
Las tropas israelíes comenzaron a retirarse durante la mañana de los barrios de Al Jalda y Ain Deir Baha, permitiendo el regreso de las familias que habían abandonado sus hogares durante las incursiones militares.
La ofensiva comenzó el pasado 23 de octubre, después de un ataque armado contra un puesto de control israelí en las afueras de Hebrón, donde murieron dos soldados y otros tres resultaron heridos. Los dos atacantes palestinos también fallecieron durante el enfrentamiento.
Israel justificó inicialmente la operación como una respuesta destinada a localizar sospechosos, destruir las viviendas de los responsables del ataque y reforzar la seguridad en la zona. Sin embargo, el despliegue se extendió a distintos sectores de la ciudad, con restricciones de circulación, registros domiciliarios y demoliciones.
Más de 3.300 palestinos afectados
El balance actualizado de las autoridades palestinas establece que más de 3.300 personas resultaron desplazadas o directamente afectadas por las operaciones militares, particularmente en los barrios de Al Jalda y Ain Deir Baha.
Al menos 537 familias debieron abandonar temporalmente sus viviendas, muchas de ellas durante la noche, y buscar refugio con familiares en otros sectores de Hebrón.
Las autoridades municipales contabilizaron la demolición de 15 viviendas e instalaciones, además de daños en caminos, establecimientos comerciales y servicios básicos.
Tras la retirada israelí, equipos de emergencia comenzaron a inspeccionar las zonas afectadas para evaluar los daños y detectar posibles explosivos o estructuras que representen riesgos para los residentes.
Pérdidas millonarias y comercio paralizado
La operación tuvo importantes consecuencias para la economía de Hebrón, considerada uno de los principales centros comerciales e industriales de Cisjordania.
Según las estimaciones municipales, las restricciones militares obligaron al cierre de 327 establecimientos comerciales y provocaron pérdidas económicas directas superiores a US$3,8 millones diarios.
De mantenerse ese nivel de pérdidas durante los once días de operaciones, el impacto acumulado podría superar los US$42 millones, aunque se trata de una proyección y no de un balance definitivo.
Los daños en infraestructura fueron estimados en más de US$1,9 millones, mientras que las pérdidas correspondientes a los sectores sanitario y medioambiental alcanzaron aproximadamente US$160.000.
La paralización también afectó a numerosas actividades industriales, al transporte de mercancías y al abastecimiento de productos básicos.
Hebrón constituye un importante centro de producción de calzado, textiles, alimentos y materiales de construcción, por lo que las interrupciones de sus actividades tienen consecuencias que se extienden a otras localidades palestinas.
Miles de estudiantes sin clases
La educación fue otro de los sectores gravemente afectados.
Alrededor de 80.000 estudiantes de Hebrón permanecieron sin asistir a sus establecimientos durante aproximadamente diez días, debido a las restricciones de movimiento y al cierre de sectores de la ciudad.
El impacto fue todavía mayor en el conjunto de la gobernación, donde las autoridades locales estimaron que cerca de 262.000 alumnos perdieron nueve jornadas escolares.
La reapertura de los establecimientos dependerá de las condiciones de seguridad, el restablecimiento del transporte y la evaluación de los daños registrados en las áreas intervenidas.
Cuestionamientos a la operación
La duración y magnitud del despliegue generaron cuestionamientos sobre su necesidad militar y sus consecuencias para la población civil.
Durante la operación trascendió que el jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, había recomendado poner término a las incursiones apenas dos días después de su inicio, al considerar que no existían razones operativas para prolongarlas ni fundamentos legales para impedir el retorno de los residentes.
Sin embargo, el Gobierno de Benjamin Netanyahu mantuvo el despliegue hasta que el ministro de Defensa, Israel Katz, autorizó finalmente la retirada.
El Ejército israelí informó que durante los registros de centenares de edificios fueron detenidos decenas de sospechosos para interrogatorios y confiscadas cuatro armas de fuego.
