‘Bella ciao’: la azarosa vida del himno antifascista

La letra es tan simple que cabe en una sola frase: un guerrillero encuentra una mañana al invasor, presiente que va a morir y le pide a su chica que lo entierre en la montaña, bajo la sombra de una flor, para que la gente la vea y diga: “¡Qué hermosa! Es la flor del partisano muerto por la libertad». Ya está. Nada más. Bueno: eso, y la palabra bella, que suena 18 veces, y la palabra ciao, 30 veces repetida.

Seguir leyendo

 Un ensayo traza el origen, el éxito y las polémicas de un canto partisano que se hizo global gracias a cantantes melódicos y a una serie de Netflix  

La letra es tan simple que cabe en una sola frase: un guerrillero encuentra una mañana al invasor, presiente que va a morir y le pide a su chica que lo entierre en la montaña, bajo la sombra de una flor, para que la gente la vea y diga: “¡Qué hermosa! Es la flor del partisano muerto por la libertad». Ya está. Nada más. Bueno: eso, y la palabra bella, que suena 18 veces, y la palabra ciao, 30 veces repetida.

Entonces, ¿por qué tanto furor por Bella ciao? ¿Por qué la cantan en Gaza con el laúd y en las trincheras de Ucrania? ¿Por qué Laura Pausini se niega a cantarla para evitar problemas? ¿Por qué las mujeres iraníes la cantan como un desafío al opresor quitándose el hiyab? ¿Por qué la cantaron varios eurodiputados en el Parlamento de Estrasburgo tras un discurso xenófobo de Viktor Orbán? ¿Por qué la cantaban las plazas del 15M y también los independentistas catalanes? ¿Por qué triunfó en los balcones de la pandemia y por qué suena en manifestaciones, mítines y funerales? ¿Por qué la canta Becky G a ritmo latino entre lingotes de oro y luces de neón? ¿Por qué los ultras de la Lazio amenazaron al lateral albanés Elseid Hysaj por haberla cantado durante su cena de bienvenida al club? ¿Por qué?

A escarbar en la historia de este cántico se ha lanzado el historiador italiano Marcello Flores en el ensayo Bella ciao. Historia de un himno popular (Altamarea), que este mes llega a las librerías españolas. Su viaje arranca, entre la niebla que engendra las grandes leyendas, en los arrozales del norte de Italia donde las mondine, las jornaleras, cantaban en el siglo XIX una melodía de trabajo que pudo haber inspirado Bella ciao. Incluso se remonta a investigaciones que llegan hasta cantos franceses y españoles del siglo XVI y a dos cantos de la tradición yidis que podrían ser su antecedente musical. Pero pronto el libro aterriza en los campos de guerra de la Segunda Guerra Mundial. Ahí empieza la gran batalla de Bella ciao.

Hoy existe la creencia de que Bella ciao fue el gran himno de aquellos partisanos italianos con fusil al hombro y puño cerrado. Pero es falso. Hubo otras canciones mucho más populares. Más explícitas. Más rojas. Fischia il vento fue el gran hit. En ella, el viento sopla, la tormenta ruge, los zapatos están rotos y aun así siguen caminando los partisanos. En ella se habla de traidores fascistas, de banderas rojas y de conquistar la rossa primavera. Esa canción de combate la escribió Felice Cascione, un joven médico de veinticinco años que ejercía de comandante partisano en la zona de Imperia. La compuso una noche, alrededor del fuego, mientras aguardaba con su grupo de camaradas. Su madre, maestra, le corrigió algunas frases de la letra antes de que el joven Cascione fuera herido mientras intentaba recuperar el equipo médico tras una refriega bélica y después fuera ejecutado, a sangre fría, por un camicia nera.

Un médico asesinado. Otro partisano caído por la libertad. Quedó Fischia il vento como flor de su memoria. Sin embargo, en los años sesenta, Bella ciao desplazó aquel canto y se erigió como gran canción de la Resistencia. Eso es lo que cuenta Marcello Flores en su libro. Que hubo dos momentos. En 1962, Bella ciao fue recogida en el Nuovo Canzoniere Italiano como uno de los principales cantos partisanos. Al año siguiente, Bella ciao entró en el repertorio de la música ligera y comercial de la mano del gran cantante melódico Yves Montand, antiguo combatiente de la Resistencia francesa, que en realidad había nacido en la provincia italiana de Pistoia en el seno de una familia de padres antifascistas que habían emigrado a Marsella cuando el niño tenía dos años.

A Montand le siguieron Claudio Villa, Anna Identici, Gigliola Cinquetti. Bella ciao ya sonaba en las radios y la tarareaba una nueva generación. Pero es que, además, era útil políticamente en las calles. Porque unificaba a la Italia democrática. “Al tener como único referente al invasor alemán, podía ser acogida como una canción de unidad, bien recibida no solo por democristianos y socialistas, sino también por el ejército y las asociaciones partisanas. Eran los años de la construcción póstuma de la memoria de la Resistencia”, explica Marcello Flores.

Eso ha cambiado en los últimos tiempos. “Si hoy en Italia Bella ciao le resulta indigesta a alguien y se asocia a un imaginario poscomunista es porque la distorsión mediática le ha conferido un color que antes no tenía”, escribe Flores, especializado en el estudio de los totalitarismos, los genocidios y los derechos humanos en el siglo XX.

Bella ciao ya no es una canción de todos en Italia, pero es más universal que nunca después de que la catapultara en Netflix la exitosa serie La casa de papel por un destino del azar: los guionistas estaban atascados en una escena y uno de ellos —Javier Gómez Santander— se puso, como tantas veces, a escuchar Bella ciao porque es una canción que lo anima. Entonces pensó: “Esta es la canción. Tenemos que arrancar con Bella ciao”. El resto ya es historia. Como ha analizado la investigadora Irene Matas en un artículo académico titulado “Bella ciao, de símbolo antifascista a icono pop”, el abrumador éxito de la serie ha hecho que la canción haya “empapado a todas las capas sociales independientemente de su ideología”.

Marcello Flores, de 80 años, la cantó por primera vez en público para protestar contra el fusilamiento del comunista Julián Grimau a manos de la dictadura franquista en abril de 1963. Ha llovido mucho. O quizá no tanto. En conversación con EL PAÍS, Flores dice que “el mundo siempre ha estado polarizado entre los defensores de la libertad, aquellos que eligen luchar por ella, y aquellos que luchan contra ella, aunque de boquilla lo nieguen. Precisamente la oposición actual a Bella ciao en Italia puede ser un síntoma de esa postura por parte de una derecha neofascista. Pero creo, y lo espero, que en los próximos años el camino de la libertad volverá a considerarse el más adecuado y útil para todos. Mientras tanto, no olvidemos los recuerdos trágicos que ensombrecen nuestro presente y encontremos en ellos esas hermosas flores que merecen ser contadas”.

Libertad y muerte: eso es Bella ciao. La vida más allá de la tumba. La lucha, el compromiso y la memoria. Algo más que una frase y dos palabras.

 Feed MRSS-S Noticias

Te Puede Interesar