De la quiebra a abrir su sexta tienda: así nació la mayor librería independiente de Sevilla

DVD1321(05/06/2026): SEVILLA. De izquierda a derecha, Miguel Ángel Neva, Rafa Rodríguez y Maru Rodríguez, socios de la librería Botica de Lectores en Sevilla.
FOTO: PACO PUENTES (EL PAÍS)

A finales de 2016, la quiebra de una cadena de librerías andaluza dejó a su plantilla en la calle después de 10 meses trabajando sin cobrar. La empresa entró en concurso de acreedores voluntario y, finalmente, en fase de liquidación. Uno de sus emblemáticos locales en la calle República Argentina de Sevilla había cerrado en mayo y menos de un año después, en marzo de 2017, volvía a levantar la persiana con un nuevo nombre: Botica de Lectores.

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DVD1321(05/06/2026): SEVILLA. Librería Botica de Lectores en la calle Asución de Sevilla.
FOTO: PACO PUENTES (EL PAÍS) En 2017, tres amigos fundaron Botica de Lectores tras ser despedidos después de meses sin cobrar en una gran cadena. Ya han tomado el relevo a otras cinco que cerraron  

A finales de 2016, la quiebra de una cadena de librerías andaluza dejó a su plantilla en la calle después de 10 meses trabajando sin cobrar. La empresa entró en concurso de acreedores voluntario y, finalmente, en fase de liquidación. Uno de sus emblemáticos locales en la calle República Argentina de Sevilla había cerrado en mayo y menos de un año después, en marzo de 2017, volvía a levantar la persiana con un nuevo nombre: Botica de Lectores.

Han pasado nueve años desde aquel hito en el que Maru Rodríguez, Miguel Ángel Neva y Rafael Rodríguez decidieron darle un quiebro a su destino profesional y lanzarse a una aventura que no solo parecían desaconsejar las circunstancias, sino también sus familias. “¿Estáis seguros de lo que vais a hacer?”, recuerda Maru que era la pregunta insistente cuando planteaban en su entorno la idea de emprender un negocio con dos de sus amigos. “Nos decían que los negocios entre amigos no eran buena idea. Yo pensaba que con quién mejor que con ellos”, rememora. El 19 de junio abrieron su sexta librería, cinco de ellas recuperando locales que anteriormente habían tenido el mismo uso.

La idea surgió cuando comenzaron los conflictos en su empresa. “En el año 2015, Beta entra en una crisis considerable y empieza el problema de pagos. Nosotros en mayo de 2016 ya tenemos la idea de la librería, el nombre… lo tenemos todo en la cabeza. Lo que ocurre es que no sabíamos cómo hacerlo, ni cuándo iba a acabar Beta”, cuenta Rafael.

Pasaron del despido a ser socios de una empresa que en el año de su nacimiento abrió dos sucursales, a apenas 300 metros de distancia, en el barrio de Los Remedios. “Después de 10 meses sin cobrar, cogemos el paro y lo invertimos en la empresa”, dice Maru recordando los momentos de desesperación que vivieron. Su gran baza era la experiencia y su conocimiento del mercado: Rafael trabajaba desde el año 2000 en Beta y sus compañeros entraron en 2005. A pesar de la cercanía, aseguran que son tiendas que se complementan y tienen clientela muy distinta. “La de Asunción es una librería de barrio. Y en cambio, República es una librería más generalista, con muchísimo público de paso”, apunta Miguel Ángel.

Su siguiente sueño era abrir una sede en el centro de la ciudad. Y en 2019 irrumpió la pandemia de la Covid, frustrando sus planes. “Fue una burbuja; la gente volvió a leer. Al principio, acercó a la gente a su barrio pero después volvió a dispararse la demanda online”, lamentan. Superada la pandemia, en 2023 se les apareció la oportunidad de abrir, por fin, en el casco histórico, tomando el relevo a la emblemática Reguera tras la jubilación de su propietario. En 2024, volvían a teñir de azul el nombre de otro establecimiento señero en la calle Feria. Ese año culminó con su quinta tienda en el barrio de Nervión, junto a El Corte Inglés. Al siguiente, se lanzaron a crear una empresa de gestión, Fórmula Cultural, con la que organizan eventos como las jornadas literarias Letras en Off o la Feria del Libro Juvenil de Gelves (Sevilla). Con la apertura en el barrio de Sevilla Este son seis las sedes, en las que trabajan quince personas.

El año pasado organizaron en torno a mil actividades, con un gran protagonismo de los 18 clubes de lectura que mantienen activos. “Queremos que las librerías vuelvan a ser un espacio para estar, no solo para consumir”, defienden.

A pesar de todo, reconocen que ha habido “años malos”. “En realidad, casi todos. Estamos en un negocio muy estacional. En verano, esto está parado. Desde septiembre empiezas en una línea ascendente, que llega a su máximo en Navidad. Y a partir del 6 de enero las ventas empiezan a bajar igual que han subido”, detalla Rafa. Unos altibajos que afectan a toda la industria.

Entonces, ¿cuál es el secreto para mantenerse? Para ellos influye que “estamos montando esta sexta librería con la misma ilusión que la primera. Y al final, eso es una cosa importante”, pero sobre todo la profesionalidad. “El 90% por ciento de las librerías que se abren no lo hacen libreros. Al final esa es la que cierra al año o a los dos años por una mala gestión”, señalan. Otro punto que destacan es “el trato humano, con los clientes y con los empleados. Nosotros como trabajadores estábamos maltratados y eso no se nos olvida”.

“Siempre digo que la literatura y el cine han hecho mucho daño al sector librero, porque se romantiza mucho: como si estuvieras allí con tu música, tu cafecito… En la librería, yo no leo casi ni la sinopsis de los libros, no me da tiempo. Es un trabajo muy físico, los libros están en continuo movimiento, todas las semanas nos entran novedades”, explica Maru, que calcula que semanalmente llegan unos 5.000 ejemplares nuevos. Son cifras que hablan de la complejidad del mercado editorial, que se mueve a un ritmo vertiginoso.

Aunque para ellos el desafío no está en la librería de enfrente. “La competencia del librero independiente es el ‘clic’. Al final Amazon está haciendo competencia del IVA porque ellos a través del envío hacen un descuento que no está permitido por ley -reflexiona Rafa-. Se debería legislar, igual que en Francia”. Se refiere a la Ley Lang, aprobada en 2023, y cuya anulación solicitó la multinacional Amazon al Consejo de Estado alegando que vulneraba el derecho de la Unión Europea. La impugnación fue desestimada y Francia mantiene una tarifa mínima de tres euros para el envío de obras literarias para evitar que las estrategias de los gigantes del comercio electrónico perjudiquen a los negocios pequeños. En abril, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, anunció que se estaba estudiando implantar una medida similar en España, aunque no se han producido novedades al respecto.

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