Yair Golan propone alianza con partidos árabes para sacar a Netanyahu del poder

El dirigente opositor israelí Yair Golan, líder del partido Los Demócratas, propuso este miércoles formar una coalición con las organizaciones políticas árabes para desplazar del Gobierno al primer ministro Benjamin Netanyahu, en medio de un ajustado escrutinio electoral que mantiene abierta la disputa por el poder en Israel.

“Netanyahu ha perdido. Sé contar hasta 120. 65 es más que 55. Así funciona la democracia israelí. Punto”, afirmó Golan, en referencia a los escaños que, según sus cálculos, podría reunir una alianza opositora que incorporara a los representantes árabes de la Knéset, el Parlamento israelí.

El dirigente sostuvo que la oposición debe abandonar sus reticencias a colaborar con estas fuerzas políticas y defendió la igualdad del voto de todos los ciudadanos, independientemente de su origen étnico o religioso.

“No tenemos futuro aquí a menos que dejemos de tener miedo y pongamos fin al racismo”, manifestó Golan, quien cuestionó la distinción que, a su juicio, establece Netanyahu entre los votos judíos y árabes.

El exsubjefe del Estado Mayor israelí insistió en que todos los sufragios tienen idéntico valor democrático y advirtió que excluir a los partidos árabes de las negociaciones equivaldría a facilitar la continuidad del actual primer ministro.

Escrutinio mantiene abierta la disputa

Las elecciones legislativas celebradas el martes 27 de octubre dejaron un escenario político fragmentado, sin una mayoría clara para ninguno de los dos grandes bloques.

Con el 77% de los votos contabilizados, los resultados provisionales situaban al bloque de Netanyahu en torno a 54 escaños, frente a 49 de la oposición encabezada por el exjefe militar Gadi Eisenkot. Las formaciones árabes reunían aproximadamente 17 escaños.

Las cifras continuaban sujetas a modificaciones a medida que avanzaba el escrutinio, especialmente por los votos pendientes de militares y otros electores que sufragaron mediante procedimientos especiales.

La Knéset cuenta con 120 integrantes y exige al menos 61 diputados para conformar una mayoría parlamentaria.

En este escenario, la Lista Conjunta, encabezada por Ayman Odeh, y la Lista Árabe Unida (Raam), liderada por Mansur Abbas, adquirieron una importancia decisiva para las negociaciones.

Ambas fuerzas lograron avances significativos respecto de las elecciones de 2022, reflejando una mayor movilización del electorado árabe-israelí.

Críticas a Netanyahu

Golan también cuestionó la presencia de partidos ultraortodoxos en el bloque del primer ministro, al recordar que estas organizaciones mantienen posiciones religiosas y políticas distintas del sionismo tradicional.

El dirigente sostuvo que Netanyahu no puede deslegitimar una eventual alianza con los partidos árabes mientras su propia coalición depende de agrupaciones ultraortodoxas que se oponen al servicio militar obligatorio para sus comunidades.

Según sus cálculos políticos, el denominado Bloque del Cambio dispondría de una mayoría de 49 frente a 39 diputados si se consideraran únicamente las fuerzas que Golan identifica como sionistas.

“Tenemos una mayoría. Tenemos una responsabilidad. Y tenemos la oportunidad de formar un gobierno de cambio en colaboración con los ciudadanos árabes de Israel”, afirmó.

El líder de Los Demócratas pidió actuar con rapidez para construir una administración que represente a todos los sectores de la sociedad israelí.

Netanyahu rechaza incorporar a los partidos árabes

La propuesta enfrenta la oposición del propio Netanyahu, quien ha reivindicado la posición del Likud como principal fuerza política individual y ha insistido en su intención de formar un gobierno nacional de derecha.

El primer ministro descartó una alianza con los partidos árabes y cuestionó sus posiciones respecto del conflicto palestino-israelí y de la seguridad nacional.

Sin embargo, las diferencias no se limitan al oficialismo. Dentro del propio campo opositor existen discrepancias sobre la posibilidad de integrar a las formaciones árabes en un futuro Ejecutivo.