La operación también provocó críticas internacionales por las restricciones impuestas a los civiles y las demoliciones. El alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, cuestionó las medidas que mantuvieron a numerosos palestinos confinados en sus viviendas y barrios, advirtiendo sobre la prohibición del castigo colectivo en el derecho internacional.
Cisjordania, otro foco de tensión en Medio Oriente
La intervención en Hebrón se produjo en un contexto de persistente tensión en Cisjordania, territorio ocupado por Israel desde 1967 y escenario de frecuentes operaciones militares, enfrentamientos y restricciones de circulación.
Durante los últimos años, las incursiones israelíes en ciudades como Yenín, Tulkarem y Nablus han provocado víctimas, desplazamientos y daños a la infraestructura civil, profundizando las dificultades económicas y humanitarias de la población palestina.
Las demoliciones de viviendas también constituyen uno de los aspectos más controvertidos de la política israelí en los territorios ocupados. Israel sostiene que algunas de estas medidas responden a necesidades de seguridad o infracciones urbanísticas, mientras que las autoridades palestinas las consideran una forma de castigo colectivo y desplazamiento forzado.
El retiro de las tropas de Hebrón permite iniciar el retorno de los residentes y las tareas de reconstrucción, aunque persisten interrogantes sobre el costo definitivo de la operación, la situación de las familias que perdieron sus viviendas y la posibilidad de nuevas incursiones.
La recuperación económica de la ciudad dependerá, además, de la normalización de los accesos, la reapertura de los comercios y el restablecimiento de los servicios esenciales en una de las principales ciudades palestinas de Cisjordania.
La entrada Israel se retira de Hebrón tras 11 días de demoliciones y desplazamientos se publicó primero en El Periodista.
El Ejército de Israel puso fin este lunes a una operación militar de once días en la ciudad palestina de Hebrón, en Cisjordania ocupada, que provocó el desplazamiento de miles de residentes, la demolición de viviendas y graves daños a la infraestructura y la actividad económica local. Las tropas israelíes comenzaron a retirarse durante la
La entrada Israel se retira de Hebrón tras 11 días de demoliciones y desplazamientos se publicó primero en El Periodista.
El Ejército de Israel puso fin este lunes a una operación militar de once días en la ciudad palestina de Hebrón, en Cisjordania ocupada, que provocó el desplazamiento de miles de residentes, la demolición de viviendas y graves daños a la infraestructura y la actividad económica local.
Las tropas israelíes comenzaron a retirarse durante la mañana de los barrios de Al Jalda y Ain Deir Baha, permitiendo el regreso de las familias que habían abandonado sus hogares durante las incursiones militares.
La ofensiva comenzó el pasado 23 de octubre, después de un ataque armado contra un puesto de control israelí en las afueras de Hebrón, donde murieron dos soldados y otros tres resultaron heridos. Los dos atacantes palestinos también fallecieron durante el enfrentamiento.
Israel justificó inicialmente la operación como una respuesta destinada a localizar sospechosos, destruir las viviendas de los responsables del ataque y reforzar la seguridad en la zona. Sin embargo, el despliegue se extendió a distintos sectores de la ciudad, con restricciones de circulación, registros domiciliarios y demoliciones.
Más de 3.300 palestinos afectados
El balance actualizado de las autoridades palestinas establece que más de 3.300 personas resultaron desplazadas o directamente afectadas por las operaciones militares, particularmente en los barrios de Al Jalda y Ain Deir Baha.
Al menos 537 familias debieron abandonar temporalmente sus viviendas, muchas de ellas durante la noche, y buscar refugio con familiares en otros sectores de Hebrón.
Las autoridades municipales contabilizaron la demolición de 15 viviendas e instalaciones, además de daños en caminos, establecimientos comerciales y servicios básicos.
Tras la retirada israelí, equipos de emergencia comenzaron a inspeccionar las zonas afectadas para evaluar los daños y detectar posibles explosivos o estructuras que representen riesgos para los residentes.
