
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, y su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvieron este viernes una conversación telefónica en la que abordaron los compromisos colombianos para la erradicación de cultivos de coca y la eventual exclusión del mandatario sudamericano de la lista de sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).
La Presidencia colombiana informó que durante la llamada ambos líderes analizaron el cumplimiento de los acuerdos relacionados con la erradicación voluntaria de cultivos ilícitos.
“El mandatario de los colombianos le pidió cordialmente al presidente Trump que apoye su salida de la lista OFAC”, señaló el Gobierno en un comunicado.
Petro calificó la conversación como “amable” y aseguró que también solicitó la colaboración de Trump para evitar que la confrontación política en Colombia derive en hechos de violencia.
“Le solicité su ayuda para impedir que el odio creado en una parte de la sociedad colombiana lleve a la sangre y la violencia de quienes lo instigan y financian. Me dijo que era un ‘good man’ y que ojalá pudiéramos hablar después”, escribió Petro en la red social X.
Según la Presidencia colombiana, Trump se comprometió a trabajar para facilitar la exclusión de Petro de la lista de la OFAC y respaldar un entendimiento entre la oposición y el nuevo Gobierno colombiano, encabezado por Abelardo de la Espriella, quien contó con el apoyo del mandatario estadounidense.
Al término de la llamada, Trump agradeció a Petro su disposición al diálogo y afirmó que, después de conocerlo, lo consideraba “un buen hombre”. También expresó su interés en mantener futuras conversaciones sobre distintos asuntos de la agenda bilateral.
En materia de erradicación, el Gobierno colombiano indicó que el programa acordado con Washington estableció como objetivo eliminar 30.000 hectáreas de cultivos de hoja de coca, una meta que, según Bogotá, ya fue cumplida.
Una relación marcada por fuertes tensiones
Las relaciones entre Colombia y Estados Unidos atravesaron durante 2025 una de sus crisis más profundas en décadas, debido a diferencias en materias como migración, narcotráfico, la guerra en Gaza, las operaciones militares estadounidenses en el Caribe y la incorporación de Petro a la lista de sanciones de la OFAC.
La medida, adoptada mediante la Orden Ejecutiva 14059, bloqueó los bienes del mandatario colombiano bajo jurisdicción estadounidense y prohibió a ciudadanos y entidades de Estados Unidos realizar transacciones con él.
Posteriormente, el Registro Federal confirmó su inclusión por una supuesta participación en actividades vinculadas con la proliferación internacional de drogas ilícitas.
Washington argumentó que la política de “paz total” impulsada por Petro había beneficiado a organizaciones consideradas “narcoterroristas” y relacionó el deterioro de la cooperación antidrogas con el incremento de los cultivos de coca y de la producción de cocaína.
La administración estadounidense también mencionó las tensiones políticas entre ambos países y los vínculos del Gobierno colombiano con Venezuela.
Petro rechazó esas acusaciones, las calificó como una represalia política y defendió los resultados de su administración en materia de incautación de cocaína.
En septiembre de 2025, la Casa Blanca volvió a escalar las tensiones al descertificar a Colombia como socio confiable en la lucha contra las drogas, una decisión que no se adoptaba desde la década de 1990 y que se sustentó en un supuesto incumplimiento de los compromisos antidrogas.
Ese mismo mes, Estados Unidos revocó la visa de Petro después de que el mandatario participara en una manifestación propalestina en Nueva York, durante su viaje a la Asamblea General de Naciones Unidas, y llamara a militares estadounidenses a desobedecer órdenes vinculadas con Gaza.
Washington calificó esas declaraciones como “imprudentes e incendiarias”, mientras Petro acusó a Estados Unidos de desconocer el derecho internacional.
El deterioro de la relación se profundizó en octubre, cuando Trump acusó a Petro de ser un “líder ilegal de drogas” y amenazó con suspender fondos destinados a Colombia, en medio de operaciones estadounidenses contra embarcaciones en el Caribe que Washington vinculaba con el narcotráfico.
Petro cuestionó esos ataques y advirtió que una reducción de la cooperación militar podía afectar capacidades estratégicas de Colombia, como la operación de helicópteros, aunque minimizó el impacto de una eventual disminución de la ayuda económica.
Pese a la confrontación, la relación bilateral comenzó a cambiar a comienzos de 2026, después de una llamada telefónica realizada en enero que abrió la puerta a una reunión presencial en la Casa Blanca y marcó el inicio de un proceso de distensión diplomática.
El encuentro se realizó el 3 de febrero de 2026 en Washington y se extendió durante cerca de dos horas.
Aunque no hubo anuncios formales ni acuerdos detallados, ambos gobiernos presentaron la reunión como una señal de recomposición de los vínculos. Trump afirmó que habían trabajado en medidas contra el narcotráfico y que se habían llevado “muy bien”, mientras Petro divulgó posteriormente una nota manuscrita del presidente estadounidense dirigida al pueblo colombiano.
