus operaciones militares y las diferencias sobre territorio, garantías de seguridad y relación de Ucrania con la OTAN siguen sin resolverse.

 

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 El expresidente de Rusia y actual vicepresidente del Consejo de Seguridad del país, Dmitri Medvédev, volvió a elevar el tono de las advertencias nucleares al asegurar que Moscú tiene derecho a emplear armas atómicas si considera amenazada la seguridad del Estado. “Todos deben comprender que las armas nucleares pueden utilizarse en determinadas circunstancias. No es
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El expresidente de Rusia y actual vicepresidente del Consejo de Seguridad del país, Dmitri Medvédev, volvió a elevar el tono de las advertencias nucleares al asegurar que Moscú tiene derecho a emplear armas atómicas si considera amenazada la seguridad del Estado.

“Todos deben comprender que las armas nucleares pueden utilizarse en determinadas circunstancias. No es una historia para asustar, sino una realidad”, afirmó Medvédev, quien ocupó la Presidencia rusa entre 2008 y 2012.

El dirigente sostuvo que esa posibilidad no constituye una simple amenaza retórica, sino que forma parte de la doctrina nuclear vigente de la Federación Rusa, que establece las condiciones bajo las cuales el Kremlin podría autorizar el empleo de este tipo de armamento.

Medvédev recordó además que Moscú puede considerar como una agresión conjunta contra Rusia cualquier ataque efectuado por un Estado que no posea armas nucleares si este cuenta con la participación o respaldo de una potencia nuclear.

La doctrina de disuasión nuclear rusa fue actualizada por el presidente Vladímir Putin en noviembre de 2024 y amplió las circunstancias consideradas por Moscú como susceptibles de provocar una respuesta nuclear. Entre ellas se contempla una agresión contra Rusia o Bielorrusia respaldada por una potencia que posea armas atómicas.

La modificación representó un endurecimiento respecto de la formulación anterior y estuvo directamente vinculada al creciente apoyo militar occidental a Ucrania durante la guerra iniciada en febrero de 2022.

Amenaza directa a Kiev y la OTAN

Medvédev fue todavía más lejos al referirse a las capacidades militares de Rusia frente a Ucrania y la Alianza Atlántica.

“Nuestro potencial militar nos permite atacar Kiev y objetivos clave de la OTAN de tal manera que no quede piedra sobre piedra, sino únicamente polvo nuclear gris”, señaló.

Sin embargo, el exmandatario reconoció que un escenario de esas características tendría consecuencias irreversibles.

Según Medvédev, una confrontación nuclear representaría “un punto de no retorno absoluto” no solo para Rusia, Ucrania o los países occidentales involucrados en el conflicto, sino para todo el planeta.

Las declaraciones se producen en momentos en que las tensiones entre Moscú y los países de la OTAN permanecen en niveles elevados, pese a los esfuerzos diplomáticos impulsados por Estados Unidos para reactivar negociaciones destinadas a terminar con la guerra en Ucrania.

Durante los últimos días, Rusia volvió a lanzar fuertes ataques con misiles y drones contra Kiev y otras regiones ucranianas, mientras las fuerzas de Ucrania han intensificado sus operaciones de largo alcance sobre instalaciones militares, energéticas y logísticas dentro del territorio ruso.

Paralelamente, Moscú ha acusado reiteradamente a los países occidentales de intervenir indirectamente en la guerra mediante la entrega de armamento, inteligencia y apoyo tecnológico a Ucrania.

Una doctrina nuclear más amplia

La actualización de la doctrina rusa estableció que Moscú puede considerar el uso de armas nucleares ante determinadas amenazas contra la soberanía o integridad territorial de Rusia y Bielorrusia.

También incorporó explícitamente el escenario en que una potencia no nuclear participe en una agresión contra Rusia contando con el respaldo de un Estado nuclear, una fórmula que Moscú ha relacionado reiteradamente con la cooperación militar entre Ucrania y los miembros de la OTAN.

La Alianza Atlántica, en tanto, mantiene una estrategia de disuasión basada en una combinación de capacidades convencionales, defensas antimisiles y fuerzas nucleares. La organización considera que la guerra de Rusia contra Ucrania constituye una de las mayores amenazas para la seguridad euroatlántica de las últimas décadas.

Las nuevas advertencias de Medvédev aparecen así en un escenario particularmente delicado: mientras Washington intenta impulsar nuevamente conversaciones entre Moscú y Kiev, ambos bandos continúan intensificando sus operaciones militares y las diferencias sobre territorio, garantías de seguridad y relación de Ucrania con la OTAN siguen sin resolverse.

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