
Por estas fechas, Rufus Wainwright (Rhinebeck, Nueva York, 52 años) suele estar de vacaciones en Montauk, la idílica playa de Long Island donde veranean ricos y famosos como Robert De Niro, Paul Simon o Ralph Lauren. El cantautor y compositor y su marido, el productor y director artístico Jörn Weisbrodt, tienen una cabaña en Hither Hills, una zona cotizada por sus calles tranquilas cerca de la playa. Pero este año Wainwright ha decidido pasar el verano girando por Europa y Estados Unidos. Este lunes hizo un breve parón en Madrid para asistir a la gala de los Premios MADO.

El artista neoyorquino está de gira por España. En pleno Orgullo ha recogido el Premio Muestra T por su compromiso con los derechos LGTBIQ+. “Los gais somos esclavos de nuestra libertad. La PrEP y Grindr son espadas de doble filo”, asegura
Por estas fechas, Rufus Wainwright (Rhinebeck, Nueva York, 52 años) suele estar de vacaciones en Montauk, la idílica playa de Long Island donde veranean ricos y famosos como Robert De Niro, Paul Simon o Ralph Lauren. El cantautor y compositor y su marido, el productor y director artístico Jörn Weisbrodt, tienen una cabaña en Hither Hills, una zona cotizada por sus calles tranquilas cerca de la playa. Pero este año Wainwright ha decidido pasar el verano girando por Europa y Estados Unidos. Este lunes hizo un breve parón en Madrid para asistir a la gala de los Premios MADO.
En plena semana grande del Orgullo de la capital, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, le entregó el Premio Muestra T en reconocimiento a su trayectoria artística y a su compromiso con los derechos LGTBIQ+. Este jueves, 2 de julio, el artista y activista retoma sus actuaciones en Valencia y luego cantará en Ferrol, Murcia, Sallent de Gállego, Helsinki, Los Ángeles, Nueva York, Boston, Filadelfia, Atlanta, Chicago… Tiene shows hasta enero de 2027, aunque siempre está añadiendo fechas a un calendario que no parece tener fin.
Pregunta. El lunes recibió un premio por su compromiso con el colectivo. ¿A qué edad se dio cuenta de que era gay?
Respuesta. Era muy joven. Probablemente tendría 12 años cuando lo acepté en mi corazón y en mi mente. Entonces no se lo dije a nadie, por supuesto, porque era una época dramática y mis padres no estaban preparados.
P. Sus padres eran artistas. ¿Cómo se lo tomaron?
R. Lamentablemente, mi madre [la cantautora canadiense Kate McGarrigle] murió hace muchos años. Teníamos una relación increíble. Yo estaba fascinado con ella y ella estaba fascinada conmigo. Era la típica relación entre una madre y su hijo gay. Con mi padre [el cantante estadounidense Loudon Wainwright III], en cambio, tenía una relación muy distante. Me costó mucho relacionarme con él. Dicho esto, fueron unos padres terribles. Mi madre me amenazó con echarme de casa, así que durante un tiempo fingí no ser gay. Intentaba engañarla y ella sabía que la estaba engañando. Mi padre directamente no quería saber nada. Supongo que les preocupaba el sida, que entonces estaba acabando con la población homosexual. En el fondo, supongo que tenían mucho miedo y muchos prejuicios culturales y religiosos.
P. En general, los gais somos los últimos en enterarnos de que somos gais. Quiero decir, la gente lo sabe antes de que uno tenga consciencia.
R. Es interesante eso. Mi padre siempre supo que yo era gay; mi madre, en cambio, estaba en una fase de negación. Con 14 años, papá me envió a casa de Penny Arcade en Nueva York. Penny era una personalidad en la escena artística, se codeaba con Jack Smith y Andy Warhol. Ella me enseñó lo que tenía que saber sobre el colectivo gay. Mi abuela, que había sido muy pobre y se había criado en un entorno muy estricto, conservador y cristiano, en Georgia, fue la que más me apoyó. Ella, que era la más humilde, me entendió mejor que mis familiares más sofisticados. Un día me llamó y me dijo: “Rufus, sé que eres gay y me parece bien”. La persona menos esperada resultó ser la más comprensiva.
P. ¿Quién fue el primer hombre del que se enamoró?
R. Mi primer amor platónico fue Rick Schroder. Me enamoré de él viéndolo en la tele. Creo que ahora está metido en el mundo MAGA, pero entonces, con 12 o 13 años, era adorable. Mi primer amor verdadero fue el instructor de tenis francés que tuve durante un campamento de verano. Jeffrey Epstein iba al mismo campamento, el Interlochen Arts Camp, en Michigan. Afortunadamente, no tuve trato con ese Satán.
P. ¿Y tuvo suerte con el instructor?
R. No, fue un amor no correspondido. Me rompió el corazón.

