Marcos Giralt Torrente gana el Premio de la Crítica con la novela ‘Los ilusionistas’

Marcos Giralt Torrente, el 8 de abril en Barcelona.

El escritor madrileño Marcos Giralt Torrente ha logrado este sábado el Premio de la Crítica por Los ilusionistas, considerado por la Asociación Española de Críticos Literarios como el mejor libro de narrativa publicado en 2025. El jurado de estos premios, que llegan a su edición 70, ha otorgado también el resto de categorías, con Pablo García Casado como mejor obra de poesía en castellano, Fernando Castro Paredes y Lorena Souto, en gallego; Amadeu Fabregat y Sebastià Alzamora, en lengua catalana; y Eider Rodríguez y Ane Zubeldia, en lengua vasca, según el fallo anunciado este sábado en el municipio salmantino de Morille. Además, han premiado como mejor libro de lengua extranjera a El jardinero y la muerte, del escritor búlgaro Gueorgui Gospodínov, publicado por Impedimenta, con una traducción al castellano de María Vútova; y en Edicions del Periscopi, traducido al catalán por Marc Casals.

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 Pablo García Casado recibe el galardón a la mejor obra de poesía en castellano y Gueorgui Gospodínov el reconocimiento por el mejor libro en lengua extranjera  

El escritor madrileño Marcos Giralt Torrente ha logrado este sábado el Premio de la Crítica por Los ilusionistas, considerado por la Asociación Española de Críticos Literarios como el mejor libro de narrativa publicado en 2025. El jurado de estos premios, que llegan a su edición 70, ha otorgado también el resto de categorías, con Pablo García Casado como mejor obra de poesía en castellano, Fernando Castro Paredes y Lorena Souto, en gallego; Amadeu Fabregat y Sebastià Alzamora, en lengua catalana; y Eider Rodríguez y Ane Zubeldia, en lengua vasca, según el fallo anunciado este sábado en el municipio salmantino de Morille. Además, han premiado como mejor libro de lengua extranjera a El jardinero y la muerte, del escritor búlgaro Gueorgui Gospodínov, publicado por Impedimenta, con una traducción al castellano de María Vútova; y en Edicions del Periscopi, traducido al catalán por Marc Casals.

Sin dotación económica, este premio es el único que se concede a obras en las cuatro lenguas oficiales en España a través de un jurado que en esta edición ha estado integrado por 21 críticos literarios independientes que trabajan para variados medios de comunicación.

En el caso de Los ilusionistas, fue la editorial Anagrama la que publicó esta obra biográfica y familiar de Giralt Torrente sobre sus abuelos maternos: el también escritor Gonzalo Torrente Ballester y Josefina Malvido. El jurado ha destacado que esta obra introspectiva, en la que el autor mezcla hechos sucedidos y ficcionales, demuestra una “extraordinaria lucidez para reflejar el complejo universo familiar, mientras revela su madurez personal y como creador”. Marcos Giralt Torrente es autor de otras obras como Tiempo de vida, con la que logró el Premio Nacional de Narrativa; París y Los seres felices, entre otros.

En la categoría de poesía, Pablo García Casado se ha hecho con el premio con la obra Cada uno es mucha gente, publicado por la editorial Visor y con la que el jurado ha apreciado que intenta dar voz a gente cotidiana inserta en redes de sociabilidad ―trabajo, familia― signadas por la precariedad y la crisis. Del mismo modo, el jurado ha destacado el “espléndido manejo de la tensión realizado por el autor en textos que apuestan por el formato del poema en prosa, en ocasiones cercano al microrrelato y a la secuencia cinematográfica».

Amadeu Fabregat se ha hecho con el premio de narrativa en catalán con la obra L’anell del nibelung, publicado por Proa y que ha servido para romper cuatro décadas de silencio literario de este escritor que plantea una crónica de otro retorno, el del profesor Ernest Millet, protagonista de su obra. El jurado ha destacado su “lengua deliberadamente neutra, despojada de marcas locales y refractaria a todo arraigo superficial”, con la que Fabregat construye una novela “de amplio calado, que reclama con firmeza el reconocimiento que le corresponde”. En la categoría de poesía en catalán, Sebastiá Alzamora ha conseguido el premio por Sala Augusta seguit de Llengua Materna, donde plantea “una suerte de psicogeografía” con lugares de la memoria, en palabras del jurado, hasta construir un libro “necesario y oportuno”.

O lanzador de coitelos es la obra que le ha valido a Fernando Castro Paredes ―Editorial Galaxia― para hacerse con el premio de narrativa en gallego, un thriller “delicioso y duro a la vez” para el jurado, que ve trazos de Pessoa, Faulkner y Eça de Queirós, entre otros autores. En el caso de la escritora Lorena Souto, el jurado ha premiado su poemario en gallego Exuvia e saliva, publicado por Chan da Pólvora y que muestra, en palabras del jurado, su madurez literaria y su forma de habitar un medio rural en constante cambio.

En el caso de Eider Rodríguez, ganadora del premio de narrativa en euskera, se ha hecho con el galardón con la obra Dena zulo bera zen Era todo el mismo hueco―, donde plasma su “extraordinaria profundidad emocional”, en palabras del jurado. Son seis relatos con los que “ilumina las grietas íntimas de la vida cotidiana: parejas en transformación, amistades que se deshilachan y crisis vitales que se instalan en silencio”, ha subrayado el jurado. En el caso de la poeta Ane Zubeldia, el premio le llega por la obra Kontra, editado por Susa y que supone para la lírica vasca una “irrupción deslumbrante”. Basado en la experimentación formal y fuerza sensorial, el cuerpo se convierte en sujeto, origen del lenguaje y territorio desde el que se escribe, según los integrantes del jurado.

El resultado se ha dado a conocer en una rueda de prensa en el centro cultural CEVMO con la presencia del presidente de la Asociación Española de Críticos Literarios, Fernando Valls, el alcalde de Morille, Manuel Ambrosio Sánchez y la Viceconsejera de Acción Cultural de la Junta de Castilla y León, Mar Sancho, además de todos los miembros del jurado.

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