
Decenas de miles de personas se manifestaron este miércoles 14 de octubre en la ciudad yemení de Adén para exigir la independencia del sur del país, en una de las mayores expresiones recientes del movimiento separatista que busca recuperar la soberanía del antiguo Estado de Yemen del Sur.
La movilización, convocada por el Consejo de Transición del Sur (CTS), coincidió con el 63º aniversario de la Revolución del 14 de Octubre de 1963, levantamiento armado que inició la lucha contra el dominio colonial británico y que culminó con la independencia del territorio en noviembre de 1967.
Los manifestantes respondieron al llamado de las organizaciones independentistas pese al deterioro de las condiciones de seguridad y al recrudecimiento de las hostilidades entre los insurgentes hutíes, el Gobierno yemení y las fuerzas respaldadas por Arabia Saudita.
La protesta representa un nuevo desafío para la estabilidad política de Yemen, país que permanece dividido por más de una década de guerra civil y cuya ubicación estratégica, junto al estrecho de Bab el Mandeb, lo convierte en un escenario fundamental para la seguridad marítima y energética de Medio Oriente.
Separatistas exigen recuperar su Estado
El dirigente independentista Aidarus al Zubaidi, presidente del Consejo de Transición del Sur, había reiterado el martes su convocatoria a una movilización masiva para defender el proyecto de independencia.
En una inusual intervención televisada, llamó a sus seguidores a continuar la lucha por la liberación nacional y enfrentar tanto a los hutíes como a las organizaciones extremistas que operan en territorio yemení.
Al Zubaidi sostuvo que el movimiento separatista busca proteger la seguridad, la soberanía y los intereses de las regiones meridionales frente a lo que considera una expansión de la influencia iraní.
El CTS, constituido en 2017, ha mantenido una relación conflictiva con las autoridades yemeníes reconocidas internacionalmente. Aunque ambas partes comparten su oposición a los hutíes, mantienen profundas diferencias respecto del futuro político y territorial del país.
El movimiento separatista cuenta históricamente con respaldo de Emiratos Árabes Unidos, mientras Arabia Saudita ha apoyado al Gobierno yemení y promovido fórmulas de negociación destinadas a preservar una estructura estatal común.
Estas diferencias han provocado enfrentamientos armados entre sectores que, formalmente, comparten el objetivo de combatir a la insurgencia hutí.
Crecen las tensiones con Arabia Saudita
La manifestación también refleja el deterioro de las relaciones entre los independentistas y Arabia Saudita.
Los dirigentes del CTS cuestionan la intervención política de Riad en las regiones meridionales y denuncian la creación de organismos de coordinación respaldados financieramente por el reino saudí.
Según los separatistas, estas estructuras amenazan la representación política del movimiento independentista y buscan debilitar su capacidad de negociación.
Por ello, han exigido la disolución de los denominados consejos de coordinación, a los que consideran instrumentos de interferencia en los asuntos internos del sur.
Las discrepancias se inscriben en una rivalidad regional más amplia entre Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, dos países que han intervenido en Yemen con objetivos estratégicos que no siempre coinciden.
Mientras Riad ha priorizado la seguridad de su frontera y la contención de los hutíes, Abu Dabi ha mantenido vínculos estrechos con fuerzas políticas y militares del sur, una región estratégica por sus puertos y su proximidad a las principales rutas comerciales del mar Rojo.
Un país dividido desde hace décadas
La demanda independentista tiene profundas raíces históricas.
Yemen del Sur obtuvo su independencia del Reino Unido el 30 de noviembre de 1967 y posteriormente se convirtió en la República Democrática Popular de Yemen, un Estado socialista que mantuvo estrechas relaciones con la Unión Soviética.
Durante más de dos décadas coexistieron dos países: Yemen del Norte, con capital en Saná, y Yemen del Sur, cuya capital era Adén.
Ambos Estados se unificaron el 22 de mayo de 1990, dando origen a la actual República de Yemen.
Sin embargo, las tensiones políticas, económicas y territoriales persistieron después de la reunificación. En 1994, un intento de separación desencadenó una guerra civil que terminó con la derrota de las fuerzas independentistas del sur.
Desde entonces, diversos sectores meridionales han denunciado marginación política, desigualdad en la distribución de recursos y pérdida de autonomía.
El Consejo de Transición del Sur surgió en 2017 como una de las principales expresiones de ese descontento, aunque no representa a todas las corrientes políticas de las provincias meridionales.
La reivindicación separatista adquirió una nueva dimensión durante la guerra iniciada tras la expansión territorial de los hutíes en 2014 y su posterior consolidación en Saná.
Nueva escalada militar agrava la crisis
La multitudinaria protesta coincide con un nuevo episodio de confrontación militar que amenaza con extender la inestabilidad por la península arábiga.
