EEUU retira a Siria de lista de países patrocinadores del terrorismo tras 47 años

Estados Unidos retiró oficialmente a Siria de su lista de Estados patrocinadores del terrorismo, poniendo fin a una designación que se mantenía desde 1979 y marcando un nuevo giro en las relaciones entre Washington y Damasco tras la caída del régimen de Bashar al Assad.

La medida entró en vigor una vez concluido el período obligatorio de revisión de 45 días por parte del Congreso estadounidense, luego de que el presidente Donald Trump notificara formalmente en julio su intención de eliminar la designación.

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) actualizó las regulaciones estadounidenses y estableció que Siria deja de estar sometida a las prohibiciones específicas aplicadas a los gobiernos incluidos en el listado.

Paralelamente, Washington revocó la designación de Hayat Tahrir al Sham (HTS) como organización terrorista global especialmente designada. El grupo, que desempeñó un papel decisivo en la ofensiva que terminó con el régimen de Al Assad en diciembre de 2024, estuvo encabezado por Ahmed al Shara, actual presidente sirio.

Estados Unidos ya había eliminado en julio de 2025 a HTS de su listado de organizaciones terroristas extranjeras, uno de los primeros pasos del acercamiento entre Washington y las nuevas autoridades de Damasco.

Siria busca cerrar la etapa de los Al Assad

El ministro de Exteriores sirio, Hasán al Shaibani, celebró la decisión y sostuvo que la permanencia durante 47 años en la lista estadounidense estuvo vinculada a las políticas desarrolladas bajo los gobiernos de Hafez al Assad y su hijo Bashar al Assad.

Según el jefe de la diplomacia siria, la retirada refleja la transformación política experimentada por el país y su nueva cooperación con Estados Unidos, además del compromiso de Damasco con la seguridad internacional y la estabilidad de Medio Oriente.

La inclusión en el listado implicaba importantes restricciones económicas y diplomáticas. Entre ellas figuraban limitaciones para recibir asistencia estadounidense, acceder a armamento de ese país, obtener determinados créditos y realizar operaciones relacionadas con mercancías y tecnologías sometidas a controles especiales.

Su eliminación puede facilitar ahora la integración de Siria al sistema financiero internacional y la llegada de inversiones extranjeras, uno de los principales objetivos del gobierno de Al Shara.

Tras la salida siria, la lista estadounidense de Estados patrocinadores del terrorismo queda integrada por Cuba, Irán y Corea del Norte.

Una reconstrucción de cientos de miles de millones de dólares

El levantamiento de las restricciones adquiere especial relevancia debido a la magnitud de la reconstrucción pendiente después de casi 14 años de guerra. Diversas estimaciones han situado el costo necesario para reconstruir Siria entre US$250.000 millones y US$500.000 millones, mientras las pérdidas económicas acumuladas por el conflicto han sido calculadas en cifras todavía mayores.

Otro paso relevante se produjo en mayo de 2025, cuando Arabia Saudita y Qatar pagaron los US$15,5 millones que Siria mantenía como deuda pendiente con el Banco Mundial. La operación permitió que el país recuperara, después de 14 años, la posibilidad de acceder a programas y financiamiento de esa institución.

La normalización financiera se aceleró posteriormente. Trump avanzó durante 2025 en el levantamiento de las sanciones generales contra Siria, aunque Washington mantuvo restricciones individuales contra Bashar al Assad, antiguos colaboradores de su régimen, responsables de violaciones de derechos humanos, redes vinculadas al tráfico de Captagon y actores relacionados con organizaciones terroristas o con actividades desestabilizadoras en Medio Oriente.

La retirada de Siria de la lista de patrocinadores del terrorismo elimina ahora una de las barreras legales que todavía dificultaban la entrada de bancos, compañías estadounidenses e inversionistas internacionales.

El giro de Trump hacia Al Shara

El cambio estadounidense comenzó a consolidarse después de la caída de Bashar al Assad en diciembre de 2024, cuando una rápida ofensiva de grupos rebeldes encabezados por HTS puso término a más de cinco décadas de dominio de la familia Al Assad.

Ahmed al Shara, antiguo jefe de HTS y anteriormente conocido como Abu Mohamed al Julani, asumió posteriormente la presidencia durante el proceso de transición y comenzó una ofensiva diplomática destinada a terminar con el aislamiento internacional de Siria.

Trump se convirtió en uno de los principales impulsores del acercamiento con las nuevas autoridades sirias. En mayo de 2025 se reunió con Al Shara en Riad y anunció el levantamiento de sanciones, mientras que durante los meses siguientes Washington fue desmontando progresivamente las restricciones heredadas de la etapa anterior.

En julio de este año, el mandatario estadounidense comunicó formalmente al Congreso su decisión de retirar a Siria de la lista y aseguró que empresas estadounidenses estaban preparadas para participar en la recuperación económica del país.

Con el vencimiento del plazo de revisión legislativa y la entrada en vigor de la medida, Washington completa uno de sus cambios de política más significativos hacia Siria en décadas. Para Damasco, el desafío será transformar esa apertura diplomática en inversiones, reconstrucción y recuperación económica, en un país que continúa enfrentando profundas secuelas sociales, humanitarias y materiales derivadas de la guerra.