Eisenkot y otros dirigentes centristas han manifestado reservas frente a esa alternativa, lo que complica la construcción de una mayoría parlamentaria, incluso si los escaños de las fuerzas contrarias a Netanyahu superan conjuntamente los 61.

Antecedentes de una alianza histórica

La participación de partidos árabes en la formación de gobiernos israelíes tiene un antecedente reciente en 2021, cuando Raam, encabezado por Mansur Abbas, se incorporó a la coalición liderada por Naftali Bennett y Yair Lapid.

Aquella alianza reunió a organizaciones de derecha, centro, izquierda y representación árabe, y consiguió poner fin a doce años consecutivos de Netanyahu como primer ministro.

Sin embargo, las profundas diferencias ideológicas y las tensiones internas provocaron la caída del Ejecutivo en 2022, abriendo paso a nuevas elecciones que permitieron el regreso de Netanyahu al poder.

La actual discusión se desarrolla además en un contexto marcado por las consecuencias de la guerra en Gaza, las tensiones regionales en Medio Oriente y las divisiones internas sobre el servicio militar de los ultraortodoxos, la seguridad y el futuro de las relaciones entre israelíes y palestinos.

La elevada participación electoral, que alcanzó aproximadamente el 77,7%, refleja la importancia de estos comicios para la sociedad israelí.

Por ahora, la iniciativa de Golan constituye una propuesta política y no un acuerdo de coalición. Su viabilidad dependerá tanto de los resultados definitivos como de la disposición de las distintas fuerzas opositoras a negociar un programa común.

La definición del próximo Gobierno israelí permanece abierta, mientras el avance de los partidos árabes introduce un nuevo factor en el equilibrio parlamentario y en la disputa por la continuidad de Netanyahu.

Principal fuerza árabe de Israel se abre a pactos para conformar una alternativa a Netanyahu

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 El dirigente opositor israelí Yair Golan, líder del partido Los Demócratas, propuso este miércoles formar una coalición con las organizaciones políticas árabes para desplazar del Gobierno al primer ministro Benjamin Netanyahu, en medio de un ajustado escrutinio electoral que mantiene abierta la disputa por el poder en Israel. “Netanyahu ha perdido. Sé contar hasta 120.
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El dirigente opositor israelí Yair Golan, líder del partido Los Demócratas, propuso este miércoles formar una coalición con las organizaciones políticas árabes para desplazar del Gobierno al primer ministro Benjamin Netanyahu, en medio de un ajustado escrutinio electoral que mantiene abierta la disputa por el poder en Israel.

“Netanyahu ha perdido. Sé contar hasta 120. 65 es más que 55. Así funciona la democracia israelí. Punto”, afirmó Golan, en referencia a los escaños que, según sus cálculos, podría reunir una alianza opositora que incorporara a los representantes árabes de la Knéset, el Parlamento israelí.

El dirigente sostuvo que la oposición debe abandonar sus reticencias a colaborar con estas fuerzas políticas y defendió la igualdad del voto de todos los ciudadanos, independientemente de su origen étnico o religioso.

“No tenemos futuro aquí a menos que dejemos de tener miedo y pongamos fin al racismo”, manifestó Golan, quien cuestionó la distinción que, a su juicio, establece Netanyahu entre los votos judíos y árabes.

El exsubjefe del Estado Mayor israelí insistió en que todos los sufragios tienen idéntico valor democrático y advirtió que excluir a los partidos árabes de las negociaciones equivaldría a facilitar la continuidad del actual primer ministro.

Escrutinio mantiene abierta la disputa

Las elecciones legislativas celebradas el martes 27 de octubre dejaron un escenario político fragmentado, sin una mayoría clara para ninguno de los dos grandes bloques.

Con el 77% de los votos contabilizados, los resultados provisionales situaban al bloque de Netanyahu en torno a 54 escaños, frente a 49 de la oposición encabezada por el exjefe militar Gadi Eisenkot. Las formaciones árabes reunían aproximadamente 17 escaños.

