Brote de ébola en República Democrática del Congo se convierte en el más mortífero de su historia con 2.325 fallecidos

 

El actual brote de ébola en República Democrática del Congo (RDC) se convirtió en el más mortífero registrado hasta ahora en el país, después de que el número de fallecidos alcanzara las 2.325 personas.

Hasta el 15 de agosto se contabilizaban 4.945 casos confirmados, con una tasa de letalidad cercana al 47%. Además, 1.040 pacientes habían logrado recuperarse.

La cifra de fallecidos supera por primera vez el balance del brote registrado entre 2018 y 2020, que hasta ahora era considerado el peor episodio de ébola sufrido por RDC. Aquella emergencia dejó 3.481 casos y 2.299 muertes, además de 1.162 sobrevivientes.

La actual epidemia fue declarada a mediados de mayo y corresponde a la variante Bundibugyo, una de las especies del virus capaces de provocar cuadros graves de la enfermedad. A diferencia de la variante Zaire, para Bundibugyo todavía no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados, por lo que el control depende principalmente de la detección temprana, aislamiento de pacientes, seguimiento de contactos y atención médica de apoyo.

Ituri, epicentro de la emergencia

La provincia de Ituri, en el noreste del país y fronteriza con Uganda, ha concentrado desde el comienzo la mayor parte de los contagios. La zona enfrenta desde hace años una combinación de enfrentamientos armados, desplazamientos masivos de población y graves deficiencias en infraestructura sanitaria.

La inseguridad ha dificultado el ingreso de equipos médicos, las labores de vigilancia epidemiológica y el seguimiento de contactos. Durante el anterior brote de 2018-2020, ataques contra centros de tratamiento y trabajadores sanitarios también interrumpieron las operaciones de control de la epidemia en Ituri y Kivu del Norte.

El escenario actual presenta dificultades similares. La movilidad de comunidades desplazadas, el acceso limitado a servicios básicos y los incidentes de seguridad en instalaciones médicas aumentan la posibilidad de que existan cadenas de transmisión que no sean detectadas oportunamente.

RDC, un país de alrededor de 112 millones de habitantes, ha sufrido numerosos episodios de ébola desde que el virus fue identificado por primera vez en 1976. El actual corresponde al decimoséptimo brote documentado en el territorio congoleño.

El antecedente de África Occidental

Pese a la magnitud de la emergencia congoleña, el episodio más devastador de ébola registrado a nivel mundial continúa siendo el que afectó principalmente a Guinea, Liberia y Sierra Leona entre 2014 y 2016.

Aquella epidemia dejó más de 28.600 contagios y 11.325 fallecidos, convirtiéndose en una crisis sanitaria internacional y superando ampliamente la suma de los brotes registrados anteriormente

El avance del virus en RDC vuelve a colocar en alerta a los países vecinos debido a los intensos movimientos fronterizos de población. Durante la epidemia actual se han registrado casos vinculados al brote congoleño fuera del país, mientras las autoridades sanitarias mantienen reforzada la vigilancia epidemiológica regional.

La evolución de las últimas semanas muestra, además, un rápido deterioro del balance de víctimas: a mediados de julio RDC contabilizaba 2.124 casos confirmados y 828 fallecidos, mientras que un mes después las cifras alcanzaron los 4.945 contagios confirmados y 2.325 muertes.

El fuerte incremento convierte al control del brote en uno de los principales desafíos sanitarios de África y mantiene especialmente bajo vigilancia a Ituri, donde la combinación de una enfermedad de alta letalidad, desplazamientos de población y violencia armada dificulta contener las cadenas de transmisión.

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 El actual brote de ébola en República Democrática del Congo (RDC) se convirtió en el más mortífero registrado hasta ahora en el país, después de que el número de fallecidos alcanzara las 2.325 personas. Hasta el 15 de agosto se contabilizaban 4.945 casos confirmados, con una tasa de letalidad cercana al 47%. Además, 1.040 pacientes
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El actual brote de ébola en República Democrática del Congo (RDC) se convirtió en el más mortífero registrado hasta ahora en el país, después de que el número de fallecidos alcanzara las 2.325 personas.

Hasta el 15 de agosto se contabilizaban 4.945 casos confirmados, con una tasa de letalidad cercana al 47%. Además, 1.040 pacientes habían logrado recuperarse.

La cifra de fallecidos supera por primera vez el balance del brote registrado entre 2018 y 2020, que hasta ahora era considerado el peor episodio de ébola sufrido por RDC. Aquella emergencia dejó 3.481 casos y 2.299 muertes, además de 1.162 sobrevivientes.

La actual epidemia fue declarada a mediados de mayo y corresponde a la variante Bundibugyo, una de las especies del virus capaces de provocar cuadros graves de la enfermedad. A diferencia de la variante Zaire, para Bundibugyo todavía no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados, por lo que el control depende principalmente de la detección temprana, aislamiento de pacientes, seguimiento de contactos y atención médica de apoyo.

Ituri, epicentro de la emergencia

La provincia de Ituri, en el noreste del país y fronteriza con Uganda, ha concentrado desde el comienzo la mayor parte de los contagios. La zona enfrenta desde hace años una combinación de enfrentamientos armados, desplazamientos masivos de población y graves deficiencias en infraestructura sanitaria.

La inseguridad ha dificultado el ingreso de equipos médicos, las labores de vigilancia epidemiológica y el seguimiento de contactos. Durante el anterior brote de 2018-2020, ataques contra centros de tratamiento y trabajadores sanitarios también interrumpieron las operaciones de control de la epidemia en Ituri y Kivu del Norte.

El escenario actual presenta dificultades similares. La movilidad de comunidades desplazadas, el acceso limitado a servicios básicos y los incidentes de seguridad en instalaciones médicas aumentan la posibilidad de que existan cadenas de transmisión que no sean detectadas oportunamente.

RDC, un país de alrededor de 112 millones de habitantes, ha sufrido numerosos episodios de ébola desde que el virus fue identificado por primera vez en 1976. El actual corresponde al decimoséptimo brote documentado en el territorio congoleño.

El antecedente de África Occidental

Pese a la magnitud de la emergencia congoleña, el episodio más devastador de ébola registrado a nivel mundial continúa siendo el que afectó principalmente a Guinea, Liberia y Sierra Leona entre 2014 y 2016.

Aquella epidemia dejó más de 28.600 contagios y 11.325 fallecidos, convirtiéndose en una crisis sanitaria internacional y superando ampliamente la suma de los brotes registrados anteriormente

El avance del virus en RDC vuelve a colocar en alerta a los países vecinos debido a los intensos movimientos fronterizos de población. Durante la epidemia actual se han registrado casos vinculados al brote congoleño fuera del país, mientras las autoridades sanitarias mantienen reforzada la vigilancia epidemiológica regional.

La evolución de las últimas semanas muestra, además, un rápido deterioro del balance de víctimas: a mediados de julio RDC contabilizaba 2.124 casos confirmados y 828 fallecidos, mientras que un mes después las cifras alcanzaron los 4.945 contagios confirmados y 2.325 muertes.

El fuerte incremento convierte al control del brote en uno de los principales desafíos sanitarios de África y mantiene especialmente bajo vigilancia a Ituri, donde la combinación de una enfermedad de alta letalidad, desplazamientos de población y violencia armada dificulta contener las cadenas de transmisión.

 Salud y Sociedad archivos – El Periodista

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