EEUU abre la puerta a apoyar programa nuclear civil de Irán

Estados Unidos no descarta respaldar el desarrollo de un programa nuclear civil iraní como parte de un eventual acuerdo que garantice que Teherán abandone definitivamente cualquier intento de fabricar armas atómicas.

El secretario estadounidense de Energía, Chris Wright, sostuvo este miércoles que Washington contempla un escenario en el cual Irán pueda desarrollar energía nuclear con fines pacíficos, incluso mediante cooperación directa con Estados Unidos.

«Impediremos que ese programa de armas alcance el éxito. La mejor vía para lograrlo es un acuerdo negociado en el que abandonen su programa de armas, se reincorporen a la comunidad de naciones pacíficas y, muy posiblemente, desarrollen energía nuclear civil en cooperación con EEUU para el beneficio de todos», afirmó Wright durante una conferencia.

La declaración supone una apertura significativa respecto del futuro de la infraestructura nuclear iraní. En lugar de exigir necesariamente el desmantelamiento completo de toda capacidad atómica, Washington plantea distinguir entre un eventual programa militar y las instalaciones destinadas exclusivamente a la producción de energía y otros usos civiles.

Wright aseguró que la administración del presidente Donald Trump mantiene como prioridad alcanzar una solución negociada y someter las actividades iraníes a mecanismos internacionales de verificación.

«Nuestro firme deseo es poner fin al programa nuclear iraní mediante negociaciones y mediante inspecciones administradas por la OIEA; esa ha sido la agenda de la Administración Trump desde el primer día», indicó.

Negociaciones tras meses de enfrentamientos

El planteamiento se produce después de varios meses marcados por una fuerte escalada entre Washington y Teherán, que incluyó enfrentamientos militares, amenazas contra instalaciones nucleares iraníes y nuevas presiones económicas sobre la República Islámica.

A comienzos de agosto, Trump afirmó que había cancelado ataques previstos contra Irán ante la posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz. Entre los asuntos considerados en las conversaciones figuraban la reapertura y seguridad de la navegación por el estrecho de Ormuz y un entendimiento sobre el programa nuclear iraní.

El paso marítimo es estratégico para el comercio energético mundial, debido a que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y constituye una de las principales rutas internacionales para las exportaciones de petróleo y gas.

En junio, Trump y el presidente iraní, Masud Pezeshkian, suscribieron por separado un memorando de entendimiento que permitió poner término a más de tres meses de hostilidades y abrió una etapa destinada a negociar un acuerdo definitivo.

El entendimiento estableció que Irán no adquiriría ni desarrollaría armas nucleares. Uno de los aspectos centrales pendientes es el destino del uranio enriquecido almacenado en territorio iraní.

Según lo acordado, Washington y Teherán deberán resolver esa cuestión mediante un mecanismo consensuado que contempla la dilución del material dentro de Irán y bajo supervisión de la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA).

El enriquecimiento de uranio sigue en el centro de la disputa

El programa de enriquecimiento ha sido durante años uno de los principales puntos de conflicto entre Irán, Estados Unidos, Israel y otras potencias. Teherán sostiene que su programa nuclear tiene objetivos exclusivamente pacíficos, mientras Washington e Israel han advertido reiteradamente que no permitirán que la República Islámica obtenga un arma nuclear.

La posibilidad de que Estados Unidos acepte e incluso participe en un programa nuclear civil podría convertirse en una fórmula para superar una de las principales diferencias de las negociaciones: el derecho iraní a conservar capacidades nucleares dentro de su territorio frente a las exigencias de garantías verificables de que esas instalaciones no puedan utilizarse para fabricar armamento.

La OIEA tendría un papel central en ese eventual esquema mediante inspecciones, controles sobre materiales nucleares y verificación del cumplimiento de los compromisos asumidos.

Mientras continúan las conversaciones para alcanzar un pacto definitivo, Irán mantendrá sin modificaciones sustanciales su programa nuclear y Estados Unidos se comprometió a no imponer nuevas sanciones ni desplegar fuerzas militares adicionales en Medio Oriente.

La propuesta expuesta ahora por Wright introduce así una posible salida diplomática: preservar para Irán el acceso a la tecnología nuclear civil, pero bajo un régimen reforzado de inspecciones internacionales y con garantías destinadas a impedir cualquier desviación hacia fines militares.

La entrada EEUU abre la puerta a apoyar programa nuclear civil de Irán se publicó primero en El Periodista.

