La historia del cuadro de Sorolla abandonado en Sevilla en un descuido de sus dueños ha abierto un sinfín de incógnitas. Una de las primeras fue cómo pudo alguien olvidar un cuadro de tal valor —sentimental y económico— tirado en la calle. Y a continuación de esta, surge otra cuestión: ¿por qué sus dueños se lo llevaban de vacaciones a la playa? Tampoco ha trascendido cómo lo obtuvieron. La familia ha defendido que el cuadro no fue comprado, dando a entender que fue un regalo a uno de sus miembros, aunque no han aclarado si fue el propio Sorolla u otra persona la artífice. En la dedicatoria, figura “Al amigo Feu”, seguido de la firma del pintor y el año, 1919. Este dato corroboraría la fecha de la pintura y probablemente el año en que fue entregado.
El lienzo de 1919, abandonado por error en la calle y encontrado por un turista murciano, regresa a manos de la familia propietaria sin aclarar a quién pertenecía originalmente y cómo lo obtuvieron
El lienzo de 1919, abandonado por error en la calle y encontrado por un turista murciano, regresa a manos de la familia propietaria sin aclarar a quién pertenecía originalmente y cómo lo obtuvieron
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La historia del cuadro de Sorolla abandonado en Sevilla en un descuido de sus dueños ha abierto un sinfín de incógnitas. Una de las primeras fue cómo pudo alguien olvidar un cuadro de tal valor —sentimental y económico— tirado en la calle. Y a continuación de esta, surge otra cuestión: ¿por qué sus dueños se lo llevaban de vacaciones a la playa? Tampoco ha trascendido cómo lo obtuvieron. La familia ha defendido que el cuadro no fue comprado, dando a entender que fue un regalo a uno de sus miembros, aunque no han aclarado si fue el propio Sorolla u otra persona la artífice. En la dedicatoria, figura “Al amigo Fer”, seguido de la firma del pintor y el año, 1919. Este dato corroboraría la fecha de la pintura y probablemente el año en que fue entregado.
El lienzo extraviado ha vuelto a manos de sus dueños este jueves, cinco días después de su curiosa desaparición. La Policía Nacional lo recogió en la vivienda de Andrés Hurtado en Murcia y lo trasladó de nuevo a Sevilla el miércoles, después de cotejar que se trataba del objeto cuya desaparición se había denunciado. Fuentes policiales explicaron a EL PAÍS que en todo momento se ha seguido el procedimiento habitual con la desaparición de objetos: se dio avisó a los denunciantes y, una vez corroborada la propiedad, se comunicó a sus legítimos dueños que pasaran por comisaría a recogerlo, donde estaba previsto tomarles declaración.
La recuperación de la pintura no pone fin a otras incógnitas relativas a su origen o si Hacienda tenía conocimiento de su existencia. La fecha hace pensar que el primer destinatario habría fallecido y sus herederos serían los actuales propietarios. “Todos los regalos son una donación y más un cuadro de esa índole. Todas las donaciones se tributan”, señala Juan Cebolla, del bufete Arteaga Abogado, especializado en sucesiones y herencias. “En el caso de que no se incluya en un inventario de herencia nadie puede saber de su existencia”, aclara. “No obstante, las únicas consecuencias serían una sanción tributaria, que podría haber prescrito”.
Además de Sorolla, el otro nombre propio de esta rocambolesca historia es Andrés Hurtado, el murciano que estaba pasando el fin de semana en Sevilla cuando se topó con el valioso lienzo, del que reconoció que solo le había llamado la atención el marco. Según su relato, lo encontró en una calle cercana a donde había sido abandonado inicialmente y decidió llevárselo a su habitación de hotel. Una vez en Puebla de Soto (Murcia), donde reside, reparó en la firma de Sorolla y consultó con la Inteligencia Artificial su posible autenticidad. Después, envió una fotografía a una casa de subastas de Madrid, que lo valoró en entre 40.000 y 150.000 euros. Al tratarse de un lienzo de pequeñas dimensiones, su valor es menor, respecto a las grandes obras de Sorolla. El mayor precio alcanzado en España ha sido hasta el momento 1,5 millones; aunque su valor se dispara en el extranjero, donde uno de sus lienzos, Niños en la playa, alcanzó los 3,2 millones de euros, en Londres, en 2013.
Sorolla estuvo muy ligado a Sevilla. Precisamente en 1919 fue cuando culminó su Visión de España, una serie de 14 lienzos encargada por la Hispanic Society de Nueva York. Tres de ellos son estampas de la capital andaluza. En sus sucesivas visitas retrató las tradiciones y paisajes de la ciudad, pero sobre todo mostró su admiración por la arquitectura y sus jardines, que trató de replicar en su casa madrileña —actual Casa Museo Sorolla—, donde el agua y la vegetación tienen gran relevancia.
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