Pérdidas millonarias y comercio paralizado
La operación tuvo importantes consecuencias para la economía de Hebrón, considerada uno de los principales centros comerciales e industriales de Cisjordania.
Según las estimaciones municipales, las restricciones militares obligaron al cierre de 327 establecimientos comerciales y provocaron pérdidas económicas directas superiores a US$3,8 millones diarios.
De mantenerse ese nivel de pérdidas durante los once días de operaciones, el impacto acumulado podría superar los US$42 millones, aunque se trata de una proyección y no de un balance definitivo.
Los daños en infraestructura fueron estimados en más de US$1,9 millones, mientras que las pérdidas correspondientes a los sectores sanitario y medioambiental alcanzaron aproximadamente US$160.000.
La paralización también afectó a numerosas actividades industriales, al transporte de mercancías y al abastecimiento de productos básicos.
Hebrón constituye un importante centro de producción de calzado, textiles, alimentos y materiales de construcción, por lo que las interrupciones de sus actividades tienen consecuencias que se extienden a otras localidades palestinas.
Miles de estudiantes sin clases
La educación fue otro de los sectores gravemente afectados.
Alrededor de 80.000 estudiantes de Hebrón permanecieron sin asistir a sus establecimientos durante aproximadamente diez días, debido a las restricciones de movimiento y al cierre de sectores de la ciudad.
El impacto fue todavía mayor en el conjunto de la gobernación, donde las autoridades locales estimaron que cerca de 262.000 alumnos perdieron nueve jornadas escolares.
La reapertura de los establecimientos dependerá de las condiciones de seguridad, el restablecimiento del transporte y la evaluación de los daños registrados en las áreas intervenidas.
Cuestionamientos a la operación
La duración y magnitud del despliegue generaron cuestionamientos sobre su necesidad militar y sus consecuencias para la población civil.
Durante la operación trascendió que el jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, había recomendado poner término a las incursiones apenas dos días después de su inicio, al considerar que no existían razones operativas para prolongarlas ni fundamentos legales para impedir el retorno de los residentes.
Sin embargo, el Gobierno de Benjamin Netanyahu mantuvo el despliegue hasta que el ministro de Defensa, Israel Katz, autorizó finalmente la retirada.
El Ejército israelí informó que durante los registros de centenares de edificios fueron detenidos decenas de sospechosos para interrogatorios y confiscadas cuatro armas de fuego.
La operación también provocó críticas internacionales por las restricciones impuestas a los civiles y las demoliciones. El alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, cuestionó las medidas que mantuvieron a numerosos palestinos confinados en sus viviendas y barrios, advirtiendo sobre la prohibición del castigo colectivo en el derecho internacional.
Cisjordania, otro foco de tensión en Medio Oriente
La intervención en Hebrón se produjo en un contexto de persistente tensión en Cisjordania, territorio ocupado por Israel desde 1967 y escenario de frecuentes operaciones militares, enfrentamientos y restricciones de circulación.
Durante los últimos años, las incursiones israelíes en ciudades como Yenín, Tulkarem y Nablus han provocado víctimas, desplazamientos y daños a la infraestructura civil, profundizando las dificultades económicas y humanitarias de la población palestina.
Las demoliciones de viviendas también constituyen uno de los aspectos más controvertidos de la política israelí en los territorios ocupados. Israel sostiene que algunas de estas medidas responden a necesidades de seguridad o infracciones urbanísticas, mientras que las autoridades palestinas las consideran una forma de castigo colectivo y desplazamiento forzado.
El retiro de las tropas de Hebrón permite iniciar el retorno de los residentes y las tareas de reconstrucción, aunque persisten interrogantes sobre el costo definitivo de la operación, la situación de las familias que perdieron sus viviendas y la posibilidad de nuevas incursiones.
La recuperación económica de la ciudad dependerá, además, de la normalización de los accesos, la reapertura de los comercios y el restablecimiento de los servicios esenciales en una de las principales ciudades palestinas de Cisjordania.
Internacional archivos – El Periodista