P. Antes mencionaba el miedo de sus padres al sida en los años ochenta. ¿Alguna vez tuvo miedo a morir por el VIH?
R. Durante diez años pensé que iba a morir de sida. No era capaz ni de hacerme las pruebas. En cuanto tenía una fiebre o me salía una mancha, me decía a mí mismo: “Ya está, tengo sida”. Empecé a tener sexo con 13 años. Tuve sexo con desconocidos en los parques, en los clubs, en todos lados… Fui víctima de abusos en Londres. Sigo lidiando con ello, pero esa experiencia me ayudó a parar. Durante muchos años dejé de tener relaciones. Probablemente fue lo mejor que pude hacer en el año 1987. El miedo a la muerte, su aceptación, formó parte de mi juventud.
P. Ahora, las nuevas generaciones se han librado de ese miedo gracias a la PrEP, la profilaxis preexposición.
R. Los jóvenes son más libres que nosotros, pero también tienen más problemas: la Inteligencia Artificial, la crisis medioambiental… Hay muchas presiones muy oscuras sobre los jóvenes de hoy.
P. Lleva casi 20 años con su pareja. ¿Imaginaba que iba a terminar siendo un hombre casado y padre de familia?
R. No, no lo imaginaba. Siempre pensé que iba a morir como un personaje de Oscar Wilde: muy joven y arruinado.
P. ¿Cree en la monogamia?
R. Creo en la libertad de que cada uno haga lo que quiera. Respeto mucho la monogamia. Hay una belleza, una cualidad casi sagrada en ella. Pero también creo que hay una cualidad sagrada en el poliamor. Soy una persona liberal. La cuestión con el mundo gay es que tenemos mucha libertad, pero también muchas servidumbres. Somos esclavos de nuestra libertad. Es un asunto complicado. La PrEP y Grindr son espadas de doble filo.
P. Tiene una hija adolescente. ¿Le preocupa su futuro?
R. Intento ser optimista. Siento que estamos en un momento de gran cambio en el que la humanidad va a tener que redefinirse. Mi hija será parte de eso. Quizá estemos viviendo uno de los momentos más excitantes de la historia. Pero, como en toda batalla, las fuerzas del mal también están trabajando. Hay mucho en juego.
P. Usted tuvo a su hija de una manera muy natural, con una amiga de su infancia [Lorca Cohen, hija de Leonard]. ¿Qué opina sobre los vientres de alquiler?
R. Los vientres de alquiler no son asunto mío, pero me gustaría decir que hay muchos niños que necesitan unos padres y ser adoptados. Aunque yo no lo he hecho, creo que la adopción me parece un acto noble e increíble.
P. “Si Trump gana las elecciones, será el fin del mundo”, dijo en 2016. Trump ha ganado dos veces las elecciones.
R. No estaba equivocado, fue el fin del mundo. El mundo como lo conocíamos acabó en ese momento y ahora estamos en otro mundo. Trump es un hombre maligno, pero hay que agradecerle algo: nos ha enseñado un sistema de poder perverso que existe desde hace mucho tiempo y que estaba oculto. Él ha visibilizado a los malos y eso hay que agradecérselo.
P. ¿Hay algún político que le entusiasme?
R. Mark Carney, el primer ministro de Canadá. Me gusta cómo se enfrenta a Trump. También me gustan algunos políticos españoles, pero no me preguntes nombres. Aquí en España hay verdaderos debates sobre las cosas que importan.

P. ¿Tiene miedo a hablar en Estados Unidos?
R. Yo hablo. No siento miedo, aunque quizá debería. He oído cosas muy aterradoras. Ahora estoy enfocado en las elecciones de medio mandato. Si no recuperamos el Congreso, tendremos un problema porque no hay nadie controlando lo que están haciendo los republicanos. Si Trump gana otras elecciones, probablemente consideraría irme de Estados Unidos.
P. ¿Se ha distanciado de amigos por culpa de la política?
R. He perdido a algunos amigos, amigos con mucho dinero que han caído en el trumpismo. He tenido que dejar de verlos.
P. Es estadounidense, pero también canadiense. ¿Estados Unidos sigue siendo la tierra prometida para los inmigrantes?
R. Quiero creer que sí. Sigo creyendo que el concepto, la idea, la filosofía de América es increíble y hay que defenderla. Sigo creyendo en el sueño americano, aunque estamos en medio de la batalla por salvar ese sueño.
P. Ahora mismo su país está librando tres guerras y no siempre parece estar en el bando correcto.
R. La guerra es lo más horrible del mundo, pero está ayudando a despertar a muchos estadounidenses. Hay mucha gente molesta. La guerra en Irán es como un remedio desafortunado, es como quimioterapia para Estados Unidos.
P. El público español lo adora. ¿A qué cree que se debe?
R. Siempre me han apoyado en todo, en mis composiciones, en mis óperas. Mi madre tenía una teoría al respecto. Ella decía que los españoles me quieren porque vengo de una tradición folk y España tiene una conexión muy fuerte con el folclore, la cultura popular y la guitarra. Tengo una conexión casi céltica con España.
P. Ha colaborado y versionado a grandes artistas como Leonard Cohen, Joni Mitchell,Burt Bucharach, Paul Simon. ¿Con quién le gustaría colaborar?
R. Tuve la oportunidad de conocer a Björk. Salimos un rato de fiesta. A veces nos escribimos. Me envía ochenta emojis en un solo mensaje. Me encantaría colaborar con ella. Es un icono cultural.

P. ¿Ha escuchado a Rosalía?
R. Por supuesto. Canta precioso y es increíble lo que está haciendo.
P. ¿Y qué opina del fenómeno Bad Bunny?
R. No conozco muy bien su música, pero, Dios, me muero por acostarme con él. Es tan guapo y parece tan cómodo cuando está rodeado de gais. Es de esos tíos heterosexuales que sabes que es heterosexual porque está cómodo entre tíos gais. ¿Sabes a lo que me refiero? Y eso lo hace todavía más sexy, si cabe. Tendría que conocer mejor su música, ¿verdad? Siempre estoy muy metido en mi trabajo y me pierdo cosas.
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