Tres micro-óperas para descubrir talento, hacer escuela y repensar el Liceu a lo grande

La historia del recinto Fabra i Coats de Barcelona está hecha de hilos que conectan su pasado industrial con la creación artística actual. Durante más de un siglo, hasta su cierre en 2005, las hebras de lino y algodón que llegaban en balas a la antigua fábrica de Sant Andreu salían convertidas en carretes, madejas y ovillos. Estos días sus naves de ladrillo han servido para urdir otro tipo de tramas y tesituras: las de los libretos y partituras de tres micro-óperas encargadas a jóvenes creadores por el Gran Teatre del Liceu y el Disseny Hub del Ayuntamiento de Barcelona.

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Òh!pera

La vida por los cuernos. Música: Anna Colom. Libreto: Pablo Macho Otero. Aseel Massoud, Pere Martínez, Rubén Heras. Dirección musical: Exequiel Coria. Dirección de escena: Alexandre Rodríguez i Fons.

Jo, núvol. Música: Sergi Puig Serna. Libreto: Alicia Kopf. Montserrat Boixadera, Pau Camero, Anna Climent, Glòria Garcia Garrido. Dirección musical: Miquel Massana. Dirección de escena: Lucia del Greco.

Opereta. Música: Arnau Brichs. Libreto: Pol Guasch. Larraitz Navas, Héctor Ruiz, Arnau Segura. Dirección musical: Marcel Ortega i Martí. Dirección de escena: Marc Salicrú.

Recinto Fabra i Coats de Barcelona, del 2 al 5 de julio de 2026.

 El proyecto ‘Òh!pera’ alcanza su quinta edición y consolida su apuesta por la cantera de jóvenes creadores con una terna de estrenos en la antigua fábrica Fabra i Coats de Barcelona  

La historia del recinto Fabra i Coats de Barcelona está hecha de hilos que conectan su pasado industrial con la creación artística actual. Durante más de un siglo, hasta su cierre en 2005, las hebras de lino y algodón que llegaban en balas a la antigua fábrica de Sant Andreu salían convertidas en carretes, madejas y ovillos. Estos días sus naves de ladrillo han servido para urdir otro tipo de tramas y tesituras: las de los libretos y partituras de tres micro-óperas encargadas a jóvenes creadores por el Gran Teatre del Liceu y el Disseny Hub del Ayuntamiento de Barcelona.

Era de esperar que, tras el éxito de sus primeras cuatro ediciones, el proyecto Òh!pera que dirige Àlex Ollé se atreviera a explorar más allá de los muros del teatro de la Rambla en su nueva alianza con el Festival Grec. El propio lenguaje de la Fura dels Baus, compañía de la que Ollè fue fundador, se forjó lejos de los escenarios convencionales: en un matadero, una cárcel, una funeraria, un mercado, un edificio en obras o una fábrica abandonada. Allí el público no era un mero espectador, sino un ingrediente fundamental de la experimentación escénica más transgresora.

El 2 de julio el Espai Josep Bota se llenó de confeti color albero para recibir, con las butacas dispuestas en círculo, el estreno de La vida por los cuernos, una relectura en clave taurina del mito de Teseo. A la compositora Anna Colom, que trabajó como corista en la gira El mal querer de Rosalía, le bastó con dos voces de fuste (las del cantaor Pere Martínez y la soprano Aseel Massaud), un bailaor (Rubén Heras) y tres instrumentos sobre un pequeño tablao (guitarra, trompeta y batería) para reivindicar la riqueza expresiva de la siempre escurridiza ópera flamenca.

La escritura en verso del libreto de Pablo Macho Otero, servida por la ágil puesta en escena de Alexandre Rodríguez i Fons y el formidable vestuario diseñado por los alumnos de Idep Barcelona, permitió que la copla andaluza, el cante jondo y los pasodobles taurinos se integraran con naturalidad en una partitura que aspiraba a ser mestiza pero que desaprovechó el enorme potencial lírico de la agonía erótica de Fedra. Lo que nos lleva al clásico dilema de la paradoja (precisamente) de Teseo: ¿de cuántos elementos se puede despojar la ópera antes de dejar de serlo?

