Sarampión se dispara en EEUU: más de 5.180 casos en 2026

 

Estados Unidos enfrenta un preocupante resurgimiento del sarampión, una enfermedad altamente contagiosa que había sido declarada eliminada del país hace más de dos décadas. Hasta el 5 de noviembre de 2026, las autoridades sanitarias contabilizaron 5.182 casos confirmados, una cifra que supera ampliamente los registros de los últimos años.

De acuerdo con el balance epidemiológico, 5.164 contagios fueron notificados en 47 jurisdicciones estadounidenses, mientras que otros 18 correspondieron a visitantes internacionales.

Durante 2026 se han identificado 48 brotes de sarampión, lo que evidencia la persistencia de cadenas de transmisión en distintas comunidades.

La magnitud del problema resulta especialmente preocupante al compararla con 2025, cuando se registraron 2.289 casos y 45 brotes. Esto significa que los contagios acumulados durante 2026 representan un incremento del 126,4% respecto de todo el año anterior.

Aunque el número de brotes es ligeramente inferior al de 2025, el aumento de los casos sugiere una mayor concentración de contagios en determinados episodios de transmisión.

Una enfermedad que había sido eliminada

Estados Unidos declaró eliminado el sarampión en el año 2000, después de décadas de campañas de inmunización que lograron interrumpir su transmisión endémica.

La eliminación, sin embargo, no significa que el virus haya desaparecido. La enfermedad continúa circulando en numerosos países y puede ingresar nuevamente a través de viajeros infectados, especialmente cuando encuentra comunidades con bajos niveles de vacunación.

El resurgimiento del sarampión ha vuelto a poner bajo escrutinio las políticas de inmunización y las dificultades para mantener una cobertura suficientemente elevada entre la población infantil.

El sarampión es uno de los virus más contagiosos conocidos. Se transmite por el aire y puede permanecer en espacios cerrados hasta dos horas después de que una persona infectada haya abandonado el lugar.

Entre sus principales síntomas figuran fiebre alta, tos, secreción nasal, conjuntivitis y una erupción cutánea característica. En los casos graves puede provocar neumonía, encefalitis, hospitalización e incluso la muerte.

La vacunación, clave para contener los brotes

La vacuna triple vírica, que protege contra el sarampión, las paperas y la rubéola, constituye la principal herramienta de prevención.

Dos dosis ofrecen aproximadamente un 97% de protección contra el sarampión. Para evitar una transmisión sostenida, se considera necesario mantener coberturas cercanas al 95% de la población mediante dos dosis.

Sin embargo, la disminución de las tasas de inmunización en algunas comunidades estadounidenses ha creado condiciones favorables para nuevos brotes.

Los menores que todavía no han completado su esquema de vacunación y las personas con sistemas inmunitarios debilitados se encuentran entre los grupos más vulnerables.

El aumento de los contagios también representa un desafío para los servicios de salud, que deben identificar rápidamente los casos, rastrear contactos y aplicar medidas de aislamiento para impedir una mayor propagación.

La crisis sanitaria se agrava

Los antecedentes históricos permiten dimensionar la gravedad del escenario. En 2024, Estados Unidos había registrado apenas 285 casos de sarampión, mientras que en 2023 se contabilizaron 59.

Incluso en 2019, cuando el país experimentó uno de sus mayores repuntes desde la eliminación de la enfermedad, se notificaron 1.274 contagios, una cifra muy inferior a la acumulada durante 2026.

El deterioro de la cobertura de vacunación es otro indicador preocupante. Entre los niños que ingresan al sistema escolar, la inmunización contra el sarampión descendió desde el 95,2% en el período 2019-2020 hasta el 92,4% durante el año escolar 2025-2026.

Esta disminución dejó aproximadamente a 280.000 escolares sin la protección comunitaria considerada necesaria para prevenir brotes.

Además, en el balance epidemiológico del 29 de octubre, el 96% de los casos correspondía a personas no vacunadas o cuyo estado de inmunización era desconocido. Hasta esa fecha se habían registrado 511 hospitalizaciones, equivalentes al 11% de los contagios confirmados.

La expansión del sarampión durante 2026 plantea así un desafío que trasciende el aumento de los contagios: recuperar las tasas de vacunación y evitar que una enfermedad controlada durante décadas vuelva a establecer una transmisión permanente en Estados Unidos.

