El Oriflame, un navío español de la Carrera de Indias, es casi un buque fantasma. Podría tener esta consideración porque, a pesar de haberse hundido en 1770 frente a las costas de Chile, vuelve una y otra vez a la actualidad. Iba cargado rumbo a Perú con 1.478 cajones de finísima cristalería de la Real Fábrica de la Granja de San Ildefonso de Segovia, además de joyas y otros objetos valiosos. Todos sus tripulantes fallecieron en la catástrofe y las cajas nunca fueron recuperadas. Sin embargo, en 2005, una empresa cazatesoros anunció haber dado con el lugar donde se fue a pique y estar dispuesta a extraer la carga, pero la justicia chilena se lo denegó. La pregunta es: ¿de quién es el valioso cargamento si se pudiera recuperar? [Este texto es un extracto del boletín semanal sobre arqueología de EL PAÍS, ‘Cuatro piedras’.Para recibir la newsletter, puedes apuntarte aquí].
Un estudio plantea la existencia de cientos de herederos de la carga del navío español que se hundió en 1770 con un cargamento de cristal de La Granja
El Oriflame, un navío español de la Carrera de Indias, es casi un buque fantasma. Podría tener esta consideración porque, a pesar de haberse hundido en 1770 frente a las costas de Chile, vuelve una y otra vez a la actualidad. Iba cargado rumbo a Perú con 1.478 cajones de finísima cristalería de la Real Fábrica de la Granja de San Ildefonso de Segovia, además de joyas y otros objetos valiosos. Todos sus tripulantes fallecieron en la catástrofe y las cajas nunca fueron recuperadas. Sin embargo, en 2005, una empresa cazatesoros anunció haber dado con el lugar donde se fue a pique y estar dispuesta a extraer la carga, pero la justicia chilena se lo denegó. La pregunta es: ¿de quién es el valioso cargamento si se pudiera recuperar? [Este texto es un extracto del boletín semanal sobre arqueología de EL PAÍS, ‘Cuatro piedras’.Para recibir la newsletter, puedes apuntarte aquí].
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