A continuación, en la Sala Polivalente 1 de Fabra i Coats, se presentó Jo, núvol, del compositor Sergi Puig Serna, discípulo de Beat Furrer en Graz y exalumno del Ircam. El reto aquí pasaba por transformar en material sonoro el argumento de ciencia-ficción del libreto de Alicia Kopf, una adaptación de su novela Memòria d’Eco, a la que, por momentos, costó seguir el hilo: tras un desengaño amoroso en una aplicación de citas, la protagonista contrata los servicios de una empresa tecnológica para digitalizar su conciencia y editar sus recuerdos.

La instrumentación (saxofón, violonchelo, piano, electrónica y percusión) consiguió recrear el ambiente futurista del data center mediante técnicas extendidas y una línea vocal, basada en la ruptura del legato, que la soprano Montserrat Boixadera y el barítono Pau Camero defendieron con brillantez a las órdenes del maestro Miquel Massana. El concepto escénico de la directora Lucia del Greco, los efectos narrativos de la iluminación de Helena Mateos-Serna y las coreografías robóticas de Ariadna Monfort terminaron de dar forma a un espectáculo de gran impacto visual.

La terna se cerró con Opereta del compositor Arnau Brichs. El texto de Pol Guasch, último prodigio de las letras catalanas, comienza con un accidente de tráfico: antes de que el público haya tomado asiento, los servicios de emergencia irrumpen en la sala bajo el ruido de las sirenas para rescatar a un hombre de un coche humeante empotrado contra una viga. Lo que sigue es un delirante, divertido y entrañable diálogo de la conciencia suspendida con una divinidad irónica que le niega el privilegio de morir en una imaginativa adaptación escénica de Marc Salicrú.

La música de Brichs hace de ese limbo una poderosa caja de resonancia. En ella conviven sonoridades urbanas (sintetizadores vintage, recursos cinematográficos y hasta un pasaje de brake drums sobre la carrocería) y episodios de trascendencia kitsch confiados al vibráfono, la marimba y la celesta, todo ello bajo la batuta de Marcel Ortega i Martí. El barítono Arnau Segura sostuvo todo el peso dramático de la obra, mientras que la soprano Larraitz Navas acaparó los momentos de mayor lirismo. El tenor Héctor Ruiz completó con solvencia el trío protagonista.

Con esta son ya 17 las microóperas (de no más de media hora) impulsadas por el programa Òh!pera, que en sus cinco ediciones ha movilizado a unos 350 estudiantes y un centenar de profesionales de diferentes disciplinas para descubrir talento, hacer escuela, abrir nuevos caminos e imaginar el futuro del Liceu a lo grande. Todo vale cuando se trata de repensar la ópera como teatro total, pero la decisión de amplificar las voces e instrumentos en los tres títulos estrenados este año tiene muy difícil justificación y desmerece innecesariamente el resultado final.

La vida por los cuernos. Música: Anna Colom. Libreto: Pablo Macho Otero. Aseel Massoud, Pere Martínez, Rubén Heras. Dirección musical: Exequiel Coria. Dirección de escena: Alexandre Rodríguez i Fons.

Jo, núvol. Música: Sergi Puig Serna. Libreto: Alicia Kopf. Montserrat Boixadera, Pau Camero, Anna Climent, Glòria Garcia Garrido. Dirección musical: Miquel Massana. Dirección de escena: Lucia del Greco.

Opereta. Música: Arnau Brichs. Libreto: Pol Guasch. Larraitz Navas, Héctor Ruiz, Arnau Segura. Dirección musical: Marcel Ortega i Martí. Dirección de escena: Marc Salicrú.

Recinto Fabra i Coats de Barcelona, del 2 al 5 de julio de 2026.

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