Empeñados en el hundimiento

Lama de Góngora pasea la oreja que cortó a su primer toro.

Era evidente que no había petición mayoritaria, la faena del torero tuvo momentos brillantes, pero no fue una actuación redonda, pinchó y sonó un aviso antes de cobrar una estocada. Pues aunque parezca extraño, el presidente, a la sazón José Luque, enseñó su pañuelo blanco y concedió la oreja al matador.

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Pepe Moral, durante la lidia del cuarto toro, entre un gran aguacero.

Alcurrucén/Moral, De Góngora, Jiménez

Toros de Alcurrucén, bien presentados, de bonitas hechuras y variedad de capa en distintas tonalidades de colorao; mansos en los caballos, nobles, descastados y sosos en el tercio final. Destacó el segundo por su clase en la muleta.

Pepe Moral: estocada (ovación); estocada contraria y un descabello (vuelta al ruedo).

Lama de Góngora: pinchazo hondo _aviso_ y estocada (oreja); pinchazo y estocada (silencio).

Fabio Jiménez: estocada atravesada _aviso_ (ovación); dos pinchazos y estocada (silencio).

Plaza de La Maestranza. 11 de abril. Segundo festejo de abono. Media entrada. Durante la lidia del cuarto toro llovió con intensidad.

 Sin petición mayoritaria y tras un pinchazo y un aviso, el palco concedió una oreja a Lama de Góngora; Pepe Moral y Fabio Jiménez, por encima de una bella, desigual y descastada corrida de Alcurrucén  

Era evidente que no había petición mayoritaria, la faena del torero tuvo momentos brillantes, pero no fue una actuación redonda, pinchó y sonó un aviso antes de cobrar una estocada. Pues aunque parezca extraño, el presidente, a la sazón José Luque, enseñó su pañuelo blanco y concedió la oreja al matador.

Puede parecer una exageración, pero da la impresión de que los presidentes de la Real Maestranza, al menos los dos que ha subido al palco en estos dos festejos celebrados, están empeñados en hundir de una vez por todas el prestigio de esta plaza que, actualmente, está por los suelos por sus errores de bulto, inconcebibles hace solo unos años e impropios de aficionados de medio pelo. Pero ahí siguen, refrendados por el poder político, que apoya esta trepidante degeneración de la plaza sevillana, que antaño fue santo y seña de la sapiencia y la categoría.

El torero beneficiado por el desliz presidencial fue Lama de Góngora, sevillano, de buen corte y escasos contratos, que se encontró con el toro más potable de la tarde, y mostró su mejor versión en una faena intermitente por su escasa experiencia a pesar de su ya larga carrera como matador. El comportamiento del toro fue de menos a más, al igual que la actuación de Lama. Le costó entrar en faena, molestado por el viento, y buscó la sintonía con su oponente, sin encontrarla, con la mano derecha. Mejor con la zurda, y con más clase el toro por ese lado, y Lama dibujó varios naturales extraordinarios, más confiado en sus posibilidades. Mató mal, pero paseó un trofeo, que ojalá le sirva para su carrera porque atesora condiciones y escasa suerte. No tuvo opciones con el quinto, soso y descastado.

Lo que son las cosas: la lluvia, que cayó con fuerza durante la lidia del cuarto, perjudicó gravemente a Pepe Moral. El público huyó hacia las gradas cubiertas, más pendientes los del tendido del paraguas que de lo sucedía en el ruedo. Y sucedía que un torero hambriento de contratos trazaba buenos muletazos por ambas manos a un toro con cierta nobleza. Fue una labor deslavazada, ciertamente, pero merecedora de oreja si se le aplicaba el mismo baremo que a Lama de Góngora. El agua disipó los pañuelos y el premio quedo reducido a una vuelta al ruedo. El primer toro de la tarde se dio una gran costalada al salir del caballo y quedó mermado de facultades para lo que le quedaba de vida. Ni el animal ni el torero estuvieron lucidos; el primero, sin resuello, y el segundo, despegado en los muletazos que consiguió trazar.

Y debutaba como matador en Sevilla el riojano Fabio Jiménez, que el año anterior dejó buen sabor durante su paso como novillero. Le tocó el peor lote, sosos, parados y deslucidos los dos. Jiménez quedó inédito con el capote, y muleta en mano solo pudo decir que posee buen corte y es candidato a nuevas oportunidades.

La corrida de Alcurrucén, preciosa de hechuras y capa, bien presentados todos ellos, pero de escaso juego. Muy deficientes en el tercio de varas y sosos y descastados, en general, en la muleta.

Alcurrucén/Moral, De Góngora, Jiménez

Toros de Alcurrucén, bien presentados, de bonitas hechuras y variedad de capa en distintas tonalidades de colorao; mansos en los caballos, nobles, descastados y sosos en el tercio final. Destacó el segundo por su clase en la muleta.

Pepe Moral: estocada (ovación); estocada contraria y un descabello (vuelta al ruedo).

Lama de Góngora: pinchazo hondo _aviso_ y estocada (oreja); pinchazo y estocada (silencio).

Fabio Jiménez: estocada atravesada _aviso_ (ovación); dos pinchazos y estocada (silencio).

Plaza de La Maestranza. 11 de abril. Segundo festejo de abono. Media entrada. Durante la lidia del cuarto toro llovió con intensidad.

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