Lavrov afirma que Rusia y Corea del Norte trabajan por un “nuevo orden mundial” multipolar

El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, afirmó que Moscú y Corea del Norte están trabajando conjuntamente para impulsar un “nuevo y justo orden mundial”, sustentado en la multipolaridad y en una mayor coordinación política entre ambos países.

“Hoy, Moscú y Pyongyang se mantienen unidas en su apoyo a la creación de un nuevo y justo orden mundial basado en los principios de la multipolaridad, la igualdad genuina y la consideración de los intereses nacionales”, señaló el jefe de la diplomacia rusa en un mensaje dirigido a su homóloga norcoreana, Choi Son Hui.

Lavrov aseguró además que Rusia pretende mantener el rumbo establecido por el presidente Vladimir Putin y el líder norcoreano Kim Jong Un para avanzar hacia una profundización integral de las relaciones bilaterales.

Según el canciller, esta cooperación beneficia a los dos países y, desde la perspectiva de Moscú, también contribuye a fortalecer la seguridad regional e internacional.

Una alianza que adquirió dimensión militar

Las relaciones entre Rusia y Corea del Norte experimentaron un salto significativo durante los últimos años, particularmente después de la invasión rusa a gran escala de Ucrania iniciada en febrero de 2022.

El punto de inflexión se produjo en junio de 2024, cuando Putin viajó a Pyongyang y firmó con Kim Jong Un un Tratado de Asociación Estratégica Integral. El acuerdo contempla cooperación política, económica, científica y tecnológica, pero su disposición más relevante establece un mecanismo de asistencia militar si alguna de las partes enfrenta una agresión armada.

El tratado entró posteriormente en vigor tras ser ratificado por ambos países y consolidó una relación que había comenzado a intensificarse con la visita de Kim Jong Un al extremo oriental ruso en septiembre de 2023.

La cooperación dejó de ser exclusivamente diplomática. Corea del Norte reconoció en abril de 2025 que había enviado tropas para combatir junto a las fuerzas rusas en la región de Kursk, donde Ucrania había desarrollado operaciones militares en territorio ruso.

Las primeras estimaciones situaron el contingente norcoreano entre 10.000 y 12.000 efectivos, aunque posteriormente diferentes evaluaciones elevaron a entre 14.000 y 15.000 el número acumulado de militares enviados por Pyongyang, incluyendo refuerzos destinados a sustituir las bajas sufridas en combate.

A ello se suma el suministro de municiones, proyectiles de artillería y misiles balísticos norcoreanos utilizados por las fuerzas rusas durante la guerra. En los últimos días, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, volvió a advertir que Moscú estaba recibiendo misiles balísticos procedentes de Corea del Norte y sostuvo que Pyongyang preparaba nuevos contingentes para apoyar a Rusia.

Putin también destaca la coordinación con Pyongyang

Las palabras de Lavrov se producen pocos días después de que Putin reafirmara personalmente la importancia de la alianza. El mandatario ruso sostuvo que ambos países están ampliando su cooperación en distintos sectores y coordinando acciones destinadas, según Moscú, a garantizar la seguridad y estabilidad regional.

El acercamiento entre Rusia y Corea del Norte ha provocado preocupación especialmente en Corea del Sur, Japón, Estados Unidos y varios países europeos, debido a la posibilidad de que Pyongyang reciba a cambio tecnología militar rusa, conocimientos adquiridos en el campo de batalla y cooperación para el desarrollo de sus capacidades misilísticas.

Para Moscú, en cambio, la relación forma parte de una estrategia internacional más amplia orientada hacia un sistema multipolar y hacia el fortalecimiento de sus vínculos con países enfrentados o distanciados de Occidente.

La declaración de Lavrov profundiza precisamente ese componente político: Rusia y Corea del Norte ya no presentan su alianza únicamente como una relación bilateral, sino como parte de una transformación del sistema internacional y de la construcción de un orden global alternativo al predominio occidental.

El fortalecimiento del eje Moscú-Pyongyang se desarrolla además en un escenario internacional marcado por la guerra en Ucrania, las tensiones en la península coreana y los conflictos en Medio Oriente, factores que han acelerado la conformación de alianzas y bloques estratégicos con intereses contrapuestos.

