
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, destacó este lunes una nueva serie de ataques de largo alcance contra objetivos militares y energéticos en territorio ruso, profundizando una estrategia que Kiev ha intensificado durante los últimos meses para llevar la guerra hasta la infraestructura que sostiene la capacidad militar y económica de Moscú.
Según el mandatario ucraniano, durante la noche fueron atacadas dos instalaciones vinculadas a la industria de defensa en las regiones rusas de Tula y Vorónezh. Paralelamente, unidades del Servicio de Seguridad de Ucrania realizaron operaciones contra instalaciones petroleras en Krasnodar.
Las fuerzas ucranianas también alcanzaron objetivos en Kaluga y Oriol que, de acuerdo con Kiev, son utilizados por Rusia para lanzar drones contra territorio ucraniano. Zelenski informó además de acciones contra posiciones rusas en Briansk y de un ataque contra un objetivo no especificado en el mar Negro.
La ofensiva se produjo después de una nueva jornada de bombardeos rusos contra distintas zonas de Ucrania, entre ellas Kiev y Járkov, con víctimas fatales y decenas de heridos.
Zelenski sostuvo que Ucrania está respondiendo con sus capacidades de largo alcance a los ataques rusos y aseguró que el objetivo es llevar las consecuencias de la guerra hacia el territorio desde donde se originan las operaciones militares contra su país.
La ofensiva del 28 de septiembre incluyó, además, un ataque contra el depósito petrolero Edelveis-95, en Krasnodar, donde se registró un incendio de grandes proporciones. En Briansk, autoridades rusas informaron del colapso parcial de un puente ferroviario y del descarrilamiento de vagones de un tren de carga tras un ataque con drones.
La estrategia contra el petróleo ruso
Los ataques forman parte de una campaña ucraniana cada vez más extensa contra refinerías, depósitos, plantas de procesamiento y otras instalaciones energéticas rusas.
Durante septiembre, Ucrania ya había golpeado refinerías en Samara y Bashkortostán, mientras que Rusia continuó atacando infraestructura energética y objetivos urbanos ucranianos. El aumento de las operaciones contra el sector petrolero ruso ha generado preocupación por sus efectos sobre la producción de combustibles y los precios internacionales.
Uno de los antecedentes más significativos fue el ataque contra una planta de procesamiento de gas en Novi Urengói, situada a más de 3.000 kilómetros de la línea del frente, una distancia que refleja el aumento de las capacidades ucranianas para realizar operaciones profundas dentro de territorio ruso.
La estrategia ha provocado reparos de Washington. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha planteado a Zelenski la conveniencia de reducir los ataques contra instalaciones petroleras rusas debido al impacto que las interrupciones del suministro están teniendo sobre los precios de los combustibles. Estados Unidos ha impulsado paralelamente una tregua energética que implique el cese recíproco de ataques contra este tipo de infraestructura.
Putin restringe información del sector energético
En medio de esta ofensiva, el presidente ruso, Vladimir Putin, firmó este lunes un decreto destinado a limitar la difusión pública de información relacionada con la industria energética y de combustibles.
La medida restringe la divulgación de estadísticas aduaneras, volúmenes de procesamiento de combustibles, funcionamiento de refinerías, identidad de compradores, precios de venta y medios utilizados para el transporte de productos energéticos, entre otros antecedentes.
La decisión se produce cuando la infraestructura petrolera rusa se ha convertido en uno de los blancos prioritarios de las operaciones ucranianas y cuando resulta cada vez más relevante determinar el impacto efectivo de los ataques sobre la capacidad de refinación y distribución de combustibles de Rusia.
Kremlin advierte consecuencias para Ucrania
Moscú endureció también su discurso frente a las operaciones ucranianas. El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, aseguró que Ucrania deberá asumir las consecuencias de los ataques realizados durante los últimos meses y afirmó que las fuerzas rusas continuarán golpeando objetivos que consideren relevantes.
Peskov reiteró que la seguridad de Rusia seguirá siendo una de las principales exigencias de Moscú ante una eventual reanudación de las negociaciones. Putin había señalado previamente que las propuestas para buscar una salida al conflicto permanecían sobre la mesa, aunque Rusia evaluaría cualquier acuerdo en función de sus propios intereses.
Un nuevo intento de negociación
El recrudecimiento de los ataques ocurre mientras Estados Unidos intenta reactivar la vía diplomática. Zelenski reveló recientemente que Washington trabaja en un esquema que contempla un alto el fuego sobre infraestructura energética, la reapertura del corredor de exportación de granos por el mar Negro y una nueva instancia de conversaciones entre Estados Unidos, Ucrania y Rusia, con Emiratos Árabes Unidos como posible sede.
El formato busca recuperar las negociaciones interrumpidas anteriormente sin avances sustantivos. Entre los principales asuntos pendientes continúan el futuro de la central nuclear de Zaporiyia, las garantías de seguridad exigidas por Ucrania y la soberanía sobre los territorios ocupados por Rusia.
El escenario diplomático se ha complicado además por las tensiones en Medio Oriente, particularmente por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, que también ha presionado al mercado energético internacional y elevado la importancia estratégica de cualquier alteración adicional en el suministro ruso.
Mientras las conversaciones siguen sin una fecha concreta, la guerra entra así en una nueva fase de presión sobre la infraestructura estratégica: Ucrania amplía el alcance de sus ataques contra la industria militar y energética rusa, mientras Moscú intenta reducir la información disponible sobre los efectos de esos golpes y promete mantener sus operaciones militares.
La entrada Zelenski celebra ataques contra industria militar y petrolera rusa se publicó primero en El Periodista.
