Francia aprueba muerte asistida para adultos con enfermedades incurables

 

El Parlamento de Francia aprobó de forma definitiva la ley que reconoce el derecho a la muerte asistida para personas adultas con enfermedades graves e incurables, poniendo fin a un extenso debate político y social impulsado por el presidente Emmanuel Macron desde 2024.

La iniciativa fue ratificada en una cuarta votación en la Asamblea Nacional con 291 votos a favor y 241 en contra. La normativa permite que el propio paciente administre el medicamento que pondrá fin a su vida. En aquellos casos en que la persona no tenga capacidad física para hacerlo, un médico o un profesional de enfermería podrá intervenir.

La legislación establece requisitos estrictos para acceder al procedimiento. El solicitante deberá ser ciudadano francés o residente legal permanente, padecer una enfermedad grave e incurable con riesgo vital, encontrarse en una fase avanzada o terminal de la enfermedad y sufrir dolores físicos imposibles de aliviar mediante tratamientos o cuidados paliativos.

Asimismo, el paciente deberá manifestar su voluntad de manera libre, consciente e informada, por lo que quedan excluidas personas en estado de coma o con enfermedades neurodegenerativas que afecten su capacidad para decidir, como la demencia.

La norma contempla un protocolo médico que incluye la obligación de informar al paciente sobre alternativas terapéuticas, especialmente los cuidados paliativos, recordar que la solicitud puede retirarse en cualquier momento y someter cada caso a una evaluación médica que podrá extenderse hasta 15 días con la participación de otros especialistas.

También incorpora la objeción de conciencia para los profesionales de la salud. No obstante, quienes se nieguen a participar deberán derivar al paciente a otro médico dispuesto a realizar el procedimiento.

Hasta ahora, la legislación francesa solo permitía la sedación profunda y continua para pacientes terminales con una expectativa de vida muy limitada, en virtud de la ley Claeys-Leonetti de 2016.

Con esta aprobación, Francia se suma al grupo de países que permiten, bajo determinadas condiciones, la eutanasia o el suicidio asistido, entre ellos Bélgica, Países Bajos, Suiza, Canadá y Uruguay.

Antes de entrar en vigor, el texto será revisado por el Consejo Constitucional, que deberá pronunciarse sobre la compatibilidad de algunas de sus disposiciones con los principios constitucionales de libertad individual y dignidad, entre ellas el plazo mínimo de reflexión de dos días entre la autorización y la ejecución del procedimiento.

Macron destaca el proceso de debate

Tras la aprobación, el presidente Emmanuel Macron afirmó que una materia tan sensible como el final de la vida requería «escucha, diálogo y debate», y sostuvo que con esta votación se cumple el compromiso que asumió con los ciudadanos franceses.

El mandatario agradeció el trabajo de los parlamentarios, los integrantes de la convención ciudadana, profesionales de la salud, asociaciones y personas que compartieron sus experiencias durante el proceso legislativo.

Rechazo de la Iglesia Católica

La Conferencia Episcopal de Francia cuestionó duramente la nueva legislación y sostuvo que representa una «grave ruptura» con la tradición del país de acompañar a las personas hasta el final natural de sus vidas.

Los obispos advirtieron que la ley podría modificar la forma en que la sociedad enfrenta la vejez, la discapacidad, la enfermedad y la vulnerabilidad, debilitando la confianza entre pacientes, familias y equipos médicos.

Además, alertaron que las personas de menores recursos podrían verse sometidas a presiones para solicitar la muerte asistida con el fin de no convertirse en una carga para sus familias y señalaron que, según la experiencia de otros países, los criterios de acceso a estos procedimientos tienden a ampliarse con el tiempo en desmedro del fortalecimiento de los cuidados paliativos.

