
El partido Likud, encabezado por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, denunció este jueves una presunta operación de injerencia extranjera en las elecciones parlamentarias celebradas el 27 de octubre y exigió una investigación inmediata de los servicios de inteligencia y la Policía.
La formación oficialista bautizó el supuesto escándalo como Ra’amgate y aseguró que actores extranjeros habrían intervenido mediante financiamiento irregular y presuntos sobornos para favorecer a los partidos árabes, cuya representación parlamentaria aumentó considerablemente en los comicios.
La controversia surgió después de que el presidente de la Comisión Electoral Central, el juez Noam Sohlberg, solicitara al director del Shin Bet, David Zini, investigar sospechas de financiamiento extranjero destinado a influir en el proceso electoral.
Sin embargo, el magistrado aclaró que no puede confirmar la veracidad de las denuncias y pidió que las pesquisas permitan determinar si existen antecedentes que las respalden o descarten. También solicitó recibir resultados preliminares en el plazo de una semana.
Likud acusa un intento de alterar el poder político
En una declaración pública, el partido de Netanyahu calificó las sospechas como un acontecimiento de extrema gravedad y sostuvo que las elecciones habrían sido manipuladas para modificar la composición de la Knéset, el Parlamento israelí.
Según el Likud, el presunto objetivo sería facilitar una mayor influencia extranjera sobre las instituciones israelíes, desplazar al Gobierno de derecha y modificar la política militar del país, particularmente respecto de Irán.
La formación también advirtió contra cualquier acuerdo político entre los partidos opositores y las fuerzas árabes Ra’am, conocida como Lista Árabe Unida, y la Lista Conjunta.
El partido oficialista considera que una alianza de esas características podría permitir el reemplazo del presidente del Parlamento y la formación de un Ejecutivo alternativo.
Las acusaciones, sin embargo, no constituyen hechos judicialmente acreditados y hasta ahora no se ha demostrado que los resultados electorales hayan sido alterados mediante una operación extranjera.
Policía descarta evidencias de fraude generalizado
La denuncia enfrenta un obstáculo importante: la Policía israelí informó que no dispone de antecedentes investigativos ni de inteligencia que respalden las acusaciones de fraude electoral generalizado formuladas por el Likud.
Las autoridades policiales señalaron que durante la jornada electoral se registraron relativamente pocos incidentes relacionados con la integridad del sufragio.
Además, indicaron que las denuncias de irregularidades disminuyeron cerca de un 40% respecto de la campaña anterior.
La investigación sobre una eventual intervención extranjera constituye un procedimiento distinto de las acusaciones de fraude formuladas contra los partidos árabes. Hasta ahora no se ha establecido una conexión probada entre ambos asuntos.
Elecciones dejan a Netanyahu sin mayoría parlamentaria
La controversia ocurre en medio de un complejo escenario político tras las elecciones del martes.
De acuerdo con las proyecciones disponibles este jueves, el bloque encabezado por Netanyahu obtendría 53 de los 120 escaños de la Knéset, mientras que las formaciones opositoras judías sumarían 48 representantes.
Los partidos árabes alcanzarían conjuntamente 19 escaños, una representación histórica que podría resultar decisiva en las negociaciones para constituir una nueva mayoría parlamentaria.
Para formar Gobierno se necesita el respaldo de al menos 61 diputados.
Aunque el Likud continúa siendo la principal fuerza individual, Netanyahu no dispone de los apoyos suficientes para garantizar la continuidad de su coalición.
El dirigente opositor Gadi Eisenkot, una de las principales figuras de la disputa electoral, ha advertido que las denuncias de interferencia deben investigarse, pero no utilizarse para retrasar la instalación del nuevo Parlamento, prevista para el 10 de noviembre.
Sospechas apuntan a financiamiento desde el exterior
Entre las hipótesis que han circulado en Israel figura una posible transferencia de recursos desde Qatar y Turquía hacia organizaciones dedicadas a promover la participación electoral de ciudadanos árabes.
No obstante, la solicitud del juez Sohlberg no identifica oficialmente a ningún país como responsable de una operación ilegal.
Tampoco se han confirmado públicamente montos de dinero, mecanismos de financiamiento ni eventuales beneficiarios de los recursos investigados.
La ausencia de cifras verificadas impide establecer, por ahora, la magnitud económica de la presunta operación.
Un escenario marcado por la guerra y la crisis política
La disputa electoral se produce en un momento especialmente delicado para Israel, después de años de enfrentamientos militares en Gaza y de una creciente tensión regional que involucra a Irán y otros actores de Medio Oriente.
Las elecciones también estuvieron marcadas por las diferencias sobre la conducción de la guerra, las responsabilidades políticas por los ataques del 7 de octubre de 2023 y las controversias relacionadas con el servicio militar.
A ello se suman los procesos judiciales por corrupción que enfrenta Netanyahu, un asunto que continúa influyendo en el debate político israelí.
La mayor representación de los partidos árabes introduce, además, un elemento decisivo en las negociaciones parlamentarias. Su eventual participación en acuerdos de gobierno podría modificar el equilibrio político del país.
Por ahora, el futuro Ejecutivo permanece indefinido y las investigaciones deberán determinar si existió alguna intervención extranjera o si las acusaciones carecen de fundamento.
La principal incógnita es si las sospechas derivarán en antecedentes judiciales concretos o si terminarán formando parte de la disputa política por el control de la Knéset.
La entrada Netanyahu denuncia presunta injerencia extranjera en elecciones de Israel se publicó primero en El Periodista.
