Ir al cine. Vale. ¿Pero qué te ofrece?
Hicieron un documental sobre mi nada humilde persona, que me pareció cariñoso y muy aceptable, pero al que colocaron un título que me da grima. Se llamaba El crítico. Nunca busqué una definición romántica al oficio con el que me he buscado el pan, pero jamás podré identificarme con eso tan prosaico, ampuloso, melifluo, de ejercer de crítico. Me parecería aún menos ofensivo que me calificaran como un político, un traficante, un proxeneta, un director de la banca, un ejecutivo de las tecnologías, esas profesiones tan provechosas. Seguir leyendo Qué aburrimiento latente el que inunda las salas después de la…
