John Hiatt: el coloso en la sombra de la Americana

Los homenajes siempre son mejor hacerlos antes de que el homenajeado palme. Sin embargo, por lo general, sucede al revés: hay que esperar a que alguien esté a dos metros bajo tierra para que se le eche verdaderamente de menos. Para que se diga que merece la pena ser homenajeado. John Hiatt, aún vivo con 74 años y aún relevante con discos más que notables, será homenajeado el próximo mes de noviembre en Nashville.

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 El músico, auténtico referente por su estilo personal, será homenajeado por grandes del género vaquero como Rosanne Cash, Steve Earle y Rodney Crowell  

Los homenajes siempre son mejor hacerlos antes de que el homenajeado palme. Sin embargo, por lo general, sucede al revés: hay que esperar a que alguien esté a dos metros bajo tierra para que se le eche verdaderamente de menos. Para que se diga que merece la pena ser homenajeado. John Hiatt, aún vivo con 74 años y aún relevante con discos más que notables, será homenajeado el próximo mes de noviembre en Nashville.

Titulado Riding with the King (Cabalgando con el rey), el homenaje será en el Grand Ole Opry House, de Nashville, Tennessee. El sitio es la gran casa de la música country en Estados Unidos, el lugar ya legendario donde eclosionó la música vaquera como el sonido más representativo de Estados Unidosy se catapultaron, entre otros, las carreras de Hank Williams, The Carter Family, Patsy Cline o Dolly Parton, recientemente fallecida. El tributo contará con las actuaciones de Rosanne Cash, Steve Earle, Rodney Crowell, Keith Urban, Lilly Hiatt, Shawn Colvin, Robert Earl Keen o Pat McLaughlin.

Este homenaje es una ocasión perfecta para reivindicar a un artista con una voz tan personal y fascinante que lo convierten, a día de hoy y después de décadas de carrera, en un auténtico coloso en la sombra del género Americana, ese estilo bastardo que mezcla folk, rock and roll, soul, blues y country. Sin apenas trascendencia fuera de los circuitos especializados, Hiatt es dueño de una carrera de largo recorrido en la que, con cada disco y cada viraje dentro de la autopista del género, muestra siempre el perfil de un músico mayúsculo.

Sin aspavientos, sin parafernalias, sin discursos construidos, Hiatt es como esos actores secundarios de primer nivel, que elevan la película hasta hacerla memorable. Su voz rasposa y ronca, llena de alma, inunda las canciones. Como si fuera un Joe Cocker con menos desgarro, pero más galanura, insufla soul blanco a un folk-rock de verdadera catedra. Se podría decir que existe un medio tiempo marca Hiatt, con esa forma de profundizar sobre los acordes, masticando las palabras con orgullo y melancolía, dejando un rastro de emociones a flor de piel. Es algo que viene haciendo desde principios de los ochenta y que ha tenido momentos álgidos en discos sobresalientes como Bring the Family, Slow Turning, Master of Disaster, The Tiki Bar Is Open -el más rockero de todos-, Same Old Man o The Eclipse Sessions.

Si no lo han escuchado nunca, por favor, hagan caso: escuchen los álbumes citados para captar la categoría de un cantante y compositor que, como las esculturas clásicas talladas por los grandes maestros, simboliza lo mejor del clasicismo, en esto caso, del clasicismo sonoro de la Americana.

Cuando lo entrevisté en 2012, Hiatt decía que lo maravillo de la música consistía “en no tener éxito”. Toda una filosofía de vida para un hombre capaz de moldear canciones con la pasión del oficio, con el esmero del que se siente afortunado con lo que hace. Después de sufrir una grave caída y estar una temporada fuera de los escenarios, el músico ha seguido girando sin banda y, hoy, en 2026, concretamente, el 9 de noviembre de 2026, recibirá el merecido homenaje que merece.

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