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 El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, afirmó que Moscú y Corea del Norte están trabajando conjuntamente para impulsar un “nuevo y justo orden mundial”, sustentado en la multipolaridad y en una mayor coordinación política entre ambos países. “Hoy, Moscú y Pyongyang se mantienen unidas en su apoyo a la creación de un
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El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, afirmó que Moscú y Corea del Norte están trabajando conjuntamente para impulsar un “nuevo y justo orden mundial”, sustentado en la multipolaridad y en una mayor coordinación política entre ambos países.

“Hoy, Moscú y Pyongyang se mantienen unidas en su apoyo a la creación de un nuevo y justo orden mundial basado en los principios de la multipolaridad, la igualdad genuina y la consideración de los intereses nacionales”, señaló el jefe de la diplomacia rusa en un mensaje dirigido a su homóloga norcoreana, Choi Son Hui.

Lavrov aseguró además que Rusia pretende mantener el rumbo establecido por el presidente Vladimir Putin y el líder norcoreano Kim Jong Un para avanzar hacia una profundización integral de las relaciones bilaterales.

Según el canciller, esta cooperación beneficia a los dos países y, desde la perspectiva de Moscú, también contribuye a fortalecer la seguridad regional e internacional.

Una alianza que adquirió dimensión militar

Las relaciones entre Rusia y Corea del Norte experimentaron un salto significativo durante los últimos años, particularmente después de la invasión rusa a gran escala de Ucrania iniciada en febrero de 2022.

El punto de inflexión se produjo en junio de 2024, cuando Putin viajó a Pyongyang y firmó con Kim Jong Un un Tratado de Asociación Estratégica Integral. El acuerdo contempla cooperación política, económica, científica y tecnológica, pero su disposición más relevante establece un mecanismo de asistencia militar si alguna de las partes enfrenta una agresión armada.

El tratado entró posteriormente en vigor tras ser ratificado por ambos países y consolidó una relación que había comenzado a intensificarse con la visita de Kim Jong Un al extremo oriental ruso en septiembre de 2023.

La cooperación dejó de ser exclusivamente diplomática. Corea del Norte reconoció en abril de 2025 que había enviado tropas para combatir junto a las fuerzas rusas en la región de Kursk, donde Ucrania había desarrollado operaciones militares en territorio ruso.

Las primeras estimaciones situaron el contingente norcoreano entre 10.000 y 12.000 efectivos, aunque posteriormente diferentes evaluaciones elevaron a entre 14.000 y 15.000 el número acumulado de militares enviados por Pyongyang, incluyendo refuerzos destinados a sustituir las bajas sufridas en combate.

A ello se suma el suministro de municiones, proyectiles de artillería y misiles balísticos norcoreanos utilizados por las fuerzas rusas durante la guerra. En los últimos días, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, volvió a advertir que Moscú estaba recibiendo misiles balísticos procedentes de Corea del Norte y sostuvo que Pyongyang preparaba nuevos contingentes para apoyar a Rusia.

Putin también destaca la coordinación con Pyongyang

Las palabras de Lavrov se producen pocos días después de que Putin reafirmara personalmente la importancia de la alianza. El mandatario ruso sostuvo que ambos países están ampliando su cooperación en distintos sectores y coordinando acciones destinadas, según Moscú, a garantizar la seguridad y estabilidad regional.

El acercamiento entre Rusia y Corea del Norte ha provocado preocupación especialmente en Corea del Sur, Japón, Estados Unidos y varios países europeos, debido a la posibilidad de que Pyongyang reciba a cambio tecnología militar rusa, conocimientos adquiridos en el campo de batalla y cooperación para el desarrollo de sus capacidades misilísticas.

Para Moscú, en cambio, la relación forma parte de una estrategia internacional más amplia orientada hacia un sistema multipolar y hacia el fortalecimiento de sus vínculos con países enfrentados o distanciados de Occidente.

La declaración de Lavrov profundiza precisamente ese componente político: Rusia y Corea del Norte ya no presentan su alianza únicamente como una relación bilateral, sino como parte de una transformación del sistema internacional y de la construcción de un orden global alternativo al predominio occidental.

El fortalecimiento del eje Moscú-Pyongyang se desarrolla además en un escenario internacional marcado por la guerra en Ucrania, las tensiones en la península coreana y los conflictos en Medio Oriente, factores que han acelerado la conformación de alianzas y bloques estratégicos con intereses contrapuestos.

 Internacional archivos – El Periodista

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