 

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 Estados Unidos enfrenta un preocupante resurgimiento del sarampión, una enfermedad altamente contagiosa que había sido declarada eliminada del país hace más de dos décadas. Hasta el 5 de noviembre de 2026, las autoridades sanitarias contabilizaron 5.182 casos confirmados, una cifra que supera ampliamente los registros de los últimos años. De acuerdo con el balance epidemiológico,
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Estados Unidos enfrenta un preocupante resurgimiento del sarampión, una enfermedad altamente contagiosa que había sido declarada eliminada del país hace más de dos décadas. Hasta el 5 de noviembre de 2026, las autoridades sanitarias contabilizaron 5.182 casos confirmados, una cifra que supera ampliamente los registros de los últimos años.

De acuerdo con el balance epidemiológico, 5.164 contagios fueron notificados en 47 jurisdicciones estadounidenses, mientras que otros 18 correspondieron a visitantes internacionales.

Durante 2026 se han identificado 48 brotes de sarampión, lo que evidencia la persistencia de cadenas de transmisión en distintas comunidades.

La magnitud del problema resulta especialmente preocupante al compararla con 2025, cuando se registraron 2.289 casos y 45 brotes. Esto significa que los contagios acumulados durante 2026 representan un incremento del 126,4% respecto de todo el año anterior.

Aunque el número de brotes es ligeramente inferior al de 2025, el aumento de los casos sugiere una mayor concentración de contagios en determinados episodios de transmisión.

Una enfermedad que había sido eliminada

Estados Unidos declaró eliminado el sarampión en el año 2000, después de décadas de campañas de inmunización que lograron interrumpir su transmisión endémica.

La eliminación, sin embargo, no significa que el virus haya desaparecido. La enfermedad continúa circulando en numerosos países y puede ingresar nuevamente a través de viajeros infectados, especialmente cuando encuentra comunidades con bajos niveles de vacunación.

El resurgimiento del sarampión ha vuelto a poner bajo escrutinio las políticas de inmunización y las dificultades para mantener una cobertura suficientemente elevada entre la población infantil.

El sarampión es uno de los virus más contagiosos conocidos. Se transmite por el aire y puede permanecer en espacios cerrados hasta dos horas después de que una persona infectada haya abandonado el lugar.

Entre sus principales síntomas figuran fiebre alta, tos, secreción nasal, conjuntivitis y una erupción cutánea característica. En los casos graves puede provocar neumonía, encefalitis, hospitalización e incluso la muerte.

La vacunación, clave para contener los brotes

La vacuna triple vírica, que protege contra el sarampión, las paperas y la rubéola, constituye la principal herramienta de prevención.

Dos dosis ofrecen aproximadamente un 97% de protección contra el sarampión. Para evitar una transmisión sostenida, se considera necesario mantener coberturas cercanas al 95% de la población mediante dos dosis.

Sin embargo, la disminución de las tasas de inmunización en algunas comunidades estadounidenses ha creado condiciones favorables para nuevos brotes.

Los menores que todavía no han completado su esquema de vacunación y las personas con sistemas inmunitarios debilitados se encuentran entre los grupos más vulnerables.

El aumento de los contagios también representa un desafío para los servicios de salud, que deben identificar rápidamente los casos, rastrear contactos y aplicar medidas de aislamiento para impedir una mayor propagación.

La crisis sanitaria se agrava

Los antecedentes históricos permiten dimensionar la gravedad del escenario. En 2024, Estados Unidos había registrado apenas 285 casos de sarampión, mientras que en 2023 se contabilizaron 59.

Incluso en 2019, cuando el país experimentó uno de sus mayores repuntes desde la eliminación de la enfermedad, se notificaron 1.274 contagios, una cifra muy inferior a la acumulada durante 2026.

El deterioro de la cobertura de vacunación es otro indicador preocupante. Entre los niños que ingresan al sistema escolar, la inmunización contra el sarampión descendió desde el 95,2% en el período 2019-2020 hasta el 92,4% durante el año escolar 2025-2026.

Esta disminución dejó aproximadamente a 280.000 escolares sin la protección comunitaria considerada necesaria para prevenir brotes.

Además, en el balance epidemiológico del 29 de octubre, el 96% de los casos correspondía a personas no vacunadas o cuyo estado de inmunización era desconocido. Hasta esa fecha se habían registrado 511 hospitalizaciones, equivalentes al 11% de los contagios confirmados.

La expansión del sarampión durante 2026 plantea así un desafío que trasciende el aumento de los contagios: recuperar las tasas de vacunación y evitar que una enfermedad controlada durante décadas vuelva a establecer una transmisión permanente en Estados Unidos.

 Salud y Sociedad archivos – El Periodista

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