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, destacó este lunes una nueva serie de ataques de largo alcance contra objetivos militares y energéticos en territorio ruso, profundizando una estrategia que Kiev ha intensificado durante los últimos meses para llevar la guerra hasta la infraestructura que sostiene la capacidad militar y económica de Moscú. Según el mandatario
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El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, destacó este lunes una nueva serie de ataques de largo alcance contra objetivos militares y energéticos en territorio ruso, profundizando una estrategia que Kiev ha intensificado durante los últimos meses para llevar la guerra hasta la infraestructura que sostiene la capacidad militar y económica de Moscú.
Según el mandatario ucraniano, durante la noche fueron atacadas dos instalaciones vinculadas a la industria de defensa en las regiones rusas de Tula y Vorónezh. Paralelamente, unidades del Servicio de Seguridad de Ucrania realizaron operaciones contra instalaciones petroleras en Krasnodar.
Las fuerzas ucranianas también alcanzaron objetivos en Kaluga y Oriol que, de acuerdo con Kiev, son utilizados por Rusia para lanzar drones contra territorio ucraniano. Zelenski informó además de acciones contra posiciones rusas en Briansk y de un ataque contra un objetivo no especificado en el mar Negro.
La ofensiva se produjo después de una nueva jornada de bombardeos rusos contra distintas zonas de Ucrania, entre ellas Kiev y Járkov, con víctimas fatales y decenas de heridos.
Zelenski sostuvo que Ucrania está respondiendo con sus capacidades de largo alcance a los ataques rusos y aseguró que el objetivo es llevar las consecuencias de la guerra hacia el territorio desde donde se originan las operaciones militares contra su país.
La ofensiva del 28 de septiembre incluyó, además, un ataque contra el depósito petrolero Edelveis-95, en Krasnodar, donde se registró un incendio de grandes proporciones. En Briansk, autoridades rusas informaron del colapso parcial de un puente ferroviario y del descarrilamiento de vagones de un tren de carga tras un ataque con drones.
La estrategia contra el petróleo ruso
Los ataques forman parte de una campaña ucraniana cada vez más extensa contra refinerías, depósitos, plantas de procesamiento y otras instalaciones energéticas rusas.
Durante septiembre, Ucrania ya había golpeado refinerías en Samara y Bashkortostán, mientras que Rusia continuó atacando infraestructura energética y objetivos urbanos ucranianos. El aumento de las operaciones contra el sector petrolero ruso ha generado preocupación por sus efectos sobre la producción de combustibles y los precios internacionales.
Uno de los antecedentes más significativos fue el ataque contra una planta de procesamiento de gas en Novi Urengói, situada a más de 3.000 kilómetros de la línea del frente, una distancia que refleja el aumento de las capacidades ucranianas para realizar operaciones profundas dentro de territorio ruso.
La estrategia ha provocado reparos de Washington. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha planteado a Zelenski la conveniencia de reducir los ataques contra instalaciones petroleras rusas debido al impacto que las interrupciones del suministro están teniendo sobre los precios de los combustibles. Estados Unidos ha impulsado paralelamente una tregua energética que implique el cese recíproco de ataques contra este tipo de infraestructura.
Putin restringe información del sector energético
En medio de esta ofensiva, el presidente ruso, Vladimir Putin, firmó este lunes un decreto destinado a limitar la difusión pública de información relacionada con la industria energética y de combustibles.
La medida restringe la divulgación de estadísticas aduaneras, volúmenes de procesamiento de combustibles, funcionamiento de refinerías, identidad de compradores, precios de venta y medios utilizados para el transporte de productos energéticos, entre otros antecedentes.
La decisión se produce cuando la infraestructura petrolera rusa se ha convertido en uno de los blancos prioritarios de las operaciones ucranianas y cuando resulta cada vez más relevante determinar el impacto efectivo de los ataques sobre la capacidad de refinación y distribución de combustibles de Rusia.
Kremlin advierte consecuencias para Ucrania
Moscú endureció también su discurso frente a las operaciones ucranianas. El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, aseguró que Ucrania deberá asumir las consecuencias de los ataques realizados durante los últimos meses y afirmó que las fuerzas rusas continuarán golpeando objetivos que consideren relevantes.
Peskov reiteró que la seguridad de Rusia seguirá siendo una de las principales exigencias de Moscú ante una eventual reanudación de las negociaciones. Putin había señalado previamente que las propuestas para buscar una salida al conflicto permanecían sobre la mesa, aunque Rusia evaluaría cualquier acuerdo en función de sus propios intereses.
Un nuevo intento de negociación
El recrudecimiento de los ataques ocurre mientras Estados Unidos intenta reactivar la vía diplomática. Zelenski reveló recientemente que Washington trabaja en un esquema que contempla un alto el fuego sobre infraestructura energética, la reapertura del corredor de exportación de granos por el mar Negro y una nueva instancia de conversaciones entre Estados Unidos, Ucrania y Rusia, con Emiratos Árabes Unidos como posible sede.
El formato busca recuperar las negociaciones interrumpidas anteriormente sin avances sustantivos. Entre los principales asuntos pendientes continúan el futuro de la central nuclear de Zaporiyia, las garantías de seguridad exigidas por Ucrania y la soberanía sobre los territorios ocupados por Rusia.
El escenario diplomático se ha complicado además por las tensiones en Medio Oriente, particularmente por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, que también ha presionado al mercado energético internacional y elevado la importancia estratégica de cualquier alteración adicional en el suministro ruso.
Mientras las conversaciones siguen sin una fecha concreta, la guerra entra así en una nueva fase de presión sobre la infraestructura estratégica: Ucrania amplía el alcance de sus ataques contra la industria militar y energética rusa, mientras Moscú intenta reducir la información disponible sobre los efectos de esos golpes y promete mantener sus operaciones militares.
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