La entrada Petro y Trump abordan erradicación de coca y eventual retiro del mandatario colombiano de lista de sanciones se publicó primero en El Periodista.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, y su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvieron este viernes una conversación telefónica en la que abordaron los compromisos colombianos para la erradicación de cultivos de coca y la eventual exclusión del mandatario sudamericano de la lista de sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).
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El presidente de Colombia, Gustavo Petro, y su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvieron este viernes una conversación telefónica en la que abordaron los compromisos colombianos para la erradicación de cultivos de coca y la eventual exclusión del mandatario sudamericano de la lista de sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).
La Presidencia colombiana informó que durante la llamada ambos líderes analizaron el cumplimiento de los acuerdos relacionados con la erradicación voluntaria de cultivos ilícitos.
“El mandatario de los colombianos le pidió cordialmente al presidente Trump que apoye su salida de la lista OFAC”, señaló el Gobierno en un comunicado.
Petro calificó la conversación como “amable” y aseguró que también solicitó la colaboración de Trump para evitar que la confrontación política en Colombia derive en hechos de violencia.
“Le solicité su ayuda para impedir que el odio creado en una parte de la sociedad colombiana lleve a la sangre y la violencia de quienes lo instigan y financian. Me dijo que era un ‘good man’ y que ojalá pudiéramos hablar después”, escribió Petro en la red social X.
Según la Presidencia colombiana, Trump se comprometió a trabajar para facilitar la exclusión de Petro de la lista de la OFAC y respaldar un entendimiento entre la oposición y el nuevo Gobierno colombiano, encabezado por Abelardo de la Espriella, quien contó con el apoyo del mandatario estadounidense.
Al término de la llamada, Trump agradeció a Petro su disposición al diálogo y afirmó que, después de conocerlo, lo consideraba “un buen hombre”. También expresó su interés en mantener futuras conversaciones sobre distintos asuntos de la agenda bilateral.
En materia de erradicación, el Gobierno colombiano indicó que el programa acordado con Washington estableció como objetivo eliminar 30.000 hectáreas de cultivos de hoja de coca, una meta que, según Bogotá, ya fue cumplida.
Las relaciones entre Colombia y Estados Unidos atravesaron durante 2025 una de sus crisis más profundas en décadas, debido a diferencias en materias como migración, narcotráfico, la guerra en Gaza, las operaciones militares estadounidenses en el Caribe y la incorporación de Petro a la lista de sanciones de la OFAC.
La medida, adoptada mediante la Orden Ejecutiva 14059, bloqueó los bienes del mandatario colombiano bajo jurisdicción estadounidense y prohibió a ciudadanos y entidades de Estados Unidos realizar transacciones con él.
Posteriormente, el Registro Federal confirmó su inclusión por una supuesta participación en actividades vinculadas con la proliferación internacional de drogas ilícitas.
Washington argumentó que la política de “paz total” impulsada por Petro había beneficiado a organizaciones consideradas “narcoterroristas” y relacionó el deterioro de la cooperación antidrogas con el incremento de los cultivos de coca y de la producción de cocaína.
La administración estadounidense también mencionó las tensiones políticas entre ambos países y los vínculos del Gobierno colombiano con Venezuela.
Petro rechazó esas acusaciones, las calificó como una represalia política y defendió los resultados de su administración en materia de incautación de cocaína.
En septiembre de 2025, la Casa Blanca volvió a escalar las tensiones al descertificar a Colombia como socio confiable en la lucha contra las drogas, una decisión que no se adoptaba desde la década de 1990 y que se sustentó en un supuesto incumplimiento de los compromisos antidrogas.
Ese mismo mes, Estados Unidos revocó la visa de Petro después de que el mandatario participara en una manifestación propalestina en Nueva York, durante su viaje a la Asamblea General de Naciones Unidas, y llamara a militares estadounidenses a desobedecer órdenes vinculadas con Gaza.
Washington calificó esas declaraciones como “imprudentes e incendiarias”, mientras Petro acusó a Estados Unidos de desconocer el derecho internacional.
El deterioro de la relación se profundizó en octubre, cuando Trump acusó a Petro de ser un “líder ilegal de drogas” y amenazó con suspender fondos destinados a Colombia, en medio de operaciones estadounidenses contra embarcaciones en el Caribe que Washington vinculaba con el narcotráfico.
Petro cuestionó esos ataques y advirtió que una reducción de la cooperación militar podía afectar capacidades estratégicas de Colombia, como la operación de helicópteros, aunque minimizó el impacto de una eventual disminución de la ayuda económica.
Pese a la confrontación, la relación bilateral comenzó a cambiar a comienzos de 2026, después de una llamada telefónica realizada en enero que abrió la puerta a una reunión presencial en la Casa Blanca y marcó el inicio de un proceso de distensión diplomática.
El encuentro se realizó el 3 de febrero de 2026 en Washington y se extendió durante cerca de dos horas.
Aunque no hubo anuncios formales ni acuerdos detallados, ambos gobiernos presentaron la reunión como una señal de recomposición de los vínculos. Trump afirmó que habían trabajado en medidas contra el narcotráfico y que se habían llevado “muy bien”, mientras Petro divulgó posteriormente una nota manuscrita del presidente estadounidense dirigida al pueblo colombiano.
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