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 Estados Unidos retiró oficialmente a Siria de su lista de Estados patrocinadores del terrorismo, poniendo fin a una designación que se mantenía desde 1979 y marcando un nuevo giro en las relaciones entre Washington y Damasco tras la caída del régimen de Bashar al Assad. La medida entró en vigor una vez concluido el período
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Estados Unidos retiró oficialmente a Siria de su lista de Estados patrocinadores del terrorismo, poniendo fin a una designación que se mantenía desde 1979 y marcando un nuevo giro en las relaciones entre Washington y Damasco tras la caída del régimen de Bashar al Assad.

La medida entró en vigor una vez concluido el período obligatorio de revisión de 45 días por parte del Congreso estadounidense, luego de que el presidente Donald Trump notificara formalmente en julio su intención de eliminar la designación.

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) actualizó las regulaciones estadounidenses y estableció que Siria deja de estar sometida a las prohibiciones específicas aplicadas a los gobiernos incluidos en el listado.

Paralelamente, Washington revocó la designación de Hayat Tahrir al Sham (HTS) como organización terrorista global especialmente designada. El grupo, que desempeñó un papel decisivo en la ofensiva que terminó con el régimen de Al Assad en diciembre de 2024, estuvo encabezado por Ahmed al Shara, actual presidente sirio.

Estados Unidos ya había eliminado en julio de 2025 a HTS de su listado de organizaciones terroristas extranjeras, uno de los primeros pasos del acercamiento entre Washington y las nuevas autoridades de Damasco.

Siria busca cerrar la etapa de los Al Assad

El ministro de Exteriores sirio, Hasán al Shaibani, celebró la decisión y sostuvo que la permanencia durante 47 años en la lista estadounidense estuvo vinculada a las políticas desarrolladas bajo los gobiernos de Hafez al Assad y su hijo Bashar al Assad.

Según el jefe de la diplomacia siria, la retirada refleja la transformación política experimentada por el país y su nueva cooperación con Estados Unidos, además del compromiso de Damasco con la seguridad internacional y la estabilidad de Medio Oriente.

La inclusión en el listado implicaba importantes restricciones económicas y diplomáticas. Entre ellas figuraban limitaciones para recibir asistencia estadounidense, acceder a armamento de ese país, obtener determinados créditos y realizar operaciones relacionadas con mercancías y tecnologías sometidas a controles especiales.

Su eliminación puede facilitar ahora la integración de Siria al sistema financiero internacional y la llegada de inversiones extranjeras, uno de los principales objetivos del gobierno de Al Shara.

Tras la salida siria, la lista estadounidense de Estados patrocinadores del terrorismo queda integrada por Cuba, Irán y Corea del Norte.

Una reconstrucción de cientos de miles de millones de dólares

El levantamiento de las restricciones adquiere especial relevancia debido a la magnitud de la reconstrucción pendiente después de casi 14 años de guerra. Diversas estimaciones han situado el costo necesario para reconstruir Siria entre US$250.000 millones y US$500.000 millones, mientras las pérdidas económicas acumuladas por el conflicto han sido calculadas en cifras todavía mayores.

Otro paso relevante se produjo en mayo de 2025, cuando Arabia Saudita y Qatar pagaron los US$15,5 millones que Siria mantenía como deuda pendiente con el Banco Mundial. La operación permitió que el país recuperara, después de 14 años, la posibilidad de acceder a programas y financiamiento de esa institución.

La normalización financiera se aceleró posteriormente. Trump avanzó durante 2025 en el levantamiento de las sanciones generales contra Siria, aunque Washington mantuvo restricciones individuales contra Bashar al Assad, antiguos colaboradores de su régimen, responsables de violaciones de derechos humanos, redes vinculadas al tráfico de Captagon y actores relacionados con organizaciones terroristas o con actividades desestabilizadoras en Medio Oriente.

La retirada de Siria de la lista de patrocinadores del terrorismo elimina ahora una de las barreras legales que todavía dificultaban la entrada de bancos, compañías estadounidenses e inversionistas internacionales.

El giro de Trump hacia Al Shara

El cambio estadounidense comenzó a consolidarse después de la caída de Bashar al Assad en diciembre de 2024, cuando una rápida ofensiva de grupos rebeldes encabezados por HTS puso término a más de cinco décadas de dominio de la familia Al Assad.

Ahmed al Shara, antiguo jefe de HTS y anteriormente conocido como Abu Mohamed al Julani, asumió posteriormente la presidencia durante el proceso de transición y comenzó una ofensiva diplomática destinada a terminar con el aislamiento internacional de Siria.

Trump se convirtió en uno de los principales impulsores del acercamiento con las nuevas autoridades sirias. En mayo de 2025 se reunió con Al Shara en Riad y anunció el levantamiento de sanciones, mientras que durante los meses siguientes Washington fue desmontando progresivamente las restricciones heredadas de la etapa anterior.

En julio de este año, el mandatario estadounidense comunicó formalmente al Congreso su decisión de retirar a Siria de la lista y aseguró que empresas estadounidenses estaban preparadas para participar en la recuperación económica del país.

Con el vencimiento del plazo de revisión legislativa y la entrada en vigor de la medida, Washington completa uno de sus cambios de política más significativos hacia Siria en décadas. Para Damasco, el desafío será transformar esa apertura diplomática en inversiones, reconstrucción y recuperación económica, en un país que continúa enfrentando profundas secuelas sociales, humanitarias y materiales derivadas de la guerra.

 Internacional archivos – El Periodista

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