‘La buena hija’: notable acercamiento a un padre maltratador

¿Un maltratador puede ser un buen padre? Una pregunta muy simple, pero a la vez cargada de complejidad (¿o quizá sea al revés?), que ha pululado por la sociedad y por los medios de comunicación en estos años de violencia machista, y que afecta tanto a los legisladores como a los jueces encargados de aplicar las leyes, domina y articula la película La buena hija.

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La buena hija

Dirección: Júlia de Paz Solvas.

Intérpretes: Kiara Arancibia, Julián Villagrán, Janet Novás, Petra Martínez.

Género: drama. España, 2026.

Duración: 101 minutos.

Estreno: 10 de abril.

 Júlia de Paz no desarrolla apenas el personaje de la madre frente a un progenitor carismático en una opción osada, pero que funciona muy bien  

¿Un maltratador puede ser un buen padre? Una pregunta muy simple, pero a la vez cargada de complejidad (¿o quizá sea al revés?), que ha pululado por la sociedad y por los medios de comunicación en estos años de violencia machista, y que afecta tanto a los legisladores como a los jueces encargados de aplicar las leyes, domina y articula la película La buena hija.

No es, sin embargo, la única cuestión que aborda el notable relato dirigido por Júlia de Paz Solvas, escrito junto con Nuria Dunjó, y desplegado desde el punto de vista de la hija. La disparidad en el carisma de los progenitores, el legado de la violencia, el mal encaramiento juvenil, la vergüenza ante el oprobio y los lugares tan recónditos, difíciles e injustos a los que determinados padres obligan a llegar a sus (supuestamente) queridos hijos son otros de los temas de una obra sincera y equilibrada, ganadora de los premios a la mejor película y del público en el festival de Tallín, a la que quizá solo le falte un punto de concreción en la información legal y judicial del caso.

De Paz, que en su primer largo en solitario, Ama (2021), ya había realizado la operación creativa de desarrollar un corto previo, el homónimo Ama (2018), repite la sistemática en La buena hija, basado en su propio corto Harta (2021). Un ejercicio comprensible y habitual entre los jóvenes cineastas, que ella toma como simple punto de partida. De hecho, no son pocos los cambios que ha hecho con sus personajes. El más importante, en una propuesta más madura, solvente, arriesgada y compleja, dotar de no pocas cualidades a un hombre al que se le escapan el mal genio y la violencia de un modo imparable, pero que, en principio, trata a su hija adolescente como el “buen padre” de la pregunta inicial de esta crítica. Y en ese sentido resulta primordial la labor interpretativa de Julián Villagrán, carismático, simpático y peligroso, poniendo sobre la mesa desde bien pronto su candidatura a mejor actor de reparto en los aún lejanos premios Goya del año próximo.

Frente a él, la cineasta ha preferido no desarrollar apenas el personaje de la madre, en una opción tan válida como osada, casi temeraria, pero que funciona muy bien, ya que el conflicto está en el extremo opuesto: en la persona, él, que realmente pone entre la espada y la pared a quien no debe estarlo nunca, a esa buena hija del título. La madre solo es (y nada menos) que una buena madre, esta sí; la que nunca ejerce la violencia ni escarcea en la parte contraria con maldad. Así, con una puesta en escena elegante y cercana, muy habitual entre la nueva generación de directoras españolas, la película se abre a una tercera generación con una abuela que prefiere lavar los trapos sucios en casa, y a unas amistades de la chavala que, gracias a la dirección interpretativa, muestran una espontaneidad y una verdad desbordantes, presididas por los enormes ojos de su protagonista, la debutante Kiara Arancibia.

Quizá marcada por su labor en la extraordinaria serie Querer, en la que De Paz colaboró en los guiones con Alauda Ruiz de Azúa, la directora no admite brochazos y despliega un arsenal de recursos de enorme sutileza: el plato estrellado en la pared en la primera secuencia; las vigilancias mutuas de las amigas maltratadas hasta que se llega a casa sana y salva… Y a pesar de la crudeza, sin llegar al terror social del mejor título reciente sobre el tema: Custodia compartida (2017), de Xavier Legrand.

Sin embargo, también opta por no dar información acerca del estado judicial del caso y de los hechos del pasado. Se supone que hay una orden de alejamiento y unas visitas supervisadas, pero un poco más de concreción no le hubiera venido nada mal a la película, por mucho que el punto de vista esté en la chica, y ella poco sepa de esas interioridades. Sobre todo, para que el espectador pueda expresar su opinión respecto a las virtudes o las taras del sistema, y ciertas secuencias (la de la hija frente al juez con padre y madre a cada lado) no resulten tan chocantes.

La buena hija

Dirección: Júlia de Paz Solvas.

Intérpretes: Kiara Arancibia, Julián Villagrán, Janet Novás, Petra Martínez.

Género: drama. España, 2026.

Duración: 101 minutos.

Estreno: 10 de abril.

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