Las cifras continuaban sujetas a modificaciones a medida que avanzaba el escrutinio, especialmente por los votos pendientes de militares y otros electores que sufragaron mediante procedimientos especiales.

La Knéset cuenta con 120 integrantes y exige al menos 61 diputados para conformar una mayoría parlamentaria.

En este escenario, la Lista Conjunta, encabezada por Ayman Odeh, y la Lista Árabe Unida (Raam), liderada por Mansur Abbas, adquirieron una importancia decisiva para las negociaciones.

Ambas fuerzas lograron avances significativos respecto de las elecciones de 2022, reflejando una mayor movilización del electorado árabe-israelí.

Críticas a Netanyahu

Golan también cuestionó la presencia de partidos ultraortodoxos en el bloque del primer ministro, al recordar que estas organizaciones mantienen posiciones religiosas y políticas distintas del sionismo tradicional.

El dirigente sostuvo que Netanyahu no puede deslegitimar una eventual alianza con los partidos árabes mientras su propia coalición depende de agrupaciones ultraortodoxas que se oponen al servicio militar obligatorio para sus comunidades.

Según sus cálculos políticos, el denominado Bloque del Cambio dispondría de una mayoría de 49 frente a 39 diputados si se consideraran únicamente las fuerzas que Golan identifica como sionistas.

“Tenemos una mayoría. Tenemos una responsabilidad. Y tenemos la oportunidad de formar un gobierno de cambio en colaboración con los ciudadanos árabes de Israel”, afirmó.

El líder de Los Demócratas pidió actuar con rapidez para construir una administración que represente a todos los sectores de la sociedad israelí.

Netanyahu rechaza incorporar a los partidos árabes

La propuesta enfrenta la oposición del propio Netanyahu, quien ha reivindicado la posición del Likud como principal fuerza política individual y ha insistido en su intención de formar un gobierno nacional de derecha.

El primer ministro descartó una alianza con los partidos árabes y cuestionó sus posiciones respecto del conflicto palestino-israelí y de la seguridad nacional.

Sin embargo, las diferencias no se limitan al oficialismo. Dentro del propio campo opositor existen discrepancias sobre la posibilidad de integrar a las formaciones árabes en un futuro Ejecutivo.

Eisenkot y otros dirigentes centristas han manifestado reservas frente a esa alternativa, lo que complica la construcción de una mayoría parlamentaria, incluso si los escaños de las fuerzas contrarias a Netanyahu superan conjuntamente los 61.

Antecedentes de una alianza histórica

La participación de partidos árabes en la formación de gobiernos israelíes tiene un antecedente reciente en 2021, cuando Raam, encabezado por Mansur Abbas, se incorporó a la coalición liderada por Naftali Bennett y Yair Lapid.

Aquella alianza reunió a organizaciones de derecha, centro, izquierda y representación árabe, y consiguió poner fin a doce años consecutivos de Netanyahu como primer ministro.

Sin embargo, las profundas diferencias ideológicas y las tensiones internas provocaron la caída del Ejecutivo en 2022, abriendo paso a nuevas elecciones que permitieron el regreso de Netanyahu al poder.

La actual discusión se desarrolla además en un contexto marcado por las consecuencias de la guerra en Gaza, las tensiones regionales en Medio Oriente y las divisiones internas sobre el servicio militar de los ultraortodoxos, la seguridad y el futuro de las relaciones entre israelíes y palestinos.

La elevada participación electoral, que alcanzó aproximadamente el 77,7%, refleja la importancia de estos comicios para la sociedad israelí.

Por ahora, la iniciativa de Golan constituye una propuesta política y no un acuerdo de coalición. Su viabilidad dependerá tanto de los resultados definitivos como de la disposición de las distintas fuerzas opositoras a negociar un programa común.

La definición del próximo Gobierno israelí permanece abierta, mientras el avance de los partidos árabes introduce un nuevo factor en el equilibrio parlamentario y en la disputa por la continuidad de Netanyahu.

Principal fuerza árabe de Israel se abre a pactos para conformar una alternativa a Netanyahu

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