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 El Parlamento de Francia aprobó de forma definitiva la ley que reconoce el derecho a la muerte asistida para personas adultas con enfermedades graves e incurables, poniendo fin a un extenso debate político y social impulsado por el presidente Emmanuel Macron desde 2024. La iniciativa fue ratificada en una cuarta votación en la Asamblea Nacional
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El Parlamento de Francia aprobó de forma definitiva la ley que reconoce el derecho a la muerte asistida para personas adultas con enfermedades graves e incurables, poniendo fin a un extenso debate político y social impulsado por el presidente Emmanuel Macron desde 2024.

La iniciativa fue ratificada en una cuarta votación en la Asamblea Nacional con 291 votos a favor y 241 en contra. La normativa permite que el propio paciente administre el medicamento que pondrá fin a su vida. En aquellos casos en que la persona no tenga capacidad física para hacerlo, un médico o un profesional de enfermería podrá intervenir.

La legislación establece requisitos estrictos para acceder al procedimiento. El solicitante deberá ser ciudadano francés o residente legal permanente, padecer una enfermedad grave e incurable con riesgo vital, encontrarse en una fase avanzada o terminal de la enfermedad y sufrir dolores físicos imposibles de aliviar mediante tratamientos o cuidados paliativos.

Asimismo, el paciente deberá manifestar su voluntad de manera libre, consciente e informada, por lo que quedan excluidas personas en estado de coma o con enfermedades neurodegenerativas que afecten su capacidad para decidir, como la demencia.

La norma contempla un protocolo médico que incluye la obligación de informar al paciente sobre alternativas terapéuticas, especialmente los cuidados paliativos, recordar que la solicitud puede retirarse en cualquier momento y someter cada caso a una evaluación médica que podrá extenderse hasta 15 días con la participación de otros especialistas.

También incorpora la objeción de conciencia para los profesionales de la salud. No obstante, quienes se nieguen a participar deberán derivar al paciente a otro médico dispuesto a realizar el procedimiento.

Hasta ahora, la legislación francesa solo permitía la sedación profunda y continua para pacientes terminales con una expectativa de vida muy limitada, en virtud de la ley Claeys-Leonetti de 2016.

Con esta aprobación, Francia se suma al grupo de países que permiten, bajo determinadas condiciones, la eutanasia o el suicidio asistido, entre ellos Bélgica, Países Bajos, Suiza, Canadá y Uruguay.

Antes de entrar en vigor, el texto será revisado por el Consejo Constitucional, que deberá pronunciarse sobre la compatibilidad de algunas de sus disposiciones con los principios constitucionales de libertad individual y dignidad, entre ellas el plazo mínimo de reflexión de dos días entre la autorización y la ejecución del procedimiento.

Macron destaca el proceso de debate

Tras la aprobación, el presidente Emmanuel Macron afirmó que una materia tan sensible como el final de la vida requería «escucha, diálogo y debate», y sostuvo que con esta votación se cumple el compromiso que asumió con los ciudadanos franceses.

El mandatario agradeció el trabajo de los parlamentarios, los integrantes de la convención ciudadana, profesionales de la salud, asociaciones y personas que compartieron sus experiencias durante el proceso legislativo.

Rechazo de la Iglesia Católica

La Conferencia Episcopal de Francia cuestionó duramente la nueva legislación y sostuvo que representa una «grave ruptura» con la tradición del país de acompañar a las personas hasta el final natural de sus vidas.

Los obispos advirtieron que la ley podría modificar la forma en que la sociedad enfrenta la vejez, la discapacidad, la enfermedad y la vulnerabilidad, debilitando la confianza entre pacientes, familias y equipos médicos.

Además, alertaron que las personas de menores recursos podrían verse sometidas a presiones para solicitar la muerte asistida con el fin de no convertirse en una carga para sus familias y señalaron que, según la experiencia de otros países, los criterios de acceso a estos procedimientos tienden a ampliarse con el tiempo en desmedro del fortalecimiento de los cuidados paliativos.

 Salud y Sociedad archivos – El Periodista

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