El martes 13 de octubre, Arabia Saudita lanzó ataques aéreos contra instalaciones petroleras situadas en territorios controlados por los hutíes, incluidos depósitos de combustible próximos a Saná y posiciones vinculadas al puerto de Ras Isa.
La operación estuvo acompañada de nuevos ataques con misiles contra territorio saudí, en una escalada que vuelve a situar las instalaciones energéticas entre los principales objetivos militares del conflicto.
El enfrentamiento se produce después de años de intervenciones extranjeras, disputas internas y negociaciones que no han conseguido establecer una solución política duradera.
A comienzos de octubre, el presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial de Yemen, Rashad al Alimi, también anunció una nueva ofensiva contra los hutíes, mientras las autoridades militares informaron de operaciones destinadas a recuperar posiciones estratégicas próximas al estrecho de Bab el Mandeb.
Esta zona constituye uno de los principales puntos de conexión entre el océano Índico, el mar Rojo y el canal de Suez, por donde circula una parte relevante del comercio internacional.
Su control tiene consecuencias directas para el transporte marítimo, los costos de los seguros y el suministro energético hacia Europa y Asia.
El futuro de Yemen vuelve a estar en disputa
La movilización de Adén pone de manifiesto que el conflicto yemení no se limita al enfrentamiento entre el Gobierno y los hutíes.
También existe una disputa sobre la organización territorial del país, la distribución del poder y la posibilidad de restablecer un Estado independiente en el sur.
La fragmentación política complica cualquier negociación de paz, especialmente porque los actores involucrados mantienen alianzas regionales diferentes y objetivos que en ocasiones resultan incompatibles.
Para los independentistas, el aniversario de la revolución contra el dominio británico representa una oportunidad para reivindicar la continuidad histórica de su proyecto nacional.
Para el Gobierno yemení, en cambio, la posibilidad de una nueva separación plantea interrogantes sobre la integridad territorial, el control de los recursos y la viabilidad institucional del país.
La multitudinaria manifestación de este miércoles confirma que la cuestión de Yemen del Sur continúa siendo uno de los principales asuntos pendientes de la crisis yemení, en un momento en que la escalada militar y las rivalidades regionales dificultan cualquier perspectiva de estabilidad en Medio Oriente.
La entrada Multitudinaria marcha en Yemen exige independencia del sur y desafía equilibrio político en Medio Oriente se publicó primero en El Periodista.
Decenas de miles de personas se manifestaron este miércoles 14 de octubre en la ciudad yemení de Adén para exigir la independencia del sur del país, en una de las mayores expresiones recientes del movimiento separatista que busca recuperar la soberanía del antiguo Estado de Yemen del Sur. La movilización, convocada por el Consejo de
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Decenas de miles de personas se manifestaron este miércoles 14 de octubre en la ciudad yemení de Adén para exigir la independencia del sur del país, en una de las mayores expresiones recientes del movimiento separatista que busca recuperar la soberanía del antiguo Estado de Yemen del Sur.
La movilización, convocada por el Consejo de Transición del Sur (CTS), coincidió con el 63º aniversario de la Revolución del 14 de Octubre de 1963, levantamiento armado que inició la lucha contra el dominio colonial británico y que culminó con la independencia del territorio en noviembre de 1967.
Los manifestantes respondieron al llamado de las organizaciones independentistas pese al deterioro de las condiciones de seguridad y al recrudecimiento de las hostilidades entre los insurgentes hutíes, el Gobierno yemení y las fuerzas respaldadas por Arabia Saudita.
La protesta representa un nuevo desafío para la estabilidad política de Yemen, país que permanece dividido por más de una década de guerra civil y cuya ubicación estratégica, junto al estrecho de Bab el Mandeb, lo convierte en un escenario fundamental para la seguridad marítima y energética de Medio Oriente.
Separatistas exigen recuperar su Estado
El dirigente independentista Aidarus al Zubaidi, presidente del Consejo de Transición del Sur, había reiterado el martes su convocatoria a una movilización masiva para defender el proyecto de independencia.
En una inusual intervención televisada, llamó a sus seguidores a continuar la lucha por la liberación nacional y enfrentar tanto a los hutíes como a las organizaciones extremistas que operan en territorio yemení.
Al Zubaidi sostuvo que el movimiento separatista busca proteger la seguridad, la soberanía y los intereses de las regiones meridionales frente a lo que considera una expansión de la influencia iraní.
El CTS, constituido en 2017, ha mantenido una relación conflictiva con las autoridades yemeníes reconocidas internacionalmente. Aunque ambas partes comparten su oposición a los hutíes, mantienen profundas diferencias respecto del futuro político y territorial del país.
El movimiento separatista cuenta históricamente con respaldo de Emiratos Árabes Unidos, mientras Arabia Saudita ha apoyado al Gobierno yemení y promovido fórmulas de negociación destinadas a preservar una estructura estatal común.