El partido Likud, encabezado por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, denunció este jueves una presunta operación de injerencia extranjera en las elecciones parlamentarias celebradas el 27 de octubre y exigió una investigación inmediata de los servicios de inteligencia y la Policía. La formación oficialista bautizó el supuesto escándalo como Ra’amgate y aseguró que actores
La entrada Netanyahu denuncia presunta injerencia extranjera en elecciones de Israel se publicó primero en El Periodista.
El partido Likud, encabezado por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, denunció este jueves una presunta operación de injerencia extranjera en las elecciones parlamentarias celebradas el 27 de octubre y exigió una investigación inmediata de los servicios de inteligencia y la Policía.
La formación oficialista bautizó el supuesto escándalo como Ra’amgate y aseguró que actores extranjeros habrían intervenido mediante financiamiento irregular y presuntos sobornos para favorecer a los partidos árabes, cuya representación parlamentaria aumentó considerablemente en los comicios.
La controversia surgió después de que el presidente de la Comisión Electoral Central, el juez Noam Sohlberg, solicitara al director del Shin Bet, David Zini, investigar sospechas de financiamiento extranjero destinado a influir en el proceso electoral.
Sin embargo, el magistrado aclaró que no puede confirmar la veracidad de las denuncias y pidió que las pesquisas permitan determinar si existen antecedentes que las respalden o descarten. También solicitó recibir resultados preliminares en el plazo de una semana.
Likud acusa un intento de alterar el poder político
En una declaración pública, el partido de Netanyahu calificó las sospechas como un acontecimiento de extrema gravedad y sostuvo que las elecciones habrían sido manipuladas para modificar la composición de la Knéset, el Parlamento israelí.
Según el Likud, el presunto objetivo sería facilitar una mayor influencia extranjera sobre las instituciones israelíes, desplazar al Gobierno de derecha y modificar la política militar del país, particularmente respecto de Irán.
La formación también advirtió contra cualquier acuerdo político entre los partidos opositores y las fuerzas árabes Ra’am, conocida como Lista Árabe Unida, y la Lista Conjunta.
El partido oficialista considera que una alianza de esas características podría permitir el reemplazo del presidente del Parlamento y la formación de un Ejecutivo alternativo.
Las acusaciones, sin embargo, no constituyen hechos judicialmente acreditados y hasta ahora no se ha demostrado que los resultados electorales hayan sido alterados mediante una operación extranjera.
Policía descarta evidencias de fraude generalizado
La denuncia enfrenta un obstáculo importante: la Policía israelí informó que no dispone de antecedentes investigativos ni de inteligencia que respalden las acusaciones de fraude electoral generalizado formuladas por el Likud.
Las autoridades policiales señalaron que durante la jornada electoral se registraron relativamente pocos incidentes relacionados con la integridad del sufragio.
Además, indicaron que las denuncias de irregularidades disminuyeron cerca de un 40% respecto de la campaña anterior.
La investigación sobre una eventual intervención extranjera constituye un procedimiento distinto de las acusaciones de fraude formuladas contra los partidos árabes. Hasta ahora no se ha establecido una conexión probada entre ambos asuntos.
Elecciones dejan a Netanyahu sin mayoría parlamentaria
La controversia ocurre en medio de un complejo escenario político tras las elecciones del martes.
De acuerdo con las proyecciones disponibles este jueves, el bloque encabezado por Netanyahu obtendría 53 de los 120 escaños de la Knéset, mientras que las formaciones opositoras judías sumarían 48 representantes.
Los partidos árabes alcanzarían conjuntamente 19 escaños, una representación histórica que podría resultar decisiva en las negociaciones para constituir una nueva mayoría parlamentaria.
Para formar Gobierno se necesita el respaldo de al menos 61 diputados.
Aunque el Likud continúa siendo la principal fuerza individual, Netanyahu no dispone de los apoyos suficientes para garantizar la continuidad de su coalición.
El dirigente opositor Gadi Eisenkot, una de las principales figuras de la disputa electoral, ha advertido que las denuncias de interferencia deben investigarse, pero no utilizarse para retrasar la instalación del nuevo Parlamento, prevista para el 10 de noviembre.
Sospechas apuntan a financiamiento desde el exterior
Entre las hipótesis que han circulado en Israel figura una posible transferencia de recursos desde Qatar y Turquía hacia organizaciones dedicadas a promover la participación electoral de ciudadanos árabes.
No obstante, la solicitud del juez Sohlberg no identifica oficialmente a ningún país como responsable de una operación ilegal.
Tampoco se han confirmado públicamente montos de dinero, mecanismos de financiamiento ni eventuales beneficiarios de los recursos investigados.
La ausencia de cifras verificadas impide establecer, por ahora, la magnitud económica de la presunta operación.
Un escenario marcado por la guerra y la crisis política
La disputa electoral se produce en un momento especialmente delicado para Israel, después de años de enfrentamientos militares en Gaza y de una creciente tensión regional que involucra a Irán y otros actores de Medio Oriente.
Las elecciones también estuvieron marcadas por las diferencias sobre la conducción de la guerra, las responsabilidades políticas por los ataques del 7 de octubre de 2023 y las controversias relacionadas con el servicio militar.
A ello se suman los procesos judiciales por corrupción que enfrenta Netanyahu, un asunto que continúa influyendo en el debate político israelí.
La mayor representación de los partidos árabes introduce, además, un elemento decisivo en las negociaciones parlamentarias. Su eventual participación en acuerdos de gobierno podría modificar el equilibrio político del país.
Por ahora, el futuro Ejecutivo permanece indefinido y las investigaciones deberán determinar si existió alguna intervención extranjera o si las acusaciones carecen de fundamento.
La principal incógnita es si las sospechas derivarán en antecedentes judiciales concretos o si terminarán formando parte de la disputa política por el control de la Knéset.
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