 Estados Unidos no descarta respaldar el desarrollo de un programa nuclear civil iraní como parte de un eventual acuerdo que garantice que Teherán abandone definitivamente cualquier intento de fabricar armas atómicas. El secretario estadounidense de Energía, Chris Wright, sostuvo este miércoles que Washington contempla un escenario en el cual Irán pueda desarrollar energía nuclear con
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Estados Unidos no descarta respaldar el desarrollo de un programa nuclear civil iraní como parte de un eventual acuerdo que garantice que Teherán abandone definitivamente cualquier intento de fabricar armas atómicas.

El secretario estadounidense de Energía, Chris Wright, sostuvo este miércoles que Washington contempla un escenario en el cual Irán pueda desarrollar energía nuclear con fines pacíficos, incluso mediante cooperación directa con Estados Unidos.

«Impediremos que ese programa de armas alcance el éxito. La mejor vía para lograrlo es un acuerdo negociado en el que abandonen su programa de armas, se reincorporen a la comunidad de naciones pacíficas y, muy posiblemente, desarrollen energía nuclear civil en cooperación con EEUU para el beneficio de todos», afirmó Wright durante una conferencia.

La declaración supone una apertura significativa respecto del futuro de la infraestructura nuclear iraní. En lugar de exigir necesariamente el desmantelamiento completo de toda capacidad atómica, Washington plantea distinguir entre un eventual programa militar y las instalaciones destinadas exclusivamente a la producción de energía y otros usos civiles.

Wright aseguró que la administración del presidente Donald Trump mantiene como prioridad alcanzar una solución negociada y someter las actividades iraníes a mecanismos internacionales de verificación.

«Nuestro firme deseo es poner fin al programa nuclear iraní mediante negociaciones y mediante inspecciones administradas por la OIEA; esa ha sido la agenda de la Administración Trump desde el primer día», indicó.

Negociaciones tras meses de enfrentamientos

El planteamiento se produce después de varios meses marcados por una fuerte escalada entre Washington y Teherán, que incluyó enfrentamientos militares, amenazas contra instalaciones nucleares iraníes y nuevas presiones económicas sobre la República Islámica.

A comienzos de agosto, Trump afirmó que había cancelado ataques previstos contra Irán ante la posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz. Entre los asuntos considerados en las conversaciones figuraban la reapertura y seguridad de la navegación por el estrecho de Ormuz y un entendimiento sobre el programa nuclear iraní.

El paso marítimo es estratégico para el comercio energético mundial, debido a que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y constituye una de las principales rutas internacionales para las exportaciones de petróleo y gas.

En junio, Trump y el presidente iraní, Masud Pezeshkian, suscribieron por separado un memorando de entendimiento que permitió poner término a más de tres meses de hostilidades y abrió una etapa destinada a negociar un acuerdo definitivo.

El entendimiento estableció que Irán no adquiriría ni desarrollaría armas nucleares. Uno de los aspectos centrales pendientes es el destino del uranio enriquecido almacenado en territorio iraní.

Según lo acordado, Washington y Teherán deberán resolver esa cuestión mediante un mecanismo consensuado que contempla la dilución del material dentro de Irán y bajo supervisión de la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA).

El enriquecimiento de uranio sigue en el centro de la disputa

El programa de enriquecimiento ha sido durante años uno de los principales puntos de conflicto entre Irán, Estados Unidos, Israel y otras potencias. Teherán sostiene que su programa nuclear tiene objetivos exclusivamente pacíficos, mientras Washington e Israel han advertido reiteradamente que no permitirán que la República Islámica obtenga un arma nuclear.

La posibilidad de que Estados Unidos acepte e incluso participe en un programa nuclear civil podría convertirse en una fórmula para superar una de las principales diferencias de las negociaciones: el derecho iraní a conservar capacidades nucleares dentro de su territorio frente a las exigencias de garantías verificables de que esas instalaciones no puedan utilizarse para fabricar armamento.

La OIEA tendría un papel central en ese eventual esquema mediante inspecciones, controles sobre materiales nucleares y verificación del cumplimiento de los compromisos asumidos.

Mientras continúan las conversaciones para alcanzar un pacto definitivo, Irán mantendrá sin modificaciones sustanciales su programa nuclear y Estados Unidos se comprometió a no imponer nuevas sanciones ni desplegar fuerzas militares adicionales en Medio Oriente.

La propuesta expuesta ahora por Wright introduce así una posible salida diplomática: preservar para Irán el acceso a la tecnología nuclear civil, pero bajo un régimen reforzado de inspecciones internacionales y con garantías destinadas a impedir cualquier desviación hacia fines militares.

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