
En la Península de Nicoya, en el Pacífico de Costa Rica, llegar activo y saludable a los 90 o incluso a los 100 años no constituye un fenómeno excepcional. La longevidad forma parte de un estilo de vida que se ha transmitido durante generaciones y que ha convertido a esta región en un referente mundial de bienestar.
Nicoya es una de las cinco denominadas Zonas Azules del planeta, lugares caracterizados por una alta concentración de personas longevas. Las otras se encuentran en Cerdeña, Italia; Okinawa, Japón; Icaria, Grecia; y Loma Linda, Estados Unidos.
La Zona Azul costarricense comprende los cantones de Nicoya, Santa Cruz, Carrillo, Hojancha y Nandayure. En estos territorios, la alimentación saludable, el movimiento cotidiano, los vínculos familiares y comunitarios y la cercanía con la naturaleza conforman una forma de vida que ha despertado el interés de investigadores de distintos países.
De acuerdo con datos del Ministerio de Salud de Costa Rica, en la región viven más de 900 personas mayores de 90 años y más de 60 que superan los 100. Muchas de ellas mantienen una vida activa e independiente y continúan participando en las actividades de sus comunidades.
Más allá de las cifras, la longevidad de Nicoya también se refleja en personas que conservan sus rutinas, transmiten conocimientos y mantienen vigentes costumbres asociadas a una vida sencilla, activa y conectada con su entorno.
Los hábitos de la longevidad
Aunque no existe una fórmula única para alcanzar una edad avanzada en buenas condiciones, especialistas han identificado una serie de hábitos comunes entre los habitantes de la Zona Azul de Nicoya.
Uno de ellos es una alimentación basada en productos frescos y locales, con un consumo frecuente de frutas, verduras, legumbres y maíz.
A ello se suma la actividad física integrada naturalmente a la vida diaria. Caminar, realizar labores domésticas, trabajar en el campo y desplazarse sin depender permanentemente de vehículos permiten mantenerse en movimiento sin necesidad de rutinas deportivas intensivas.
Los fuertes vínculos familiares y comunitarios también cumplen un papel relevante. Las redes de apoyo, la participación social y la cercanía con familiares y vecinos contribuyen al bienestar emocional y reducen el aislamiento durante la vejez.
Otro elemento es la existencia de un propósito vital. Muchas personas mayores continúan desempeñando tareas, colaborando con sus familias y participando en la comunidad, lo que les permite conservar un sentido de pertenencia y utilidad.
La conexión cotidiana con la naturaleza completa este estilo de vida, favoreciendo un ritmo más pausado y un mayor equilibrio entre las actividades diarias, el descanso y el entorno.
“La Zona Azul de Nicoya representa una de las expresiones más auténticas de la filosofía Pura Vida, donde el bienestar nace de una manera de vivir basada en el equilibrio, el contacto con la naturaleza y la fortaleza de las comunidades”, afirmó Heilyn James, coordinadora de los mercados de México y Sudamérica del Instituto Costarricense de Turismo.
James explicó que esta visión forma parte de la estrategia Wellness Pura Vida, mediante la cual Costa Rica busca posicionarse como un destino orientado al bienestar, la conexión con el medioambiente y una forma de vida más consciente.
Turismo, naturaleza y bienestar
Los principios que caracterizan a la Zona Azul también forman parte de la experiencia turística de la península. Destinos como Nosara y Sámara, junto con reservas naturales, senderos y áreas de gran biodiversidad, ofrecen a los visitantes la posibilidad de reducir el ritmo cotidiano y establecer una relación más cercana con el entorno.
La gastronomía local, preparada principalmente con ingredientes frescos y de producción cercana, complementa una oferta turística que busca destacar la autenticidad, la sostenibilidad y el vínculo con las comunidades.
Costa Rica ha fortalecido durante los últimos años una propuesta turística centrada en experiencias sostenibles e inclusivas, que permiten recorrer el país a distintos ritmos y conocer las tradiciones de sus habitantes.
La principal enseñanza de Nicoya no consiste únicamente en intentar prolongar la vida, sino en adoptar hábitos que permitan vivirla con mayor plenitud: mantenerse activo, cuidar la alimentación, preservar los vínculos sociales y conservar un propósito en cada etapa.
La entrada Nicoya, el rincón de Costa Rica donde la longevidad es una forma de vida se publicó primero en El Periodista.