Estas diferencias han provocado enfrentamientos armados entre sectores que, formalmente, comparten el objetivo de combatir a la insurgencia hutí.
Crecen las tensiones con Arabia Saudita
La manifestación también refleja el deterioro de las relaciones entre los independentistas y Arabia Saudita.
Los dirigentes del CTS cuestionan la intervención política de Riad en las regiones meridionales y denuncian la creación de organismos de coordinación respaldados financieramente por el reino saudí.
Según los separatistas, estas estructuras amenazan la representación política del movimiento independentista y buscan debilitar su capacidad de negociación.
Por ello, han exigido la disolución de los denominados consejos de coordinación, a los que consideran instrumentos de interferencia en los asuntos internos del sur.
Las discrepancias se inscriben en una rivalidad regional más amplia entre Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, dos países que han intervenido en Yemen con objetivos estratégicos que no siempre coinciden.
Mientras Riad ha priorizado la seguridad de su frontera y la contención de los hutíes, Abu Dabi ha mantenido vínculos estrechos con fuerzas políticas y militares del sur, una región estratégica por sus puertos y su proximidad a las principales rutas comerciales del mar Rojo.
Un país dividido desde hace décadas
La demanda independentista tiene profundas raíces históricas.
Yemen del Sur obtuvo su independencia del Reino Unido el 30 de noviembre de 1967 y posteriormente se convirtió en la República Democrática Popular de Yemen, un Estado socialista que mantuvo estrechas relaciones con la Unión Soviética.
Durante más de dos décadas coexistieron dos países: Yemen del Norte, con capital en Saná, y Yemen del Sur, cuya capital era Adén.
Ambos Estados se unificaron el 22 de mayo de 1990, dando origen a la actual República de Yemen.
Sin embargo, las tensiones políticas, económicas y territoriales persistieron después de la reunificación. En 1994, un intento de separación desencadenó una guerra civil que terminó con la derrota de las fuerzas independentistas del sur.
Desde entonces, diversos sectores meridionales han denunciado marginación política, desigualdad en la distribución de recursos y pérdida de autonomía.
El Consejo de Transición del Sur surgió en 2017 como una de las principales expresiones de ese descontento, aunque no representa a todas las corrientes políticas de las provincias meridionales.
La reivindicación separatista adquirió una nueva dimensión durante la guerra iniciada tras la expansión territorial de los hutíes en 2014 y su posterior consolidación en Saná.
Nueva escalada militar agrava la crisis
La multitudinaria protesta coincide con un nuevo episodio de confrontación militar que amenaza con extender la inestabilidad por la península arábiga.
El martes 13 de octubre, Arabia Saudita lanzó ataques aéreos contra instalaciones petroleras situadas en territorios controlados por los hutíes, incluidos depósitos de combustible próximos a Saná y posiciones vinculadas al puerto de Ras Isa.
La operación estuvo acompañada de nuevos ataques con misiles contra territorio saudí, en una escalada que vuelve a situar las instalaciones energéticas entre los principales objetivos militares del conflicto.
El enfrentamiento se produce después de años de intervenciones extranjeras, disputas internas y negociaciones que no han conseguido establecer una solución política duradera.
A comienzos de octubre, el presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial de Yemen, Rashad al Alimi, también anunció una nueva ofensiva contra los hutíes, mientras las autoridades militares informaron de operaciones destinadas a recuperar posiciones estratégicas próximas al estrecho de Bab el Mandeb.
Esta zona constituye uno de los principales puntos de conexión entre el océano Índico, el mar Rojo y el canal de Suez, por donde circula una parte relevante del comercio internacional.
Su control tiene consecuencias directas para el transporte marítimo, los costos de los seguros y el suministro energético hacia Europa y Asia.
El futuro de Yemen vuelve a estar en disputa
La movilización de Adén pone de manifiesto que el conflicto yemení no se limita al enfrentamiento entre el Gobierno y los hutíes.
También existe una disputa sobre la organización territorial del país, la distribución del poder y la posibilidad de restablecer un Estado independiente en el sur.
La fragmentación política complica cualquier negociación de paz, especialmente porque los actores involucrados mantienen alianzas regionales diferentes y objetivos que en ocasiones resultan incompatibles.
Para los independentistas, el aniversario de la revolución contra el dominio británico representa una oportunidad para reivindicar la continuidad histórica de su proyecto nacional.
Para el Gobierno yemení, en cambio, la posibilidad de una nueva separación plantea interrogantes sobre la integridad territorial, el control de los recursos y la viabilidad institucional del país.
La multitudinaria manifestación de este miércoles confirma que la cuestión de Yemen del Sur continúa siendo uno de los principales asuntos pendientes de la crisis yemení, en un momento en que la escalada militar y las rivalidades regionales dificultan cualquier perspectiva de estabilidad en Medio Oriente.
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