En la Península de Nicoya, en el Pacífico de Costa Rica, llegar activo y saludable a los 90 o incluso a los 100 años no constituye un fenómeno excepcional. La longevidad forma parte de un estilo de vida que se ha transmitido durante generaciones y que ha convertido a esta región en un referente mundial
La entrada Nicoya, el rincón de Costa Rica donde la longevidad es una forma de vida se publicó primero en El Periodista.
En la Península de Nicoya, en el Pacífico de Costa Rica, llegar activo y saludable a los 90 o incluso a los 100 años no constituye un fenómeno excepcional. La longevidad forma parte de un estilo de vida que se ha transmitido durante generaciones y que ha convertido a esta región en un referente mundial de bienestar.
Nicoya es una de las cinco denominadas Zonas Azules del planeta, lugares caracterizados por una alta concentración de personas longevas. Las otras se encuentran en Cerdeña, Italia; Okinawa, Japón; Icaria, Grecia; y Loma Linda, Estados Unidos.
La Zona Azul costarricense comprende los cantones de Nicoya, Santa Cruz, Carrillo, Hojancha y Nandayure. En estos territorios, la alimentación saludable, el movimiento cotidiano, los vínculos familiares y comunitarios y la cercanía con la naturaleza conforman una forma de vida que ha despertado el interés de investigadores de distintos países.
De acuerdo con datos del Ministerio de Salud de Costa Rica, en la región viven más de 900 personas mayores de 90 años y más de 60 que superan los 100. Muchas de ellas mantienen una vida activa e independiente y continúan participando en las actividades de sus comunidades.
Más allá de las cifras, la longevidad de Nicoya también se refleja en personas que conservan sus rutinas, transmiten conocimientos y mantienen vigentes costumbres asociadas a una vida sencilla, activa y conectada con su entorno.
Los hábitos de la longevidad
Aunque no existe una fórmula única para alcanzar una edad avanzada en buenas condiciones, especialistas han identificado una serie de hábitos comunes entre los habitantes de la Zona Azul de Nicoya.
Uno de ellos es una alimentación basada en productos frescos y locales, con un consumo frecuente de frutas, verduras, legumbres y maíz.
A ello se suma la actividad física integrada naturalmente a la vida diaria. Caminar, realizar labores domésticas, trabajar en el campo y desplazarse sin depender permanentemente de vehículos permiten mantenerse en movimiento sin necesidad de rutinas deportivas intensivas.
Los fuertes vínculos familiares y comunitarios también cumplen un papel relevante. Las redes de apoyo, la participación social y la cercanía con familiares y vecinos contribuyen al bienestar emocional y reducen el aislamiento durante la vejez.
Otro elemento es la existencia de un propósito vital. Muchas personas mayores continúan desempeñando tareas, colaborando con sus familias y participando en la comunidad, lo que les permite conservar un sentido de pertenencia y utilidad.
La conexión cotidiana con la naturaleza completa este estilo de vida, favoreciendo un ritmo más pausado y un mayor equilibrio entre las actividades diarias, el descanso y el entorno.
“La Zona Azul de Nicoya representa una de las expresiones más auténticas de la filosofía Pura Vida, donde el bienestar nace de una manera de vivir basada en el equilibrio, el contacto con la naturaleza y la fortaleza de las comunidades”, afirmó Heilyn James, coordinadora de los mercados de México y Sudamérica del Instituto Costarricense de Turismo.
James explicó que esta visión forma parte de la estrategia Wellness Pura Vida, mediante la cual Costa Rica busca posicionarse como un destino orientado al bienestar, la conexión con el medioambiente y una forma de vida más consciente.
Turismo, naturaleza y bienestar
Los principios que caracterizan a la Zona Azul también forman parte de la experiencia turística de la península. Destinos como Nosara y Sámara, junto con reservas naturales, senderos y áreas de gran biodiversidad, ofrecen a los visitantes la posibilidad de reducir el ritmo cotidiano y establecer una relación más cercana con el entorno.
La gastronomía local, preparada principalmente con ingredientes frescos y de producción cercana, complementa una oferta turística que busca destacar la autenticidad, la sostenibilidad y el vínculo con las comunidades.
Costa Rica ha fortalecido durante los últimos años una propuesta turística centrada en experiencias sostenibles e inclusivas, que permiten recorrer el país a distintos ritmos y conocer las tradiciones de sus habitantes.
La principal enseñanza de Nicoya no consiste únicamente en intentar prolongar la vida, sino en adoptar hábitos que permitan vivirla con mayor plenitud: mantenerse activo, cuidar la alimentación, preservar los vínculos sociales y conservar un propósito en cada etapa.
Salud y Sociedad archivos – El Periodista
